Internacional
Por
Agencias
Publicado el jueves, 7 de abril del 2016 a las 21:43
Londres, Reino Unido.- Dos adolescentes británicas de 15 años, llamadas las “asesinas de Snapchat” y reconocidas culpables de haber asesinado salvajemente a una mujer alcohólica de 39 años tras un suplicio de cinco horas, fueron condenadas el jueves a cadena perpetua, con 15 años de cumplimiento mínimo.
Las dos chicas, cuyos nombres no fueron publicados, tenían 13 y 14 años cuando atacaron a Angela Wrightson en su domicilio de Hartlepool, en el noreste de Inglaterra, en diciembre de 2014.
Mataron a la víctima utilizando una pala, una televisión, una mesa y un palo lleno de tornillos. La víctima presentaba más de 100 heridas, 80 de ellas en el rostro.
Durante el largo calvario de Angela Wrightson, las adolescentes posaron, sonrientes, para hacerse selfies que luego compartieron en las redes sociales.
“En nuestra sociedad, es difícil imaginar que dos chicas tan jóvenes sean capaces de tanta violencia”, declaró Gerry Wareham, de los servicios de la fiscalía de la corona (CPS), a la salida del proceso ante el tribunal de Leeds, que tachó el ataque de “salvaje”.
“Viendo la gravedad del ataque infligido a la señorita Wrightson, podríamos haber esperado que las chicas expresaran sus remordimientos tras su muerte. Al contrario, rieron y sonrieron posando para una selfie” enviada luego a la aplicación para compartir fotos Snapchat, precisó.
Las dos adolescentes habían ido varias veces a la casa de Wrightson para conseguir alcohol y cigarrillos.
Las niñas se escapaban constantemente de sus casas y estaban fuera del control de sus padres. Se convirtieron ambas en un apoyo para la otra y desarrollaron un vínculo irrompible y enfermizo que las llevo a nombrarse como “socias en el crimen”.
La historia de las niñas A y B
La historia de A
Nació en el año 2000 en una familia donde ambos padres se encontraban desempleados. Creció en un hogar violento con tres hermanas – dos más pequeñas y una mayor – ninguna de los cuales tenía el mismo padre que ella.
Todos los padres de sus hermanas habían pasado un tiempo en la cárcel y su madre fue objeto de violentas agresiones por parte de su padre.
Cuando tenía 11 años se emborrachaba regularmente bebiendo sidra barata y consumía drogas como valium y analgésicos a base de morfina.
Deambulaba drogada por las calles en Hartlepool thasta el amanecer exhibiendo un comportamiento cada vez más perturbado, según declaran los vecinos.
Su madre no podía hacer frente a su comportamiento, por lo que la niña fue entregada al cuidado de servicios sociales, donde sus tendencias violentas empeoraron.
Ella destruía con regularidad su habitación y se dio a la fuga constantemente. A menudo era devuelta a altas horas de la noche por agentes de policía.
Una trabajadora social la describió como “la joven más volátil” con la que había trabajado.
El Servicio de Salud Mental Infantil intentó elaborar una estrategia para hacer frente a sus violentas rabietas.
La invitaron a hacer dibujos como una forma de liberar su ira – por lo que ella esbozó lo siguiente:
La chica más tarde dijo a la policía: “Fue lo que me dijeron que hiciera para ayudar a mi ira.”
El día en que ella y su amiga asesinaron a Angela Wrightson la chica A fue a visitar a su madre, pero ella estaba en su día libre y no quería pasar mucho tiempo con su hija.
La chica A intentó hablar con ella hasta que su madre le respondió: “F ck off * ¿Por qué no te vas a matar a ti misma.“.
La joven montó en cólera y tuvo que ser controlada por su hermana mayor. A continuación, le dieron bebidas y drogas sugeridas por su madre: cidra y analgésicos.
La historia de B
La chica más joven de la “dupla asesina” se crió en un hogar más estable – pero sola. Sus padres estaban juntos, y su padre tenía un trabajo de mano de obra a tiempo completo.
Sin embargo, los vecinos contaron cómo se oían los gritos desde la calle que la madre alcoholica le propinaba a la hija y cómo esta le contestaba.
La joven al crecer se fue rápidamente por el “mal camino” y comenzó a escaparse regularmente de su casa.
Un vecino dijo: “La gente no culpa a los padres en estos días, pero yo sí. No es ninguna sorpresa que resultara ser violenta cuando ella tenía una madre gritándole a ella durante años y años.”
Sus padres intentaron hacer esfuerzos para controlar a su hija y trabajaron con los servicios sociales para tratar de mantenerla en el camino correcto. Pero a medida que se hizo mayor – y se acercó más a la muchacha A – se hizo evidente que estaban luchando una batalla perdida.
Un vecino dijo: “Separadas estaban bien, pero juntos eran demonios.”
La chica B estaba obsesionada con su teléfono, pasaba horas chateando y subiendo fotografías. Incluso lo usó durante todo el ataque a Angela y era ella quien publicó la imagen de la parte posterior de la camioneta de la policía en Snapchat poco después del asesinato.
La primera selfie de esa noche fue tomada por ella a las 9 pm después de que comenzó el ataque. En la selfie se veían las niñas sonriendo en primer plano mientras Angela se veía con algunos hematomas.
La chica B continuó utilizando su teléfono mientras Angela estaba siendo golpeada hasta la muerte.
Luego de asesinato fueron las mismas chicas quienes llamaron a la policía para que las llevara a “casa” y mientras reían se hicieron una última fotografía en la van de la policía.
fb
Una imagen enviada por una de las chicas en Snapchat que muestran un Wrightson lesionada en el fondo.

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