Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el miércoles, 25 de marzo del 2015 a las 15:00
Saltillo, Coah.- Melchor Paz Arancivia, de 26 años, preso por los delitos de “privación de la libertad” y “extorsión”, se encuentra en el Penal de Saltillo.
De acuerdo a información periodística, el 2 de octubre del 2012 elementos del Grupo Especial Antisecuestros fueron alertados por personal de un restaurante ubicado en el bulevar V. Carranza en Saltillo de la presencia de un hombre que, ostentándose como miembro de la delincuencia organizada, los pretendía extorsionar.
Señalaron que un día anterior se había presentado al lugar exigiendo 500 mil pesos, que bajó a 30 mil al día siguiente, optando el encargado del lugar por avisar a las autoridades. El delincuente fue detenido cuando le entregaban una bolsa con 3 mil pesos.
VERSIÓN EN CONTRA
El interno se defiende: “me acusaron de secuestro de una persona que nunca supe quién era y de la extorsión al restaurante pero el día que fui pagué todos mis gastos”.
Paz Arancivia detalló que era un cliente frecuente del lugar, al que acudía con su familia.
“El día de mi captura nunca me dijeron el motivo de mi detención, sino hasta que estuve en el Penal”, aclara.
El saltillense rechaza que los hechos hayan sido como los señalaron las autoridades y como los planteó el personal del restaurante.
“Sólo Dios y yo sabemos cómo fueron las cosas”, ataja el prisionero, quien después informa que al estar preso “se pierden todos los derechos… en prisión hay mucha gente que es inocente”.
Pero con todo, el prisionero recalca que “no se agüita”, ya que su familia es el principal motor que lo alienta a seguir adelante.
“Mi mentalidad es mi familia, eso es lo que me mantiene vivo”, resalta Melchor.
TRABAJO INTERNO
No tiene vicios, no se mete en problemas, quiere hacer puntos para irse lo antes posible, ahora trabaja como operario en la empresa Girsa que elabora cascos, ha participado en cursos de electricidad y mecánica y participa en el deporte.
Nunca se declaró culpable, prefirió esperar a que pasara el tiempo, por lo que luego de dos años recién lo acaban de sentenciar a cinco más de prisión.
A pesar de que es un interno, a Melchor le gusta que lo vean como una persona normal, se esmera en su aseo, vestimenta y presentación. Limpieza a la que pone mayor énfasis cuando lo visita su mamá.
SIN MIRAR ATRÁS
Cuando esté en libertad quiere verse como si nunca hubiera estado en prisión.
“El pisar aquí me cambió la vida como no tienes idea, para saber con quién juntarme, para no tomar una mala decisión, para no tener un vicio”, comenta.
Ha escuchado el rumor que las autoridades quieren que en el Penal de Saltillo sólo estén los internos del fuero común y no los de los delitos más complicados como el de él, por lo que hay la posibilidad de que sea trasladado a otro penal pero se encomienda para que no sea así.
Por eso pelea un beneficio para irse con libertad anticipada.
“Quiero estar afuera, no me quiero quedar aquí, ni pienso que esto es una vida, es duro estar encerrado pasan las cosas afuera y uno no puede hacer nada”, señaló.
Quiere recuperar su vida, estudiar ingeniería en diseño automotriz o en mecatrónica.
Siempre fue un hijo de casa, apegado a su madre por lo que casi no salía, por eso le gusta mantenerse comunicado mínimo tres veces al día, porque sabe que sus padres se preocupan de cómo esté en prisión.
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