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Patronos de diferentes latitudes, una misma fe

  Por Redacción

Publicado el jueves, 6 de agosto del 2015 a las 14:00


Cuando don Santos Rojo trajo de Xalapa, Veracruz, al Santo Cristo, jamás imaginó que su fe trascendería más allá

Saltillo, Coah.- Tres figuras que representan a Jesús son veneradas este mismo día, y a pesar de las distancias, la creencia en sus milagros es inquebrantable

Tradición centenaria que llegó a las redes
Saltillo

Cuando don Santos Rojo trajo de Xalapa, Veracruz, al Santo Cristo, jamás imaginó que su fe trascendería más allá de los muros de su Capilla y o de la Catedral, que lo recibe cada año para albergar a miles de peregrinos.

A 407 años de su llegada a la capital de Coahuila, la fe que ha pasado de voz en voz migró a las redes sociales, en internet.

La historiadora Gabriela Román Jaques cuenta que don Santos Rojo, como la mayoría de los primeros colonos de Saltillo, había llegado a la Nueva España a mediados de 1560; vivía en Real de Minas de Mazapil y se casó con Beatriz de las Ruelas, y después se estableció en Saltillo.

“La imagen el Santo Cristo arribó a Saltillo junto con Santos Rojo, en la primavera de 1608, la compró en uno de su últimos viajes a Xalapa, Veracruz. Esta versión es creíble ya que por dedicarse al comercio, Rojo seguramente conocía muchos pueblos y villas del centro y sur de la Nueva España. Cabe señalar que en el Real de Minas de Mazapil también se venera una imagen conocida como Nuestro Padre Jesús, una imagen de Cristo durante la pasión, por lo que no resulta extraño que Santos Rojo y su familia tuvieron esa devoción”, escribió la historiadora en un libro a propósito del IV Centenario del Santo Cristo.

En 1608 Santos Rojo solicitó permiso al obispo de Guadalajara para construir una capilla para el Santo Cristo, la muerte lo alcanzó en 1610 y su viuda recibió el permiso hacia 1614, dicen que la primera casa del Santo Cristo fue de adobe y sin bóveda.

En 1728 sus descendientes derribaron la capilla e iniciaron la construcción de una nueva, que se terminó en 1762. Por un tiempo, hacia 1777 funcionó como parroquia, tiempo en el cual la fe por la delicada imagen se afianzó.

En su artículo El Señor de la Capilla, Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, reflexiona sobre el lugar que preside la veneradísima
imagen.

“Ni una catedral, ni un santuario, ni una basílica ni siquiera menor pidió para sí el Señor de la Capilla, con una capilla se conformó nomás, como que quiso darnos ejemplo de humildad. Grande y pequeño al mismo tiempo, altísimo Rey y a la vez muy cerca de su pueblo, el Santo Cristo congrega en torno suyo la fe y la devoción de esta ciudad, Saltillo. Entrañable paradoja: la del Señor de la Capilla, majestuoso y humildísimo Señor cuya sencilla grandeza vive en una capilla pequeñita que se vuelve por él basílica, santuario y catedral”, expresó Fuentes Aguirre.

Testigo de la historia de Saltillo, la imagen del Santo Cristo migró desde su capilla, por los datos de cámaras digitales y celulares inteligentes que al momento siguieron también su novena, una tradición que iniciaron los primeros párrocos de la Catedral en su honor en pequeños libros.

A través de Facebook, los sacerdotes quisieron llegar a los jóvenes. A más de mil 800 cibernautas les gustó la página del novenario donde el mensaje fue por la misericordia.

“Este novenario es una oportunidad para sentirnos abrazados y besados por nuestro padre Dios, aquí o donde te encuentres”, comentó en la novena el padre Plácido Castro, párroco de la Catedral. (LETICIA ESPINOZA).

El Príncipe de la Paz
Bustamante, Nuevo León

Es una de las imágenes más representativas del catolicismo en el norte del país, la cual guarda un vínculo muy importante con la ciudad de Saltillo debido a sus raíces tlaxcaltecas. Es el Señor de Tlaxcala, también llamado “El Príncipe de la Paz”.

La historia nos remonta a un 19 de diciembre de 1715, cuando fue entregado a pobladores de la hoy ciudad de Bustamante, Nuevo León, según dicta el acta de donación, documento que lo convierte en el único Cristo con un papel que habla de su pasado.

