Seguridad
Por
Agencias
Publicado el lunes, 17 de agosto del 2015 a las 17:49
Tultitlán, Edomex.- Marlene Vega Alpízar tenía 36 años cuando fue detenida. Era la principal sospechosa de haber ordenado el homicidio de Tiara, la niña de 3 años a quien balearon en la casa de sus abuelos.
A Marlene la capturaron el 31 de diciembre de 2014 y la trasladaron a la Subprocuraduría Regional de Tlalnepantla, junto al penal de Barrientos.
Un día después fue hallada muerta, supuestamente, tras haberse colgado con sus propias mallas. Al menos eso le dijeron a Nancy Cornejo, la madre de la niña asesinada.
Las pesquisas apuntaron hacia Marlene Vega luego de que los familiares de Tiara recordaron un incidente ocurrido el 6 de diciembre de 2014, más de tres semanas antes del crimen.
Ese sábado, una mujer había ingresado a la casa sin permiso. Alterada, decía que la venía siguiendo su pareja porque quería ahorcarla.
La abuela le ofreció un café y le permitieron pasar al baño, pero se dirigió a la habitación de la niña, a quien le hizo preguntas.
Ya en las investigaciones por el asesinato de Tiara, el padre, intrigado por aquel evento, envió a Nancy por celular la foto de una mujer; quería saber si se trataba de la misma que había estado husmeando.
Entonces la reconocieron, era Marlene Vega, una excompañera de trabajo del padre de Tiara, con la que había tenido un romance.
Fue suficiente para detenerla.
A los familiares de la víctima les resultó sospechoso que se hubiera hecho daño con sus mallones, cuando no iba vestida así cuando la vieron.
La familia de la acusada tampoco se quedó conforme con la versión oficial.
Empistolado irrumpió en la casa
El ataque ocurrió el 29 de diciembre de 2014, pero hasta ahora sus familiares desconocen quién está detrás ni qué razones pudo tener para tal crueldad… y las autoridades no ayudan a esclarecer las dudas.
Los abuelos de la niña se encargaban de la menor de lunes a viernes, mientras su madre trabajaba en Querétaro.
Esa mañana, Tiara y su abuelo salieron a barrer la calle, pero la pequeña tenía que ir al baño, entraron apresurados y dejaron abierta la puerta de la casa, ubicada en la Unidad Morelos Tercera Sección.
Un hombre de unos 32 años aprovechó, entró a la casa y sometió a los abuelos, a la niña y a dos empleadas. Llevaba un arma de fuego y gritó que era un asalto, según testigos.
De aproximadamente 1.55 metros de estatura, tez blanca y cicatrices de acné, el hombre no llevaba cubierto el rostro.
Les ordenó que depositaran celulares y pertenencias en una bolsa negra, mientras él tomaba fotografías. A una de las empleadas le dio unas vendas que él mismo llevaba para que amarrara a todos, y después ató a la mujer.
Aunque el abuelo trataba de proteger a la niña, el delincuente obligó a todos a ir a una habitación… excepto a la pequeña.
“Dile a tu cabrón hijo que por su culpa mi hermano está en la cárcel, lo voy a buscar y a matar”, le dijo a la abuela antes de encerrarlos, pero están seguros que esa frase sólo es un distractor.
Antes de salir de la recámara donde estaban los adultos disparó contra un mueble donde había pertenencias de la niña. El plomo quedó incrustado en un zapato de Tiara.
“Cerró la puerta. Escucharon llorar a la niña e inmediatamente después cuatro balazos. Se oyó que cerró la puerta de la casa”, describe la madre de la niña en una cronología de cinco cuartillas que escribió a partir de los testimonios de los cuatro testigos.
Como pudieron, abuelos y trabajadoras se desataron y encontraron a Tiara boca arriba, agonizante.
En el Hospital General de San Pablo de las Salinas se determinó su muerte a las 10:15 horas.
“Heridas por proyectil de arma de fuego penetrantes en tórax”, señala el acta 140470007, como causa de la defunción.
La madre de la niña regresó de Querétaro y en el hospital se encontró con el padre de la menor. No vivía con ellas, pero mantenían una buena relación.
Declararon en la Fiscalía Especializada en Homicidios, Unidad 2, de Cuautitlán, donde se abrió la carpeta de investigación 655770550029014.
Marlene Vega Alpízar fue detenida entonces como principal sospechosa de ser la autora intelectual del homicidio, en un ataque de celos.
La hipótesis no ha podido confirmarse o descartarse, ya que, a decir de las autoridades, Marlene se suicidó en la Subprocuraduría Regional de Tlalnepantla, donde estaba bajo resguardo.
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