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Publicado el jueves, 22 de enero del 2015 a las 16:12
Saltillo, Coah.- Hace tres años llegó a su casa como una herencia, como un recuerdo de su abuelo.
Jesús Alba es la tercera generación que es dueña del Chevrolet Nova 1976 que su abuelo compró en 1979 con más de 40 mil kilómetros, pero que siempre cuidó y hoy se encuentra en excelentes condiciones.
“Este carro fue traído del Estado de México, ya que mi abuelo Ernesto Mondragón Sánchez era quien lo tenía, mi abuelo lo compró en el 79, fue el auto familiar por un buen rato, él siempre lo conservó, lo trajo hasta que falleció. Siempre lo trajo andando, como su auto de diario, nunca lo dejó caer, luego pasó a manos de un tío Ernesto Mondragón Barrón, mi padrino, y él también le siguió dando su conservación”, comenta Jesús.
De hecho la familia siempre supo que el coche pasaría a manos de Jesús o de su hermano, pero mientras crecían su tío lo mantuvo y fue él quien sólo le dio un retoque a la pintura, ese blanco que caracteriza al Chevrolet.
En la guantera, con el tiempo, Jesús encontró los papeles del coche, entre ellos una libreta con cada servicio que se le ha hecho, desde su abuelo hasta su padrino, sólo falta que ingrese los que ha hecho desde que lo trajo a Saltillo.
Inclusive venía la licencia de conducir de su abuelo, unas gafas y otra papelería concerniente al vehículo que hoy cuida con cariño.
“Mi abuelo decidió que el carro iba a ser para nosotros, para mi hermano y para mí, en este caso ya lo adquirí porque era el tocayo de mi abuelo en cierta forma, yo soy Jesús Alba y él Jesús Ernesto, por eso me tocó ser la tercera generación”.
Casi de inmediato, al traerlo a Saltillo, se integró a la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo, aunque el coche mantiene las placas del Estado de México.
El carro no tiene ninguna modificación, mantiene el 85% de originalidad con algunos detalles por arreglarse, como emblemas y otras “sencillas” cosas, pero que son tardadas en encontrar, pero el motor es el mismo, los asientos sólo cambiaron dos veces, de vinil tela y de tela a vinil para regresarle su estado.
Traía un estéreo moderno, pero Jesús encontró en la casa de su abuelo el original, se lo puso y funcionaba sin ningún problema, así que lo dejó.
Hoy ha pensado en encontrarle lo que falta y darle una “manita de gato” a la pintura, dejarlo más impecable de lo que se encuentra y seguir con él toda la vida.
ch
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