Espectáculos
Publicado el domingo, 25 de diciembre del 2016 a las 10:04
Saltillo, Coah.- Cuentos ambientados en la oscura noche de la víspera de Navidad, relatos cuya trama transcurre en salones donde luce el pino cargado de velas y dulces y se escucha el crepitar de las llamas, historias fantásticas en las que soldados de juguete libran batallas contra roedores, textos que narran los milagros nacidos en la celebración de la Nochebuena, narraciones inspiradas en el tema navideño y, que en estos días, recobran un valor especial ante el espíritu festivo de estas fechas.
Escritores clásicos como Hans Christian Andersen, E.T.A. Hoffmann, Guy de Maupassant, Charles Dickens, Oscar Wilde, Nicolás Gogol, Anton Chéjov, O. Henry o Fiodor Dostoyevski, y otros más modernos, como Truman Capote, Scott Fitzgerald, Rubén Darío o J.R.R. Tolkien, tomaron el tema navideño para dar vida a relatos hechos con su peculiar estilo.
Autores que pudieron dejar de lado los estereotipos y escribieron una literatura de dimensión más profunda y atractiva, donde la Navidad es el detonante que da paso a narraciones que vale la pena desempolvar en estos días.
Nochebuena, de Nicolás Gogol Una narración corta en la que Gogol muestra la Navidad rusa del siglo 19, en donde la esperanza y el fervor religioso echan por tierra las artimañas del demonio, relato que en México sería calificado como argumento ideal para las pastorelas.
Cuento de Navidad, de Guy de Maupassant Un viejo doctor es el encargado de narrar un hecho que ocurrió en la víspera de Navidad, un suceso extraordinario al que el médico le confiere un carácter milagroso.
La historia, según cuenta, tuvo lugar en una apartada villa francesa azotada por una furiosa ventisca, la nieve se apoderó de todo resquicio y los habitantes eran presas del miedo.
En la casa del herrero, un habitante parece estar poseído por el demonio, el doctor acude en su auxilio y es entonces cuando el relato comienza.
Un cuento muy breve y no tan memorable como El Miedo o Bola de Sebo, pero escrito por un autor imprescindible para los amantes de la narrativa breve.
El Regalo de los Reyes Magos, de O. Henry Además del dólar y los 87 centavos, Delia tenía un cabello largo, castaño y espectacular. Lo pensó apenas unos instantes. Decidió venderlo en una peluquería para comprar el anhelado obsequio para su marido: una cadena de platino para el reloj de oro que Jim había heredado de su padre, y éste de su abuelo.
Cuando Jim regresó a casa se quedó impactado al ver a Delia. Él había empeñado su reloj de oro para comprarle a su mujer un par de peinetas de carey para el cabello ahora desaparecido. En unas cuantas líneas, O. Herny relata la sencilla historia de dos jóvenes atolondrados “que insensatamente sacrificaron el uno al otro los más ricos tesoros que tenían en su casa” por un regalo más grande, el del amor.
Una Navidad, de Truman Capote Obligado por las circunstancias, el niño debe dejar la casa familiar para pasar la Navidad con su padre, una estancia para nada agradable, con la excepción de un hermoso avión colocado en una vitrina de una gran tienda de juguetes.
La víspera de Navidad, Buddy observa cómo su padre coloca diversos paquetes bajo el pino navideño. Se supone que el niño está dormido, pero la curiosidad ha sido más fuerte y ahora comprende que es cierto, que Papá Noel no existe.
De regreso a casa, desconsolado, Buddy le cuenta la triste realidad a su querida Sook quien, con enorme sonrisa, afirma que sí existe Papá Noel, sólo que tiene que repartir su trabajo. “Todo el mundo es Papá Noel”, expresa la chica mientras acaricia el cabello del niño.
Un Árbol de Noel y una Boda, de Fiodor Dostoyevski El lector intuye el desenlace del relato, pero la escena transcurre en un bello salón decorado con un suntuoso árbol de Navidad y, ante él, los niños ríen y juegan con sus obsequios, por ello los sentimientos de esperanza y de que el ser humano puede redimirse siguen latentes.
Cuando el breve cuento termina, el lector recuerda que el autor es Dostoyevski y que la Navidad puede ser sólo un pretexto literario.
Busca también • Cuento de Navidad, por Charles Dickens.
• El Cascanueces, por E. T. A. Hoffman.
• Nochebuena en el Marais, por Alphonse Daudet.
• El Rey Baltasar, por Leopoldo Alas “Clarín”.
• Lo que los Reyes Traían, por Emilia Pardo Bazán.
• Primero de Año, por Gabrielle Sidonie “Colette”.
• En Navidad, por Anton Chéjov.
• Vanka, por Anton Chéjov.
• Cuento de Noche Buena, por Rubén Darío.
• Las Cartas de Papá Noel, de J.R.R. Tolkien.
• El Abeto, por Hans Christian Andersen.
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Este cuento narra la manera en que se celebra la Navidad a la usanza rusa, en el siglo 19. La historia se basa en las creencias y tradiciones de los pueblos rurales, por ello los seres humanos conviven con brujas, quienes al igual que Santa Claus salen por las chimeneas pero montadas en sus escobas. También aparecen demonios negros como el carbón, que intentan hacer maldades antes de que el canto del gallo anuncie el inicio de la Navidad.
Los principales elementos que utilizó el escritor francés en su obra fueron el misterio, la fantasía y el miedo. Ingredientes que permanecen presentes en este relato que une la realidad y la ficción, aderezado con descripciones minuciosas, características de la obra de Maupassant.
Es víspera de Navidad y Delia sólo tiene un dólar y 87 centavos para comprar un regalo para su esposo (ni siquiera con el dólar a 20 pesos se podría completar gran cosa). La joven sabía que el dinero no era mucho, pero tenía la esperanza de encontrar un obsequio “fino, especial y de calidad”, pero al llegar a las tiendas no pudo contener las lágrimas al ver que su presupuesto estaba muy lejos de todo aquello que deseaba para su Jim.
“Claro que existe Papá Noel”, dijo a su padre el pequeño Buddy, criado en Alabama con pollo a la parrilla, pan de maíz y rezos fervorosos a Jesús. Pero en Nueva Orléans, donde era obligatorio usar zapatos pesados como plomo y comer platillos criollos cargados de especias.
El cuento refleja, como el resto de su obra, el profundo conocimiento que el escritor ruso tenía de la mente y las pasiones humanas. La navidad es un mero pretexto para que el maestro ruso muestre, sin velo alguno, cómo los hombres, en aras de satisfacer su ambición, pueden omitir el sentido de la belleza y la generosidad, que debiera imperar en la celebración de la Navidad.
• El Deseo de Navidad de Pat Hobby, por Francis Scott Fitzgerald.
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