Internacional
Por
Agencias
Publicado el domingo, 15 de mayo del 2016 a las 14:05
Ciudad de México.- Los programas gubernamentales u oficiales en materia de investigación nuclear son costosos, lentos y sus avances son cuestionados ante la polémica que genera el tema, pero ¿Puede la inicaitiva privada tener la respuesta para revolucionar el campo de la energía?
Dentro de un laboratorio cerca de Vancouver, en la provincia canadiense Columbia Británica, suena una alarma. En el centro de la nave industrial se encuentra lo que parece ser el cañón de una nave espacial, de unos cinco metros de largo, festoneado en alambres. Ninguno de los técnicos del laboratorio se inmuta por el ruido.
La sirena, que avisa a los trabajadores que deben ponerse las orejeras de protección en caso de un fusible fundido, precede a toda prueba “disparo” en el prototipo de reactor de fusión nuclear, y estos ingenieros han realizado más de 50 mil “disparos” en los últimos cinco años. A esa velocidad –en la actualidad se hacen entre 50 y 100 pruebas al día– no sería posible en un laboratorio público a causa de la burocracia.
Pero esta es una compañía poco conocida llamada General Fusion, financiada por el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, y libre de buscar una revolución tecnológica a su propio y vertiginoso ritmo.
General Fusion es sólo una de las empresas privadas de fusión que buscan captar la atención de físicos e inversionistas, tal y como lo hizo con una de las compañías más exitosas en el terreno comercial.
Sin trabas burocráticas, estas compañías respaldadas por capital de riesgo creen que pueden encontrar una vía más rápida y más barata a la fusión que los proyectos patrocinados por el Gobierno –en este caso el estadunidense–.
El exitoso experimento alemán que acerca un poco más el sueño de energía limpia por fusión nuclear sigue siendo un misterio debido a la conclusión que puede alcanzar. La fusión, cuyo advenimiento ha sido pronosticado y pospuesto tantas veces por su lado oscuro y apocalíptico, aún está lejos de la realidad.
INVERTIR PARA PATENTAR Con el alto riesgo viene el potencial de una gran recompensa: un diseño económico y gradual para un reactor de fusión es el tipo de idea revolucionaria que podría reportarle mucho dinero a un inversionista y, quizás algo más valioso, un legado perdurable.
Si Bezos busca dinero o gloria no está claro. La página web minimalista de General Fusion no ofrece un número de teléfono y los correos electrónicos enviados a la empresa permanecen sin respuesta.
Por otro lado, a 2 mil kilómetros al sur de la sede de General Fusion, otra empresa a la vanguardia de la fusión con respaldo de capital de riesgo prueba otros métodos para ganar la carrera por la energía ilimitada, la diferencia con General Fusion es que esta empresa se consideraba “secreta”.
Tri Alfa Energy, con sede en el Condado de Orange, California, permaneció en secreto desde que fue fundada en 1998: hasta el año pasado, no tenía ninguna dirección pública y no hay información de contacto disponible, ni siquiera un sitio web.
Esa discreción no ha impedido a los inversionistas notar su existencia: los partidarios del Tri Alpha incluyen a Paul Allen; la firma de capital de riesgo de la familia Rockefeller, Venrock; y el brazo de la inversión en nanotecnología del Gobierno ruso, Rusnano.
No está claro por qué el secreto alrededor de Tri Alfa, pero en los últimos años ha sido menos cautelosa. Además de establecer una presencia en la web, sus investigadores han empezado a hablar sobre su trabajo públicamente, delineando una imagen del enfoque que la empresa ha adoptado.
A pesar de los obstáculos que enfrenta su concepto, Tri Alfa ha tenido un éxito rotundo atrayendo capital de directivos de empresas tecnológicas o incluso de banqueros y multimillonarios de todo el mundo.
¿SE ACABAN LAS OPCIONES?
El capitalista de riesgo Maurice Gunderson, especializado en el sector energético, le dio una ojeada al plan de negocios de la compañía cuando estaba empezando, y aunque él considera cualquier esfuerzo en aras de lograr la fusión como una posibilidad remota, la propuesta del Tri Alfa le pareció creíble.
Gunderson elogia a Allen y Bezos por su “coraje como inversionistas”.
“Esas personas están haciendo una apuesta valiente con una parte de su fortuna, y realmente los respeto por eso. Estas son personas extraordinariamente exitosas. Es decir, mira a Amazon. Sin embargo, la fusión es –por decir un número- mil veces más difícil, 10 mil veces más difícil que Amazon”, asegura.
Pero el sólo hecho de que las empresas privadas estén entrando en el campo de investigación es un avance prometedor para la fusión. Aunque, también es un signo de que la demanda de energía abundante no contaminante puede estar creciendo en la medida en que la amenaza del cambio climático sea cada vez más palpable.
De vuelta a la sede de General Fusion, Laberge dice que estuvo motivado a asumir la fusión, en parte, debido a su preocupación por el calentamiento global.
“Está empezando a ser un poco alarmante”, observa con sequedad, entrecerrando los ojos mientras mira por la ventana en un día inusualmente soleado en Vancouver.En esta carrera de alto riesgo, los megaproyectos del gobierno pueden ser la mejor opción en el mundo. Pero los magnates tecnología son la carta imprevista que, sin duda, se necesita desesperadamente.
El enfoque de las empresas privadas prioriza la sencillez en la ingeniería sobre la certeza científica.

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