Si bien su historia se remonta a 300 años atrás, su edad data de más de 400 años, comentó el padre Juan Sánchez Hernández, párroco de Bustamante, sacerdote de origen tlaxcalteca que menciona que el origen de la imagen se encuentra en Veracruz.

“Es un Cristo que tiene más de 400 años de existencia, fue comprado en las ferias de Xalapa, acabamos de estar ahí en estos días con una réplica, fuimos a darle gracias a la gente de allá por el origen que tiene el Cristo”, mencionó.

Fue comprado por Nicolás Saldívar, un sacerdote de familia burguesa de Zacatecas que lo llevó hasta tierras zacatecanas, donde comenzó su peregrinar por todo el norte del país, hasta llegar a donde hoy es venerado.

“En ese momento todos esos lugares pertenecían a la Diócesis de Guadalajara. Entonces, el Cristo de Zacatecas se va a Guadalajara, el obispo de aquel entonces manda al cura Saldívar a Real de Ramos, San Luis Potosí, ahí el Cristo es venerado por muchos años”, agregó el padre.

El sacerdote menciona que hasta ese entonces la imagen no había sido exhibida en algún templo, sino que era una posesión personal del cura Saldívar, quien antes de morir lo entregó a dos indios tlaxcaltecas, Bernabé García y Ana María.

Según está asentado en las crónicas, se dice que el Cristo ya era viejo, sus manos y pies se estaban “desencarnando”, por lo que los nuevos propietarios tuvieron que restaurarlo para evitar un desgaste mayor.

La historia dice que cuando terminó la bonanza de las minas en el centro del país, Bernabé emigró junto con la imagen a Real de Santiago de las Sabinas, hoy Sabinas Hidalgo, Nuevo León, donde pasó sus últimos días.

“Ahí se establecen, el Cristo no tiene ningún culto público y ahí muere Bernabé García, y Ana María, siendo una mujer mayor, también pensando en que pronto moriría, se preguntó ‘¿a quién le voy a dar el Cristo?, ¿a quién se lo voy a donar?’, y le sugieren que porque no regala el Cristo a sus paisanos los tlaxcaltecas, que viven en Bustamante, Nuevo León”, cuenta el sacerdote.

Fue así como se quedó en Bustamante y comenzó a ser venerado de forma pública. Un 19 de diciembre de 1715 fue entregado a los fundadores de San Miguel Aguayo de la Nueva Tlaxcala.

La hermandad entre Saltillo y Bustamante no sólo es de forma política. En septiembre de 2012 las dos ciudades firmaron una hermandad que viene de cientos de años atrás. Los tlaxcaltecas de Saltillo fueron los fundadores de la ciudad neolonesa.

“Tenemos tres cristos emblemáticos en el norte del país: el Cristo de la Capilla de Saltillo, el Señor de la Expiración, en Guadalupe, Nuevo León, y el Señor de Tlaxcala, pero los anteriores cristos parece que nada más están en lo imaginario, el único Cristo que tiene un sustento histórico es el Señor de Tlaxcala, porque tenemos el documento de donación”, agregó el padre Juan.

Desde entonces, el Señor de Tlaxcala ha recorrido el país llevando su mensaje de paz, amor y esperanza, ha llevado alegría a otros municipios como una forma de reevangelización, como uno de los íconos más representativos de la fe católica en Nuevo León.

“Es patrimonio de México en el noreste mexicano, es patrimonio de Nuevo León, la joya más grande que tiene Bustamante y no sólo Bustamante, sino todo Nuevo León, y ahora representa un ícono de fe para la Diócesis de Nuevo Laredo, dado que estos pueblos pertenecemos a ella”, agregó el sacerdote.

Cada año es venerado en grande. Este año será especial debido a que los tres cristos más representativos del norte estarán juntos. Una imagen del Santo Cristo de la Capilla de Saltillo, y otra del Señor de la Expiración de Guadalupe, peregrinarán por las calles de Bustamante este 6 de agosto a un lado del Señor de Tlaxcala, algo que nunca se había hecho.

“Vamos a tener una misa que se va a transmitir a nivel internacional por el canal católico María Visión, y queremos que sean los tres cristos. Para nosotros es muy importante que este evento vaya más allá”. (RODRIGO FLORES).


