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Coahuila

Una plática con Cuauhtémoc Cárdenas

Por José Guadalupe Robledo Guerrero

Hace 5 horas

Poco antes de que el candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano abandonara Saltillo tuve oportunidad de platicar con él sobre algunos temas que inquietan a los ciudadanos. Mi intención era conocer sus verdaderos planteamientos, debido a que -según ha denunciado- la prensa distorsiona sus declaraciones, pues los medios periodísticos que están de acuerdo con él publican pronunciamientos que nunca dijo, y los que están en su contra sólo se ocupan de sus defectos personales.

Cuauhtémoc Cárdenas es uno de los tres candidatos presidenciales los otros dos son el candidato del PRI, Carlos Salimas de Gortari, y el del PAN, Manuel J. Clouthier del Rincón. Cárdenas ganó notoriedad en la política nacional debido a que públicamente, y desde el interior del partido oficial, disintió de las formas políticas y de los planes económicos del actual régimen priista que encabezan Miguel de la Madrid y Salinas de Gortari. Sus simpatías se deben a lo anterior, pero mucho le ha ayudado ser hijo del que es considerado el mejor presidente que ha tenido México en su época postrevolucionaria: Lázaro Cárdenas del Río. Sin embargo, ha sido el sistema, con su tradicional intolerancia e ineptitud, quien ha agigantado más su imagen a raíz de las múltiples campañas difamatorias y bloqueos sistemáticos que ha realizado en su contra.

Un día anterior de nuestra charla, Cuauhtémoc dio una conferencia de prensa a los periodistas de la localidad, además presidió dos mítines que le organizaron los militantes del PARM y del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) antes Partido Socialista de los Trabajadores (PST). En ambos eventos Cárdenas no logró motivar ni entusiasmar a los participantes, debido a su cautelosa actitud y a sus intervenciones desprovistas de agitación y liderazgo comprometido. Las intervenciones públicas que hizo en los mítines de Saltillo y Ramos Arizpe se asemejaron más a una conferencia que a una arenga política. Hubo quienes pensaron que su poco entusiasmo se debió al cansancio; sin embargo, cuando me entrevisté con él, su actitud fría y evasiva denotaba preocupación, y porque no decirlo una visible desilusión.

La charla se dio en la casa de uno de los militantes PST, en donde pasó la noche. Cuauhtémoc se ha impuesto como política de campaña pernoctar en las casas de sus simpatizantes, no sólo por conseguir un trato directo con ellos, sino por lo reducido de los recursos económicos que tiene destinados para sus gastos personales de campaña. Visiblemente molesto por la denigrante cabeza informativa del periódico regiomontano “El Norte”, en la cual aseguraban que durante su estancia en la ciudad de Monterrey, el candidato presidencial no había pagado una cuenta de un restaurante. Delante del columnista negó la tendenciosa información, pero de todos modos le ordenó a uno de sus ayudantes hacerse cargo del asunto “si debemos algo hay que pagarlo”, dijo Cuauhtémoc.

Con claro gesto amistoso, el candidato presidencial se dispuso a entablar la plática prometida. Una vez que tomó un medicamento y de negarse a desayunar, porque no acostumbra hacerlo, con afectuoso ademán me invitó a comenzar la charla. Con evidente agrado recibió la aclaración de que no le preguntaría nada tendencioso como lo han venido haciendo los periodistas al servicio del sistema priista, como los cuestionamientos de su traición al PRI, de su silencio cuando fue gobernador de Michoacán y del origen de los recursos económicos de su campaña política. Mi intención, le dije, es conocer sus inquietudes políticas, su programa de gobierno y sus desacuerdos con el gobierno de la nación.

Comenzó por decir que su candidatura por otros partidos de la oposición, se debió a los procedimientos violatorios y antidemocráticos de la ilegítima dirigencia priista, que no respetó lo establecido en los estatutos de su partido el PRI, para el registro de precandidatos a los puestos de elección popular. Su visible preocupación o cansancio, dio la impresión de frustración. Con una retórica fría, sin entusiasmo y llena de las tradicionales críticas al sistema consumió la hora que estuvimos platicando. Su discurso poco profundo y sin tesis nuevas, denotaron que cuidaba no hacer un pronunciamiento que lo comprometiera de más, lo que de alguna manera no concuerda con su labor crítica que le atrajo la simpatía de los mexicanos inconformes con la situación del país.

