Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el miércoles, 4 de marzo del 2015 a las 16:10
Saltillo, Coah.- Por la muerte de dos policías estatales un hombre está en el Penal cumpliendo su condena. El hombre de 60 años, quien omitió su nombre y fotografías, enfrenta el delito de homicidio culposo agravado.
Hasta antes del 5 de octubre del 2013 el monclovense a quien llamaremos Pedro trabajaba en su propio negocio, llevaba una buena vida, pero después de ese día su vida dio un giro de 180 grados.
La desgracia aconteció durante las primeras horas al sur de la ciudad sobre el periférico Luis Echeverría Álvarez, frente a la colonia Valle Dorado cuando los policías acreditables Francisco Clemente Orozco y Raymundo Lara Alvarado se detuvieron para auxiliar a un automovilista que acababa de volcarse sobre la avenida.
Pedro, quien se trasladaba de sur a norte en una camioneta Ford pick up 2002, perdió el control de su vehículo cuando transitaba con exceso de velocidad por el sitio, proyectándose contra los oficiales y el auto siniestrado, ocasionando el accidente que se convirtió en tragedia.
FATAL DESENLACE
Esto porque como resultado del choque, Lara falleció instantáneamente mientras que su compañero pereció cuando era ingresado a una clínica del sur de la ciudad minutos después de empezar a recibir atención.
No fue sino hasta en julio del año pasado que Pedro fue detenido mediante una orden de aprehensión.
Tras un acercamiento con los deudos de uno de los fallecidos el monclovense logró validar la justicia restaurativa, con un monto económico que ambas partes involucradas establecieron.
Sin embargo la libertad del profesionista está “atorada” debido a las altas exigencias económicas del abogado de la familia de una de las víctimas.
El interno de cabello cano y rostro endurecido actualmente lleva preso siete meses.
TODO SE COMPLICÓ
Admite que todo fue accidente aunque no sabe qué le pasó, si se equivocó de pedal o no frenó la camioneta, el asunto es que no se paró.
Como traía aliento alcohólico se agravó su situación, pero siente que sólo por apreciación visual se consideró que llevaba ebriedad incompleta que dista mucho de sólo las tres cervezas que se tomó y que en el examen antidoping en realidad salió la cantidad real que fue muy mínima.
A TRABAJAR
Desde que llegó como interno del Penal, Pedro, quien tiene carrera de mecánico electricista, labora en una maquiladora ubicada al interior del centro penitenciario.
Se ha adaptado con facilidad a la vida en prisión, ya que por su trabajo ha contado con el trato con mucha gente y siempre ha sido fácil para él saberse adaptar a diferentes ambientes.
Sin embargo, revela que es muy duro, pero acepta que tiene que “hacerse al ajo”, “o te haces o te hacen o buscas salidas más fáciles”.
Por un momento el interno se quiebra, es el primero que externa este sentimiento de todos los Casos Juzgados que se han realizado.
Por su edad, mesura y carácter el reo señala que se ha sabido dar a respetar, aunque no convive mucho porque pasa 8 horas en la planta.
Rechaza que le apoden “Ingeniero”, ya que detalla que aquí no es conveniente abrirse tanto con la gente, ya que menciona que “así como hay gente buena, hay gente mala”.
“Hay personas que quieren seguir viviendo de otros, de seguir en el delito y no quieren cambiar”, señaló el prisionero.
Al final de cuentas, Pedro desea con todo el alma irse libre, pero quizá tenga que esperar algún tiempo, quizá más de lo que había imaginado.
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