Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el martes, 20 de enero del 2015 a las 16:10
Saltillo, Coah.- Por andar en la cerveza y con malas amistades Rodolfo Flores Sánchez, obrero saltillense de 30 años, acabó encerrado en el Penal, acusado del robo de un vehículo.
Con otro amigo seguía la parranda, pero se les ocurrió robarse el taxi en el que viajaban; ésa fue su perdición, su error que ahora lo mantiene en la sombra y tras los barrotes en la fría prisión.
Con su amigo parrandeaba en el sector Fundadores y solicitaron un taxi para que los trasladara al sector Bonanza, donde pensaban seguir la parranda, pero en el camino despojaron de la unidad al trabajador del volante.
“No lo amenazamos con nada, por miedo él solo se bajó”, detalló el interno.
Luego su camarada tomó el volante para escapar, pero el taxista reportó los hechos a la autoridad y metros adelante fueron alcanzados por patrullas de la Policía Estatal.
Pese a que el afectado no quería problemas, les otorgó el perdón y les retiró la demanda, como quiera acabaron en prisión.
Ahora enfrenta una sentencia por casi cinco años por el delito de robo agravado por recaer en vehículo automotor, de los que apenas lleva uno preso; su amigo también está tras las rejas del Penal.
De acuerdo con información periodística en 2013, Rodolfo Flores Sánchez fue detenido por la Policía tras ser entregado por el vigilante de una tienda del sector Fundadores, quien lo acusó de intentar sustraer sin pagar varias latas de goma amarilla.
“Estoy bien arrepentido, andábamos medio tomados, yo trabajaba bien, no me dedicaba a robar, hasta les decía que checaran mi currículum, las empresas donde he trabajado”, mencionó.
Antes de los hechos Rodolfo llevaba una vida buena, laboraba como obrero en una fábrica de lavadoras de la localidad y también se desempeñó en la Central de Autobuses en el área de paquetería de una empresa transportista.
Ahora trabaja en una maquiladora del Penal, Funel, donde fabrica moldes para asientos de carro. Busca cumplir con el requisito de trabajo penitenciario y además allegarse un ingreso para apoyar a sus padres y de vez en cuando comprarse un refresco o lo que necesite para su vida en prisión.
Dice que el Penal está bien, tranquilo, que no hay presión de nada, que se la lleva bien con los otros internos, ya que no quiere problemas.
Ahora no estudia, aunque allá afuera acabó la secundaria; hace ejercicio para mantenerse en forma como abdominales y sentadillas, además de correr un poco.
Rodolfo ya quiere irse, no quiere regresar al Penal, la otra semana va a ver qué le dicen en la apelación, pronto espera reunirse con sus padres.
Extraña la libertad, ponerse a trabajar, salir adelante y dejar los vicios.
“De primero la cárcel es bien dura, aunque luego te impones, te vas acostumbrando, te tienes que hacer a la idea, porque si no, se te hacen los días más pesados”, comentó.
Luego de que por la tarde se cierran las celdas, ve un rato la televisión, en ocasiones lee algo o se pone a hacer ejercicio.
Dice que le gusta acabar cansado para luego poder dormir a gusto y de un tirón toda la noche.
Cuando salga le va a echar ganas por sus padres, además quiere regresar a su trabajo en la terminal de autobuses.
“Ahora están viendo a ver si ya nos vamos, porque dicen que es un proceso el que se puede llevar aquí”, afirmó.
El interno dice que lamenta que la situación no se haya podido arreglar en el lugar cuando el trabajador del volante les dio el perdón.
ch
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