Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el lunes, 19 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- A Sergio Luis Moreno Vázquez le tocó estar en el momento y lugar equivocados ya que un hombre le buscó “bronca”, él sólo se defendió, aunque un fuerte golpe acabó con la vida del provocador.
En ese día trágico, este hombre de 38 años regresaba de trabajar en la obra en la supervisión de la construcción de unas viviendas en el fraccionamiento Teresitas, al sur de la ciudad.
A lo lejos observó cómo una persona que presumió drogada o tomada hacía su “show” y alteraba el orden insultando, en actitud de bravucón, a personas que pasaban por el lugar.
Pese a que intentó evadirlo, de repente el hombre se le fue encima, por lo que Sergio Luis se defendió; pelearon y el hombre llevó las de perder. Luego, se dio media vuelta e intentó retirarse, pero ahí mismo fue detenido por la Policía.
El Ministerio Público describiría después en las diligencias del caso que fue un golpe certero con fuerza en la cabeza, que Sergio le propinó, el que terminó por arrebatarle la vida al rijoso.
Ésa fue la primera mancha en el expediente del trabajador de la construcción, quien iba “invicto” hasta ese momento, ya que no contaba con antecedente penal alguno.
Fue sentenciado a siete años seis meses de cárcel por el delito de homicidio simple doloso, de los que lleva purgados tres.
El interno refiere que de acuerdo con lo que le dijo el licenciado que llevó su caso, su sentencia se habría reducido aún más si el delito hubiera sido tipificado como homicidio en riña, por lo que sería mayor la posibilidad de salir de prisión.
Ahora espera llegar a los tres años y nueve meses, que es la mitad de su condena, para buscar algún beneficio que le puedan dar por trabajo en la industria penitenciaria, estudio o deportes, y también por ser primodelincuente, es decir, por ser la primer vez que comete un delito.
Asimismo, presume que no lleva ningún castigo, que su hoja se mantiene limpia; espera también que eso le sirva.
En entrevista en el círculo de estudios del Penal, el interno, quien luce un cigarro en la oreja y un lápiz en la otra, relata que ahora ocupa su tiempo en prisión con un taller de carpintería, en el que puede fabricar desde un vaso, hasta mesas y comedores.
Además, participa en un curso de hortalizas que imparte la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.
Todo el día se mantiene ocupado, desde las 7 o 7 y media de la mañana que abren las celdas; cuenta que en ocasiones camina por un rato en las canchas de futbol, aunque confiesa que al inicio la vida en prisión se le hizo dura por no estar acostumbrado a estar tras las rejas.
Ante la pregunta de qué hubiera sido de él si hubiera evitado los hechos, Sergio Luis detalla que el “hubiera” no existe y que hay que enfrentar la vida.
Dice que ya quiere irse en libertad y poder recuperar todo el tiempo que ha perdido sin su hija, además de que quiere retomar su trabajo como maestro albañil y buscar salir adelante con su familia.
ch
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