Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el sábado, 21 de marzo del 2015 a las 15:10
Saltillo, Coah.- Por el delito de robo a una vivienda, Tadeo Estrada Ríos cumple una sentencia en el Cereso varonil de Saltillo.
Desde el área educativa del Penal, el interno de 36 años, oriundo de la colonia Bellavista, comparte su caso.
Cuenta que transitaba por una colonia al sur de la ciudad cuando observó que una vivienda estaba sola y se le hizo fácil introducirse. Como botín obtuvo una televisión, un DVD y una chamarra de pluma de ganso.
Cuando subía los objetos a un taxi, la presencia de una patrulla lo asustó, por lo que se dio a la fuga. Avanzó algunos metros y por los nervios no se fijó ni por donde se metió.
En su huida atravesó la Escuela Forestal, luego ingresó a los terrenos del 69 Batallón de Infantería, lugar en el que ya los elementos militares le apuntaban sorprendidos por su irrupción.
Fue detenido por los soldados y ya lo andaban acusando de “halcón” de la delincuencia organizada.
Ahora cumple en prisión una sentencia por cinco años tres meses, de los que lleva purgados tres años, seis meses y 15 días. Así de específica lleva la cuenta de su estancia en prisión.
Antes de su ingreso al Penal, Tadeo laboraba como pintor y además se dedicaba al texturizado de viviendas.
En prisión ha valorado demasiadas cosas como la sobriedad, además no andar malpasándose ya que aquí sí procura las tres comidas.
También valora más el dinero, el poco que gana en el Penal producto de un local de alimentos que instaló con otros reos. Elabora taquitos de harina y otros platillos en colaboración con otros reos; también laboró como operario en una empresa que fabricaba cascos de seguridad.
Para mantenerse en forma, trata de hacer ejercicio, por lo que por las mañanas acude al gimnasio.
“La vida en el Penal es dura para el que no quiere readaptarse, es dura porque los guardias tienen que acatar las órdenes que da el Centro y uno tiene que doblar las manos para que no pase a mayores; el que no quiere, que lo castiguen de a tiro por viaje”, menciona.
Utiliza esta expresión para señalar que quienes incurren en un delito o conducta irregular son encerrados, “los suben a Consejo y les dan 10, 15 días, y para los 10 días de haber salido incurren en el mismo, entonces otra vez se van castigados”, detalla.
Tadeo es la segunda vez que cae en prisión. Cuenta que la primera ocasión fue por el delito de lesiones ya que apuñaló a una persona de su barrio durante una pelea y cumplió una condena por tres años ocho meses.
Pero recuerda que a los ocho meses de haber recuperado su libertad se enganchó en las drogas, en particular con el consumo de la “piedra” y se aventuró a robar para conseguir dinero para su vicio.
“Fui drogadicto, ahora ya de viejo no costea ni estar en las esquinas porque la ley por cualquier cosa te sube, y como uno ya está quemado, peor”, dice.
Sin embargo, registros periodísticos señalan que en 2007 salió en libertad mediante el pago de una fianza, luego de que robó una imagen de san Judas Tadeo.
Comparte que ya no quiere regresar a prisión porque el Penal está bien para las personas que van a estar pocos años, pero no para quienes van a cumplir largas condenas, “que ya ni siquiera van a volver a ver la calle”.
ch
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