Seguridad
Por
Leticia Espinoza
Publicado el miércoles, 14 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- Sueña con salir pronto del Penal para trabajar, ahí llegó “por un error”, aceptó la invitación a robar una tienda, y pese que estaba a punto de conseguir su libertad al cumplir su sentencia, las autoridades le imputaron otro robo.
¿Por qué llegaste aquí? “Por un error, un asalto que cometimos a un depósito, a mí me invitaron a asaltarlo, un amigo y una sobrina. Yo estaba en la casa desmantelando un carro cuando llegó mi sobrina y el amigo a invitarme y pos yo me fui con ellos, nomás le quitaron la bolsa a la señora, yo me quedé afuera y nos fuimos en una moto y luego como a los 5 minutos nos pescaron”, relata Antonio Guzmán Haro.
Decir sí a ese delito, un 5 de mayo del 2008, lo llevó a conocer las rejas, un lugar que “pisó” cuando era un adolescente.
“Me dieron 10 años 6 meses, y pagué una condena de 5 años tres meses del asalto, y como los ministeriales de Monclova me echaron un robo de una casa, me dieron otros 5 años y tres meses, ése yo no lo cometí, ahorita lo ando peleando con la licenciada, me trajeron el expediente de Monclova y viene que robamos un X Box y un DVD que yo y otras personas íbamos cargado las cosas, pero yo no hice eso”, señala.
ACEPTA ERROR
El 7 de agosto de 2013 empezó a pagar su segunda condena, desde entonces ha trabajado para pagar un abogado que lo ayude a conseguir su libertad.
“Estuvo mal haber ido, no debí haberles hecho caso, yo estaba trabajando bien en la casa”, dice arrepentido.
Antonio labora desde hace nueve meses en la tienda del centro penitenciario, entra las 6:30 de la mañana y sale a las 6 de la tarde, antes de ingresar a esta actividad trabajó en la industria penitenciaria a través de la empresa Funel, donde hacen piezas para carro, se ha mantenido en alguna actividad tanto en la elaboración de manualidades como en el estudio de la secundaria abierta.
En el Penal, Antonio cumplió 34 años, un lugar que comparte con más de 700 hombres, y donde ha conocido las historias de otros que, al igual que él, vienen del Centro de Coahuila, aunque la mayor parte del tiempo se refugia en el trabajo.
“Yo casi no me junto con nadie, siempre he andado solo trabajando, de la celda a la tienda y de la tienda a la celda, salimos a las 6 de trabajar, nos encierran, cenamos y a dormir… y al síguete día igual”, dice.
SUEÑOS PERDIDOS
Antonio no recuerda qué quería ser de grande, sólo quería irse a los Estados Unidos y lo consiguió pero a su regreso a Monclova, se le hizo fácil decir el sí que lo mantiene preso.
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