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Soñaba trabajar en las Vegas

  Por Cristal Romo

Publicado el domingo, 2 de agosto del 2015 a las 14:00


Familiares buscan traer a Yessica a Monclova para darle cristiana sepultura.

Monclova, Coah.- Víctima del espejismo estadounidense, Yessica Yaraldi Zayas Camacho jamás imaginó tan cruel final; ya había intentado cruzar de manera ilegal a Estados Unidos pues su sueño era trabajar en Las Vegas; pero el 24 de julio su suerte quedó marcada, no soportó la crudeza del desierto y su cuerpo antes jovial, ahora depende de un respirador artificial sin posibilidades de subsistencia.

“Mi hija se fue con unos amigos y con su hijo, cruzaron por el lado de Piedras Negras, ya cuando iban en camino, faltaban unas horas para llegar a la carretera de Carrizo Springs, Texas -lanzó un suspiro-, ahí m’ija se desvaneció y ya no pudo avanzar”, relató angustiada la tía de la infortunada joven, Esthela Zayas, vecina de la colonia Guerrero en Monclova, quien pide ayuda a las autoridades de los tres órdenes de Gobierno para rescatar el cuerpo de su sobrina y ofrecerle cristiana sepultura en su tierra natal.

Yessica, madre soltera, aprovecharía que su hijo de 11 años, Erick Polanco Zayas, estaba de vacaciones para intentar conquistar el sueño americano; la cita se pactó para el 24 de julio, hace nueve días.

Pero la aventura no duró mucho, en la madrugada del sábado los síntomas de insolación no permitieron avanzar a la mujer que fue abandonada en mitad de desierto junto a su vástago.

“Les dejaron un garrafoncito de agua y un teléfono, con ese el niño marcó a mi hermana, pero hasta el otro día en la mañana que él podía ver llamó al 911 y se salió a la carretera para que los vieran”, continuó el relato.

Erick intentaba proteger a su mamá en la penumbra de una tierra extranjera, y aunque estaba petrificado por el miedo, alcanzó a mandar mensajes de texto a su abuela relatándole la fatal noticia, siendo testigo de la desmejoría que minuto a minuto presentaba su progenitora, hasta que por fin con los primeros rayos del sol marcó al número 911 para pedir auxilio.

La ayuda de las autoridades fronterizas llegó de inmediato, estaban a sólo 20 minutos de la carretera. Yessica fue trasladada al nosocomio debido a la gravedad de su estado, mientras que Erick fue deportado en los límites con Piedras Negras, Coahuila.

“La subieron a un helicóptero y se la llevaron al Hospital Militar en San Antonio”, explicó con tristeza Esthela.

En cuanto recibieron noticias del paradero de Erick, la familia se trasladó a la ciudad de Piedras Negras para devolverlo a su casa, pero de Yessica poco supieron, por lo que contactaron al Consulado Mexicano en San Antonio y su homónimo en Eagle Pass para dar con ella, con resultados positivos.

El diagnóstico fue desalentador, los riñones de la joven sufrieron daño irreversible, a diálisis, y el respirador artificial era un punto insalvable; sólo era cuestión de esperar para que un familiar directo llegara al nosocomio para autorizar desconectarla de los aparatos.

Pero al no contar con la visa, la madre de Yessica sufre la burocracia de Aduanas y Protección Fronteriza, quien al no ver cubiertos sus reglamentos le impiden el paso para efectuar el traslado y la consecuente diligencia médica.

“Mi hermana no tiene credencial de elector y por eso no le dan la visa, pero tampoco a ningún otro familiar, incluso tengo una hija que es ciudadana americana y sus documentos tampoco los aceptaron, a m’ija la tienen fichada porque ya había intentado cruzar y la pescaron, la encerraron y la deportaron, y creo que la están castigando por eso”, relató.

La otra opción es incinerar a Yessica y enviar sus cenizas, pero esto lo rechaza categóricamente la familia al no contar con la certeza de que los restos recibidos serán los de su ser querido.

Mientras tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores se muestra tibia en el asunto al no tramitarles un permiso humanitario para finalizar este calvario.

“Lo único que queremos es ayuda para que pase mi hermana, o que le autoricen una carta poder a alguien pero que ya acabe este suplicio, todavía tenemos que ver cómo vamos a pagar el traslado y el sepelio, pero lo más importante es tener su cuerpo con nosotros”.

“Mi niño está en shock, no llora ni expresa nada, pero está sufriendo, ya queremos que esto acabe, suplicamos por ayuda para que esto termine”.

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