Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el domingo, 22 de marzo del 2015 a las 15:10
Saltillo, Coah.- Oriundo de la colonia Fundadores, José Santiago Martínez Durón, está preso por el delito de robo a casa habitación, enfrenta dos procesos con una sentencia de más de 5 años.
A diferencia de la gran mayoría de los entrevistados en el Penal, acepta plenamente el atraco que efectuó en una vivienda de una colonia al oriente, de donde se llevó unas pantallas de plasma y una moto, entre otros artículos.
El ex chofer del transporte urbano comparte su historia en entrevista desde el área educativa del Centro de Readaptación.
Martínez Durón afirma que sus problemas comenzaron desde que conoció a una chica drogadicta y añade que él también consumió drogas.
“Tuve problemas con la muchacha, ella trabaja en una cantina, quería piedra y piedra y piedra, yo tuve que salir a robar para pagarle ese vicio.
“Al mismo tiempo mantenía a su familia, porque su papá aquí estaba encerrado y yo ‘le hacía el paro’ a la familia, con lo que robaba le daba de comer a sus hijas, mamá y hermanas”, menciona el reo.
Recuerda cómo se inició en “la vida fácil de los robos”, al caminar por el sector Fundadores estaba la puerta abierta de una vivienda en la que se introdujo y tomó una televisión, seis meses después detuvieron su trayectoria criminal.
“Primero caí en el 2010 y me fui con fianza, me fui con fianza en el 2011, me volvieron a traer otra vez en marzo de ese mismo año y me cayó una orden de reaprehensión por otros dos procesos”, apunta.
ÚNICA QUEJA
Aunque sabe que recibió un castigo merecido por su actividad ilícita, se queja por no haber recibido el beneficio de reducción de condena, cuando ha visto a muchos otros internos que sí han podido irse en libertad con menos tiempo.
Detalla que ha cumplido lo que se requiere en el internamiento para lograr esa “cortesía”: trabajo, cursos de electricidad y mecánica, deporte.
“Hace rato me habló al licenciada para ver si me da un beneficio y me dijo que va a hacer todo lo posible para que se haga”, comenta.
“El Chore”, como lo apodan sus compañeros, trabaja de operario en la empresa Girsa, que se ubica al interior del Penal, ahí su jornada es de las 6:00 a las 15:00 horas, luego sale y “agarra carro” (que significa comer).
Luego regresa a la celda, va un rato al templo y después a hacer algo de deporte. Así es su rutina de todos los días.
MADRE INCONDICIONAL
Los fines de semana ocurre la visita, a la que no falla su madre, hasta hace poco recibía a su “querida”, pero luego dejó de ir.
“Sinceramente no se me hace difícil estar preso porque estoy trabajando, aquí está bien, lo que pasa es que aquí hay varios que se meten en problemas o unos que no trabajan, se les hace difícil la vida, se les cierra el mundo y yo no, desde que llegue aquí hace más de 4 años estoy trabajando”, asegura.
“No le doy problemas a mi mamá, tengo que comer y estoy ganando no millones pero 500 a la semana de lunes a sábado y no tan matados, traigo para comprarme lo que yo quiera, que un cigarro, que un refresco.
“No le doy problemas a mi madre, al contrario, le doy para que me traiga alguna comida; me dice ten 50, 100 pesos, le digo no, lléveselos, aquí traigo para mis cigarros, cocas, papitas, comida y vestido”, afirma José Santiago y recuerda que nunca ayudó a su madre, quien ahora lo apoya.
“Mi mamá también era drogadicta y le doy gracias a Dios que se olvido de todo eso porque se fue a un templo cristiano y tiene a un señor que la sacó de ese vicio, gracias a Dios que salió de ese vicio, ahora tiene su casa y todo”, concluye.
ch
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