El Señor de Tlaxcala

El ‘viejito’ de Mazapil
Mazapil, Zacatecas

Encorvado, con el rostro lastimado y una mirada de dolor, descansa sobre una caja de vidrio con soporte de bronce que impide que los fieles le toquen. No siente que lo observan, pero aseguran que escucha las plegarias que con fervor le imploran de frente hombres y mujeres.

El Cristo Nuestro Padre Jesús, de Mazapil, Zacatecas, es el centro del agradecimiento de miles de fieles. A más de 120 kilómetros de Saltillo esta imagen está unida al Santo Cristo de la Capilla: llegaron en la misma época, se celebran el 6 de agosto y ambas ocupan una capilla contigua en un templo dedicado a otros santos.

Para llegar al de Mazapil es necesario tomar la carretera a Zacatecas, dejar atrás Concepción del Oro e introducirse por un camino angosto, con curvas, rodeado de oyameles y pinos para después ingresar al pueblo minero.

Al mediodía, el templo construido en honor de san Gregorio Magno recibe a decenas de feligreses que esperan su turno para ponerse frente a la imagen, dar gracias y orar en silencio.

Los rostros de la gente mirando por el vidrio son de compasión, de fervor al Cristo, que es una representación de la pasión de Jesús, motivo por el que no está crucificado. De acuerdo con la historia que guarda la imagen, fue encontrada por un par de trabajadores que iban de regreso a su casa, y en su camino se cruzó una gran caja con bisagras y forrada de cuero.

Temerosos de encontrarse con una sorpresa, acudieron ante el alcalde del pueblo para abrirla. La autoridad mandó destrabar las cerraduras, y al advertir lo que había en el interior, exclamó: “¡Mi padre Jesús!”.

A partir de entonces, se cuenta entre los habitantes del pueblo y los fieles de estados como Coahuila y Nuevo León, que el Cristo ha ido envejeciendo y encorvándose con el paso de los años, a pesar de que está hecho de madera de roble y tiene un soporte de acero en el centro.

LOS MILAGROS

“En el año 1920, en el mes de enero, el 31, a las 7 y media de la noche, hiva hacer fucilado por un teniente coronel carrancista tereso Gonzales por un crimen falso que mi mismo hermano mallor abia dicho y estando ya para hacer la ejecucuion mi esposa presente rogó a nuestro Padre Jesús de Masapil y el acto se suspendió. Mi penitencia… dedico el precente retablo en prueba del milagro tan grande que me hiso (sic)”, firma Tereso González en uno de los retablos de los exvotos que están colocados en el templo y que datan desde 1800.

Cecilia Jiménez, encargada de la oficina de la parroquia de san Gregorio Magno, conoce la historia de Nuestro Padre Jesús a detalle. Durante los últimos años ha observado a fieles y nativos rendirle honor y pleitesía a la imagen religiosa, así como los milagros que se le atribuyen desde hace más de 200 años.

“Nuestro Padre Jesús es el centro de la fe de muchas personas, cada año congrega a más de 5 mil personas, y a pesar de que lo queremos mucho y lo adoramos cada año, el verdadero patrono del templo es san Gregorio Magno”, cuenta.

Sobre los milagros, uno de los que se considera más recientes fue hace cerca de 12 años. Un 5 de diciembre un camión que se trasladaba desde Mazapil rumbo a Concepción del Oro, por el camino antiguo, es decir, de terracería, se volcó, dejando lesionados.

Cecilia explica que “mucha gente que se salvó contó después que un viejito los salvó, mencionaban: ‘un viejito me sacó de los escombros’; si bien todos sabemos que Cristo no falleció de viejito, en Nuestro Padre Jesús uno ve una imagen de un viejito, aunque no sea viejito. Para nosotros es nuestro viejito, mucha gente argumentó que era él quien los había salvado”.

Otro milagro llegó ante la capilla hace poco más de 10 años. Una familia acudió a agradecer el haberse salvado de un accidente. Uno de los hijos de la pareja aseguró que un viejito le indicó que no se moviera del lugar donde ocurrió la tragedia automovilística.

“Cuando llegó aquí a la parroquia y el niño vio la imagen de Nuestro Padre Jesús, dijo: ‘¡Mamá, mamá, el es el viejito que me salvó!’ Por eso la familia le está agradecida a Nuestro Padre Jesús”.

Las plegarias no cesan, se incrementan conforme el número de devotos a la figura religiosa crece.

Cierto o no, la fe continúa intacta a pesar de que han pasado 400 años. (PAOLA AGUIRRE PRAGA).


Nuestro Padre Jesús

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