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Agencias
Publicado el martes, 13 de septiembre del 2016 a las 09:05
Nueva York, EU.- ¿Qué sucede si un candidato a la presidencia de Estados Unidos renuncia antes de la elección? Tras el malestar sufrido el domingo por Hillary Clinton y el descubrimiento de que padece una neumonía, la pregunta vuelve con insistencia en el país.
La candidata demócrata, de 68 años, descansaba ayer en su casa de Chappaqua, al norte del estado de Nueva York, después de anular los desplazamientos previstos para ayer y hoy en California.
“Sigue sintiéndose mejor, pero tiene la intención de quedarse hoy en su casa, respetando la recomendación de su médico de descansar”, comentó un portavoz, Nick Merrill.
En caso de que un candidato se vea imposibilitado de continuar la carrera, la constitución estadunidense no tiene nada previsto. Hay que buscar, pues, en los reglamentos internos de los partidos para encontrar una respuesta.
En el Partido Demócrata, el Artículo 2, sección 7 de sus estatutos prevé que “en caso de vacante en la fórmula presidencial, debe ser convocada una reunión especial a pedido del Presidente del partido”. El escenario sería comparable entre los republicanos.
En esa reunión del comité nacional demócrata se deberá tomar una decisión por mayoría de los presentes.
Pero no existe ningún marco preciso para orientar la decisión. Los expertos manejan tres nombres, el candidato a la vicepresidencia, Tim Kaine, el demócrata que obtuvo más votos en las primarias después de Clinton, Bernie Sanders, y el actual vicepresidente, Joe Biden.
TERRITORIO DESCONOCIDO
David Lublin, profesor en la American University de Washington, aseguró que “podrían elegir a cualquiera que satisfaga los criterios para convertirse en Presidente. Estamos en territorio desconocido”, admite.
Pero según él, las opciones más lógicas serían Tim Kaine, seguido de Bernie Sanders, y Joe Biden, muy popular en el partido.
Jeanne Zaino, experta del Iowa College en el estado de Nueva York, ubica en primer lugar a Bernie Sanders, a pesar de que es controvertido dentro del partido, y luego a Tim Kaine.
“Los partidos mantuvieron intencionalmente la vaguedad sobre el procedimiento a seguir para no atarse las manos, y correr el riesgo de tener un candidato que no les convenga”, expresó Zaino.
Pero primero sería necesario que Hillary Clinton renuncie a su candidatura, y los expertos no creen en absoluto en esa eventualidad.
“Es difícil imaginar que lo haga voluntariamente”, estima Lublin, quien destaca que por el momento su neumonía es fácilmente tratable. Y según él, el proceso de designación de un nuevo candidato es tan largo y fastidioso que el partido ciertamente no buscará forzar las cosas.
“Esta fue una temporada electoral tan loca que no me sorprendería que pueda pasar cualquier cosa, pero no eso”, afirma Jeanne Zaino. “A menos que su salud esté mucho peor de lo que se nos ha hecho creer”.
LA ‘CONSPIRACIÓN’
Eso es precisamente lo que quieren creer los inclinados por las teorías conspirativas de todos los pelajes: tras el malestar de Hillary Clinton el domingo durante la conmemoración de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, y el anuncio de que hacía dos días padecía una neumonía, difundieron sus teorías sin prueba alguna en Twitter, haciendo referencia a la demencia, el Alzheimer, el Parkinson.
Este episodio aumenta las dudas sobre la salud de Clinton y la transparencia de su equipo durante los dos últimos meses de la campaña, cuando muchas encuestas muestran que la distancia entre los dos candidatos se ha acortado. Durante meses los republicanos han puesto en duda el estado de salud de Clinton, de 68 años, y afirman que está enferma debido a sus ataques de tos.
Las dudas sobre la salud de los aspirantes no es algo nuevo pero, en el pasado, los equipos de campaña podían suprimir la información sobre las enfermedades de los candidatos. Los rumores sobre la salud de Franklin D. Roosevelt, por ejemplo, fueron un tema dominante en la campaña presidencial de 1944, pero sus colaboradores lograron mantener en secreto la gravedad de la enfermedad del corazón que, al año siguiente, provocó su fallecimiento.
Más recientemente Ronald Reagan, Bob Dole y el senador John McCain —quienes fueron candidatos a la presidencia luego de los 70 años— han tenido que enfrentar las dudas sobre su condición física.
“Las exigencias físicas de la campaña presidencial, incluso con el uso de aviones privados y la protección del Servicio Secreto, son mucho más difíciles que las exigencias mentales”, dijo Scott Reed, quien dirigió la campaña de Dole en 1996.
LM
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