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Agencias
Publicado el miércoles, 16 de marzo del 2016 a las 00:26
Paris, Francia.- Jacqueline Sauvage y Norbert Marot se casaron cuando eran adolescentes y construyeron la casa de sus sueños, de madera y piedra, con un jardín enorme y una terraza, en este pueblo a 70 millas al sur de París.
En la terraza de esa casa, 47 años después, Sauvage le disparó a su marido en la espalda tres veces con un rifle para cazar, matándolo y poniéndole fin a lo que ella dijo que fueron décadas de maltrato físico que él le propinó.
La encontraron culpable de asesinato a finales del año pasado y la sentenciaron a 10 años de cárcel.
Su caso ha atraído la atención nacional hacia la violencia doméstica en contra de las mujeres en Francia, así como hacia las deficiencias de las instituciones francesas para lidiar con el problema.
Sin embargo, también le ha planteado una pregunta incómoda a Francia: ¿es defensa propia si tu marido abusa de ti durante años y un día le disparas y lo matas?
Ahora con 68 años de edad y 11 nietos, Sauvage se ha convertido en “cause célèbre” para quienes quieren que se cambien las leyes sobre el homicidio para tomar en consideración a las asesinas que son víctimas del maltrato doméstico.
Más de 400 mil personas en Francia firmaron la petición que iniciaron los abogados de Sauvage y en la que se pide al presidente François Hollande que la perdone. El conmutó parte de la sentencia en enero y ahora ella está solicitando la libertad condicional.
Lo que ha hecho que el caso de Sauvage sea notable es el periodo de tiempo durante el cual se produjo el maltrato y que Sauvage no lo reportó, ni sus vecinos; así como, las pocas opciones a su disposición.
Sin embargo, en muchos aspectos, el caso de Sauvage no es el único. En Francia, cada año, 223,000 mujeres son víctimas de abuso físico o psicológico por parte de sus parejas, según el ministerio de asuntos de la familia y los derechos de las mujeres.
Tan solo en el 2014, dijo, 134 mujeres murieron como resultado de la violencia de sus maridos o parejas, y cinco mataron al esposo a causa de ella. “Cuando eres víctima de maltrato en forma regular, tu cerebro se cierra y no sientes el dolor, ni las emociones de la misma forma”, explicó. “Necesitas una llamada de atención para reaccionar, y, a veces, puede ser muy violenta”.
Una noche de septiembre del 2012, Sauvage dormía la siesta cuando su esposo, Marot, de 65 años, la despertó con un golpe en la cara para exigirle que le preparara algo de cenar.
En lugar de ir a la cocina, Sauvage sacó un rifle de cacería de un armario, fue a la terraza donde él estaba sentado bebiendo whiskey y le disparó tres veces por la espalda.
Para entones, Sauvage, quien se casó a los 18 años, había perdido contacto total con sus padres, cinco hermanos y el resto de su familia, a quienes no les parecía bien su marido.
Su cuarto hijo nació cuando ella tenía 25 años y trabajó con su marido la mayor parte de su vida en el manejo de una compañía de transporte por carretera. No tenía amistades; solo su familia inmediata.
Al parecer, nadie la conocía en La Selle-sur-le-Bied, un pueblo de solo mil habitantes, donde pareciera que todos están de acuerdo en que no es asunto tuyo lo que le pasa a la familia de la casa de junto.
No obstante, la rudeza, el mal carácter y la propensión a la violencia de Marot eran un secreto a voces.
“Ese tipo de cosas se quedan tras las puertas cerradas”, dijo un lugareño en el único bar del pueblo, Le Bar de l’Amitié (El bar de la amistad), quien pidió mantener el anonimato porque había tenido problemas con Marot en el pasado.
Detrás de esas puertas, Marot abusó, física y mentalmente, de sus tres hijas cuando eran adolescentes, dijeron las hijas en su declaración, y también golpeaba a su hermano Pascal. Sauvage no lo sabía cuando mató a su marido, pero Pascal, de 44 años, se había suicidado el día anterior.
Los autos en el juzgado muestran que Sauvage y sus hijos se sentían constantemente amenazados por Marot, quien le dijo a su esposa que los mataría, a ella y a sus hijos, si ella trataba de abandonarlo.
Sauvage intentó suicidarse alguna vez y un doctor que la atendió nunca indagó la razón. Cuando su hija presentó una demanda ante la policía porque su padre la había violado, el oficial de la policía local, en lugar de tomarla seriamente, llamó a Marot, lo cual provocó que ella se retractara de la acusación por miedo a la reacción de su padre.
Catherine le Magueresse, una investigadora especializada en violencia en contra de las mujeres, dijo que el caso de Sauvage plantea interrogantes sobre el fracaso de las instituciones francesas para ayudar a las mujeres golpeadas. “El sistema de justicia no está entrenado para tales casos”, indicó, “y no se conoce bien el fenómeno del control físico y psicológico”.
Sin embargo, añadió, “Nadie en los círculos feministas y en el sistema de justicia estaba tranquilo con este caso, porque cuando eres víctima de abuso y matas a tu abusador, de alguna forma, te haces como él; escoges la violencia”.
Francia reconoció por primera vez al maltrato doméstico en su código penal en 1992, y ha adoptado toda una gama de medidas en los últimos años para resolver el problema. Capacitarse en violencia en contra de las mujeres se hizo obligatorio para los doctores y parteras en el 2013, y se estableció una línea de teléfono nacional gratuita en el 2014. Se planeó una mayor capacitación para policías y trabajadores sociales.
Sin embargo, el problema de las mujeres que matan a sus maridos abusivos ha resultado ser especialmente complejo. Es frecuente que los casos no satisfagan la estricta definición de defensa propia que tiene Francia: una reacción inmediata a un ataque.
En su juicio, Sauvage dijo en el tribunal que había actuado por impulso porque ya había aguantado demasiados insultos. Sin embargo, el jurado concluyó que no había sido defensa propia porque ella le disparó por la espalda varios minutos después de que él la golpeó.
Cuando el juez de la causa le preguntó repetidas veces por qué había esperado tanto tiempo, Sauvage no pudo dar una respuesta convincente. “Si has estado en peligro permanente por más de 50 años, ¿no es defensa propia?
Valérie Boyer, una legisladora del Parlamento, está preparando una nueva legislación que, según dijo, tendría en cuenta casos como el de Sauvage, en los que las mujeres son víctimas de abuso, sin darles “licencia para matar”.
Pareciera que el caso Sauvage ya está teniendo influencia en otros parecidos. Cuatro días después de que Hollande dijera que conmutaría parte de la sentencia de Sauvage, a otra mujer, Bernadette Dimet, de 59 años, quien mató a tiros a su marido en el 2012, después de 40 años de abuso, le dieron una condena provisional de cinco años.
Sauvage todavía pasará seis meses en un centro penitenciario, donde expertos la evaluarán, y todavía hay otros pasos procesales antes de que la puedan poner en libertad condicional. Sin embargo, según sus abogados, ella, por primera vez, ya siente que es libre.
Muriel Salmona, una psiquiatra especializada en traumas, dijo que, por lo general, las mujeres reaccionan cuando alcanzan un “punto de quiebre” tras años o, incluso, décadas de maltrato.
“Pero el jurado no tomó en cuenta su historia”, notó Janine Bonaggiunta, una de los abogados de Sauvage.
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