Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el jueves, 29 de enero del 2015 a las 16:10
Saltillo, Coah.- Víctor Alemán Puente está preso en el Penal acusado del robo de un vehículo, admite el ilícito pero luego dice que todo “fue una travesura”.
Aunque no es para reír la sentencia que recibió de 5 años, de los que apenas lleva 14 meses.
El interno, quien proviene de una populosa y brava colonia al poniente de la ciudad, caminaba por la Alameda Zaragoza cuando se percató que a una pareja se le cayeron las llaves, las recogió y, cómo había visto de qué carro procedían, se subió al automotor y se lo llevó.
Afirma que él jamás se ha dedicado a robar carros, “El Pelón” (como lo apodan), no supo qué hacer con el vehículo y después de pasearse un buen rato decidió abandonarlo pero antes le quitó el estéreo y la pila, por la que luego le dieron 200 pesos.
Esa vez andaba solo, dice que le gusta andar así, “más que mal acompañado”, ya que en su sector hay muchas pandillas y eso le disgusta.
SIN VICIOS
A diferencia de otros reos acusados de robo, que cometen el delito para comprar droga o alcohol, Víctor no fuma, ni se droga ni le gusta el alcohol.
Dice que el ilícito por el que está encerrado fue la primera vez que robaba, pero tuvo “mala suerte” y lo atraparon.
“Neta fue la primera y la última”, recalca “El Pelón”, y sostiene que ahora ya se quiere “ir derecho”.
UBICADO
A los pocos días de que “tomó prestado” el automóvil, los sabuesos de la Policía Ministerial dieron con él y fue detenido; posteriormente fue remitido al Penal.
De esta manera el hombre de sólo 22 años ingresó a cumplir su pena en el reclusorio de Saltillo.
Este muchacho de sonrisa fácil luce cabello al rape, así le gusta, dice que no se sentiría a gusto de ninguna otra manera.
Vive tranquilo en el encierro, ya que ocupa el tiempo en el trabajo: labora en la cocina del lugar, se ocupa de cortar todo lo que se va a preparar.
“Hay que ser muy ducho, porque tienes que ser bien rápido y no cortarte”, afirma Alemán Puente, engolado al recordar su habilidad en sus labores culinarias.
Como son cientos de reos tiene que pelar montones de los diversos ingredientes que llevan los alimentos.
Para efectuar esta labor su jornada empieza muy temprano aún en horas de la madrugada, porque tiene que darse el tiempo para dejar todo listo para el siguiente proceso, en el que ya interviene el cocinero.
Antes de la entrevista, Víctor preparó lo necesario para la cena y comparte que el menú es diferente: que hoy tocó sopa, ayer frijoles charros, mañana habrá calabacita y los fines de semana a veces les dan chilaquiles o espagueti.
FAMILIAR
Lo que más extraña de afuera es a su sobrino de 2 años a quien llevaba todas las tardes a un parque de su colonia, añora cargarlo, ayudarle en sus primeros pasos, comprarle los dulces que tanto le gustaban.
Antes de ingresar a prisión, el interno se desempeñaba como mecánico, por lo que al salir quiere trabajar en eso y estudiar de forma seria la mecánica, para labrarse un camino y “sentar cabeza”.
Como mensaje “a los chavos” que puedan conocer su historia, les envía un mensaje, les pide que no roben: “Que no se vayan por el mal camino, porque después vienen las consecuencias y después ya no se vale arrepentirse.
“Las cosas hay que pensarlas dos veces, porque estar en el Penal es mucha perdedera de tiempo y se deja afuera a quienes más se quiere”, finaliza.
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