Internacional

Publicado el lunes, 25 de mayo del 2015 a las 06:23
México, D.F.- España tiene un nuevo panorama político.
En las elecciones municipales y regionales celebradas ayer, las más inciertas desde el retorno a la democracia en 1982, el oficialista Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lograron mantenerse a flote.
Pero apenas: aunque las agrupaciones que se han alternado la política española obtuvieron el mayor porcentaje de votos de todos los partidos -27 por ciento y 25 por ciento, respectivamente- perdieron sus mayorías absolutas.
Como tal, los resultados abren un escenario de alianzas muy incierto y podrían generar un vuelco a la izquierda para el país europeo.
Los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos, que aglutinan el voto de la indignación y el descontento desde la izquierda y la derecha, respectivamente, manejarán la balanza en muchas localidades.
El derechista PP, en particular, podría ser desplazado del Gobierno de numerosos municipios a menos de que logre formar alianzas.
La victoria agridulce del PP tiene uno de sus mejores ejemplos en Madrid donde, a pesar de haber ganado las elecciones con el 34 por ciento de los votos, el partido gobernante podría perder el Ayuntamiento.
La coalición de izquierdas Ahora Madrid, en la que participa Podemos y la cual es liderada por la juez Manuela Carmena, obtuvo un 32 por ciento.
Esto le permitiría, en alianza con el PSOE, arrebatar la Alcaldía de la capital española al PP, que la ha retenido durante más de 20 años.
Es una posibilidad que la misma candidata oficialista reconoció ayer en vez de celebrar el resultado. Su rival, mientras, apuntaba al relevo.
“Ya ha ganado una mayoría por el cambio”, dijo Carmena.
Si prosperan los pactos entre la izquierda española, el PP podría perder también el gobierno en algunas regiones y en municipios tan importantes como Valencia y Sevilla.
Barcelona también fue otra gran sorpresa de la jornada electoral.
La coalición de izquierdas encabezada por la activista Ada Colau y que incluye a Podemos desplazó de la primera posición al nacionalismo moderado (CiU) que regentaba la capital catalana.
“Dijimos que sí se podía y lo hemos demostrado. Es una victoria de David contra Goliat”, indicó Colau, quien podría acceder a la Alcaldía de Barcelona si recibe el apoyo de otras fuerzas de izquierda.
Los cambios de panorama se deben, en buena medida, a que la gestión de la crisis económica, los duros ajustes y los numerosos casos de corrupción han restado votos a los dos grandes partidos.
Como se han turnado el poder, muchos ciudadanos responsabilizan a ambos por igual del derrumbe español.
Ahora, ante la falta de victorias contundentes, los resultados de los comicios avanzan un complicado escenario postelectoral en el que las alianzas se muestran definitivas para dibujar el nuevo mapa municipal y regional.
Ciudadanos fue favorecido en particular por los españoles desencantados con el PP, por lo que el oficialismo tendrá que buscar el apoyo de la agrupación si quiere acceder al poder en numerosos ayuntamientos y varias regiones. Pero Ciudadanos también podría decidir apoyar al PSOE.
Podemos, asimismo, puede contribuir al ascenso del PSOE en muchos municipios, siempre y cuando los dos partidos de izquierda venzan sus profundas diferencias.
Sin embargo, Podemos y Ciudadanos quedaron lejos de las expectativas que se habían planteado, ya que su objetivo era noquear por completo al PP.
“El cambio no es sencillo, pero es alcanzable”, señaló el número dos de Podemos, Íñigo Errejón.
En cualquier caso, lo sucedido ayer es un anticipo de que las elecciones generales de noviembre de 2015, de las que saldrá el próximo Presidente de Gobierno, estarán más que disputadas por la nueva realidad española: repartición de sufragios entre cuatro partidos.
lff
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