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Agencias
Publicado el sábado, 26 de marzo del 2016 a las 02:55
Tribuna Noticias | Puebla.- Desde hace más de 80 años, el municipio de Atlixco en Puebla vive una de las tradiciones más vivas de la Semana Santa.
Se trata de los “Engrillados”, jóvenes y hombres maduros que para cumplir sus promesas a Jesucristo y buscar que los absuelva de sus pecados, durante la procesión de Viernes Santo, semidesnudos, con el rostro cubierto, cargando gruesas cadenas que pesan hasta 100 kilogramos y cundidos de espinas hasta la cabeza, recorren las calles de la localidad acompañados de feligreses, amigos, familiares e imágenes religiosas.
“A mí lo que me impulsa es la fe grande que tengo con Dios y el compromiso de cada año. Mi manda que tengo hacia él y es en agradecimiento a lo que él nos da como padres de familia, en el trabajo y a veces buscando el perdón y arrepentimiento, porque somos pecadores durante todo el año pero no podemos pasar por alto el día que él falleció y nosotros lo recordamos de esta manera. Él siempre va a ser Dios por sobre todas las cosas”, comentó un hombre que lleva 13 años como Engrillado.
Para los “Engrillados”, quienes caminan descalzos sin importar que el asfalto ardiente dañe las plantas de sus pies, las cadenas simbolizan cargar con los pecados que durante todo el año cometieron, y las puntas silvestres que colocan en sus brazos y piernas permiten vivir el sufrimiento que Jesús sintió hace más de dos mil años.
“Lo que me impulsó a participar fue el entusiasmo hacia Cristo y las ganas de salir adelante. Es una manda que cada año tiene uno que prometer para lograr nuestro objetivo”, señaló otra persona que lleva dos años como Engrillado.
La tradición
Esta tradición nació en 1930, cuando don José Muñoz Ariza, originario de Huaquechula, Puebla, cada año acudía al Ex Convento de San Francisco de Atlixco para caminar al interior del templo con cadenas y espinado para que Cristo le perdonara los graves pecados que cometió en contra de una de sus mujeres que incluso todas las noches le hacía sentir a una persona muerta que le pegaba.
“Nos contaba que después el muerto le venía a pegar porque él hizo una cosa muy mala, a raíz de eso y para evitar que lo siguieran golpeando hace esta manda de 50 años de salir con cadenas y espinas en el cuerpo para que pueda ser perdona; creemos que fue por una recomendación de una persona católica, porque mi abuelo no era muy católico, era una persona macha en ese momento y él en los años 30 ó 40 inicia con esta tradición”, recordó Jorge González Muñoz, nieto del fundador.
El apunte
Este año en la procesión de Atlixco participaron 120 “Engrillados”, 80 caminaron durante la mañana y el resto lo hizo durante la tarde.
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