Espectáculos
Publicado el domingo, 24 de mayo del 2015 a las 02:33
Saltillo, Coah.- Con el propósito de ofrecer “una llave” a los lectores para acercarse a la poesía nacional, Jaime Labastida se dio a la tarea de reeditar, 45 años más tarde, una versión corregida y aumentada de “El Amor, el Sueño y la Muerte en la Poesía Mexicana” (Siglo XX1 Editores, 2015).
“Me costó volver a los poemas porque no había querido publicar el libro otra vez, porque ya no estaba completamente satisfecho de lo que dije de esos poemas en la primera edición. A medida que los leía me daba cuenta de que hacía falta ampliar la interpretación de los mismos y eso fue lo que hice”, explica en entrevista con Zócalo.
En esa pausa de nueve lustros, el autor se dedicó a escribir artículos en periódicos, realizar su doctorado, integrarse a la Academia Mexicana de la Lengua, y dirigir la Editorial Siglo XXI. Finalmente, el año pasado tomó la decisión de volver a leer el texto original y decidió publicarlo de nueva cuenta, pero antes incorporó a poetas que estaban ausentes y reescribió por completo la introducción.
“En la primera edición no había incluido a Alí Chumacero, tampoco a Eduardo Lizalde ni a Gutiérrez Cetina . En el caso de Rubén Bonifaz Nuño, había publicado solamente un poema a la muerte de su padre, y ahora reproduje la totalidad del libro de amor que se llama ‘El Manto y la Corona’. Igual en el caso de Ramón López Velarde, había publicado uno de los poemas a Fuensanta, ‘Hoy como Nunca’, y ahora incluyo lo que llamo el ciclo de Fuensanta, exceptuando algumos poemas que no me parecen satisfactorios. La totalidad del libro está enriquecido en relación con la primera edición. Hay cambios fundamentales”, puntualiza el escritor.
En cuanto al tema de la muerte, el filósofo destacó la presencia en el volumen de “Muerte sin Fin”, de José Gorostiza, del que ofrece una nueva interpretación.
“En la primera edición dle libro hice la interpretación de ‘Muerte sin Fin’ apoyándome fundamentalmente en la segunda parte del poema, y lo que dije ahí me parece que se sostiene, pero era insuficiente. No había examinado, con el rigor que se merece, la primera parte del poema, tampoco había advertido qué sentido tenía el que Gorostiza hubiera puesto los proverbios de Salomón como epígrafe en el libro, tampoco había examinado la última de las canciones, esta que empieza diciendo ‘Tan Tan’, quién es, es el diablo.
“Ahora lo amplié y encontré otras vetas que antes me habían pasado por completo inadvertidas. A muchos de los que leen ‘Muerte sin Fin’ les pasa desapercibido el sentido del poema, les admira y gozan pasajes muy intensos del mismo, pero no captaban la estructura general del poema. Ahora me introduje en eso y rehice por completo la interpretación”, precisa.
Precisamente, en torno a este tema, el ensayista considera que en el país se ha “exagerado la visión, aparentemente golosa y ruiseña, de la muerte en México, con las calaveras de azúcar, el Día de Muertos, etcétera”.
“Un gran filósofo alemán del siglo 20, Martin Heidegger, dice que el hombre es un ser para la muerte, si eso lo hubiera escritor un mexicano, a la gente le parecería muy natural, pero lo dice un alemán, entonces el sentimiento de la muerte es generalizado, claro que hay matices en cada pueblo, en cada uno de nosotros”, plantea..
“La celebración del 2 de noviembre es europea, cristiana, que no tiene nada que ver con la población prehispánica. Entonces, cada uno de nosotros se acerca a la muerte de manera diferente y eso es lo que está ahí, en la poesía. Usted podrá leer estos poemas y ver que cada poeta ve la muerte de manera distinta, no hay uniformindad en esa visión, y lo mismo en el caso del amor”, abunda el académico.
Siglo de poesía
El académico considera que el siglo 20 es el gran siglo de la poesía mexicana. “Hay poetas de primera línea, de nivel internacional que no se pueden soslayar y yo quiero reivindicar, digamos en lo fundamental esa poesía”.
Ahí radica la importancia de “El Amor, el Sueño y la Muerte en la Poesía Mexicana”, pues el autor ofrece no sólo poemas fundamentales en la literatura nacional, también un estudio concienzudo de ellos.
“Hay muchas antologías, y los libros de poesía quizá no se lean mucho, no se vendan mucho, pero las antologías sí. Hay una diferencia notable ente mi libro y otras antologías de poesía en México. Generalmente las antologías están precedidas por un íbrevsimo prólogo, yo aquí hago intepretación.
“El texto de introducción en la primera edición quizá tendría unas 80 páginas, ahora tiene cerca de 200. Me atrevo a darle una serie de claves a los lectores para el acceso a la poesía y eso sí se lee”, concluye.
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