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Notimex
Publicado el martes, 12 de mayo del 2015 a las 19:45
Ciudad del Vaticano.- Por primera vez una institución del Vaticano acogerá como orador en una de sus asambleas al religioso dominicano Gustavo Gutiérrez, el “padre” de la teología de la liberación, una corriente de pensamiento que desató apasionados enfrentamientos en Latinoamérica en los últimos 40 años.
Se trata de la federación Caritas Internacional, que este día iniciará su asamblea general con una misa celebrada por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro y que reunirá –hasta el próximo domingo 17 de mayo- a 300 delegados de diversos países del mundo.
Con ese motivo, Gutiérrez se presentó -también por vez primera vez- en la sala de prensa de la Santa Sede, donde participó en la conferencia de presentación del encuentro junto con el presidente y el director de Caritas, cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga y Michel Roy, en forma respectiva.
El clérigo peruano reconoció que se vive “una nueva etapa” en la actitud del Vaticano hacia la teología de la liberación, aunque advirtió que su presencia en Roma no responde a una “rehabilitación” porque su obra nunca fue condenada.
“Hablar de rehabilitación no es exacto, pero pienso que en este momento el clima sobre esta teología es diferente, esto es verdadero. Pero una rehabilitación debería ser el resultado de una ‘deshabilitación’ antes y este no es el caso”, explicó.
“Es otro tiempo. Todo esto es verdad, pero no es tan importante, lo que es importante es la transmisión del evangelio y eso busca la teología. Hablar de los pobres, de las periferias, esto es interesante. Si todo esto significa una rehabilitación, entonces está bien”, apuntó.
No obstante, reconoció que en las décadas pasadas se dio un diálogo entre él y la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, cuando el prefecto era el cardenal Joseph Ratzinger. “Fue un diálogo muy crítico y difícil en cierto momento”, aceptó.
Estableció que tras esas conversaciones quedó claro que el núcleo central de su teología es la “opción preferencial por los pobres”, que coincide con una declaración propia de la Iglesia en América Latina y que ahora ha quedado más clara gracias al Papa Francisco.
Además, señaló que “la autocrítica” de algunos teólogos de la liberación fue “muy importante” para este nuevo tiempo de pacificación con el Vaticano.
Nacido en Lima en 1928, el sacerdote Gutiérrez escribió en 1971 el libro “Teología de la liberación”, obra de la cual tomó el nombre toda una corriente de pensadores latinoamericanos posterior al Concilio Vaticano II y que centró su reflexión en el tema de los pobres.
Las tesis propuestas por el clérigo peruano dividieron a la Iglesia entre quienes lo acusaron de ser comunista y socialista, y quienes lo defendieron como un luchador social legítimo. Su influjo también inspiró a numerosos políticos de izquierda en el continente.
Aunque nunca existió una condena formal de la Santa Sede a sus postulados, gracias también a algunas revisiones que él hizo de sus textos, por años en el entorno de la Curia Romana se mantuvo una referencia negativa sobre sus contribuciones.
Con la llegada del primer Papa latinoamericano de la historia las cosas cambiaron. Francisco incluso llegó a firmar el prólogo de un libro escrito a cuatro manos por Gutiérrez y el teólogo alemán Gerhard Ludwig Mueller, actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Ahora, en la asamblea de la Caritas, él dictará la conferencia “La Iglesia pobre y para los pobres, a la luz del espíritu del Papa Francisco”.
En la rueda de prensa, Gutiérrez aseguró que “ha caído el muro” que existía sobre las personalidades latinoamericanas que lucharon junto a los pobres y dieron la vida por ello, como los obispos Óscar Arnulfo Romero (El Salvador), Enrique Angelelli (Argentina) y Helder Cámara (Brasil).
De estos tres personajes ya se abrieron en El Vaticano los procesos para que sean reconocidos como santos, lo cual significa una innovación también en la historia de la Iglesia.
“No se puede ser solidarios con los pobres si uno no vive un cierto grado de pobreza, si no somos amigos de los pobres. Esto es importante. Hoy la brecha entre los ricos y los pobres es más grande que nunca en la historia de la humanidad, y esta noción de amistad es muy importante”, estableció.
“La amistad exige una cierta igualdad, es estar cercano a estas personas. Tiene muchas consecuencias económicas y políticas hablar así, porque ahora la gente tiene otras aspiraciones”, constató.
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