La preocupación que manifestó Cuauhtémoc Cárdenas es comprensible, ya que su aceptación de ser postulado como candidato a la Presidencia de la República por partidos de la oposición, transformó radicalmente su carrera política. Cuauhtémoc está consciente que su salida del PRI no tiene retorno, y seguramente ya se dio cuenta que las condiciones organizativas e ideológicas de los mexicanos inconformes, no han llegado al punto de convertirse en una verdadera movilización de insurgencia popular, pues las condiciones objetivas y subjetivas del pueblo mexicano se encuentran en pañales.

Tal vez Cárdenas se engañó ante los informes exagerados y llenos de retórica izquierdista que le dieron los dirigentes que lo apoyan en su postulación. Le hicieron creer que solamente con su presencia levantaría en franca rebeldía a los mexicanos, de lo cual no hay elementos para pensar que sucederá pronto. Quizás la desilusión de Cuauhtémoc, radica en que las organizaciones que lo apoyan no han demostrado la suficiente capacidad política para movilizar conscientemente a las grandes mayorías que se requieren para enfrentar con éxito al sistema político priista.

Aunado a lo anterior, causan frustración los métodos caducos que utiliza la oposición para hacer política, los cuales no dejan de parecerse a los usados por el PRI: acarreos (sin pago desde luego), mítines llenos de retórica repetitiva y cansada, reuniones de lucimiento personal de los líderes, una que otra zancadilla para figurar más que los demás, y la falta de una verdadera unidad orgánica e ideológica entre las organizaciones que postulan a Cárdenas Solórzano. Hay razones más que suficientes para preocuparse, pues los dirigentes de los partidos de oposición ni siquiera han comprendido lo conveniente que les resultaría apoyar como uno solo la candidatura del hijo del general Lázaro Cárdenas.

Ni siquiera han entendido que su única alternativa histórica es unirse, pues si continúan participando solamente con sus menguadas fuerzas, lo único que seguirán logrando es estar en minoría y sin ninguna influencia determinante en la estructura política de la nación. Pero dejemos a un lado las apreciaciones personales, y vayamos de lleno a lo que nos dijo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en respuesta a las preguntas del columnista.

Cuauhtémoc considera que los tres principales problemas del país se encuentran expuestos en la plataforma política que elaboraron las organizaciones que lo apoyan en su candidatura, los cuales son: 1.- Cambiar y reorientar la política económica que ha implementado el actual grupo gobernante. 2.- Elevar los niveles de vida de los sectores mayoritarios, los que han sido deteriorados por el actual gobierno. 3.- Abrir canales democráticos para que las mayorías se expresen, participen y se involucren en la toma de las grandes decisiones nacionales.

Según Cárdenas, la política económica del gobierno está dictada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y representa intereses contrarios a los de la nación. Esta política que está condicionada fundamentalmente por la enorme deuda externa de México, ha mantenido a nuestra economía en recesión y ha originado graves deterioros al poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores, los cuales han perdido más de la mitad de su poder real. Esto ha generado que el país sufra el índice de desempleo y subempleo más grande de toda su historia.

En lo referente a la deuda externa, Cuauhtémoc desmintió haberse pronunciado en favor de la moratoria. “Nosotros, dijo, consideramos que se le debe dar una prioridad distinta a la asignación que se hace de los recursos públicos, ya que en la actualidad más de la mitad se destina al pago de los intereses de la deuda externa. Nosotros consideramos al respecto, que la prioridad en la asignación de fondos públicos se debe canalizar a la reactivación de la economía nacional, a estimular nuevamente el crecimiento económico y a realizar los programas que mejoren las condiciones de vida de los mexicanos”.

En forma de aclaración, Cárdenas aseguró que todo esto llevará al país a nuevas negociaciones con el exterior respecto a la deuda. Argumentó que existen elementos objetivos para negociar la deuda en forma distinta a como se ha venido haciendo. Para Cuauhtémoc, uno de los elementos que existen para negociar la deuda en condiciones diferentes, es que los acreedores internacionales han reconocido un monto de la deuda externa del cincuenta por ciento de su valor total, según lo expresó hace pocas semanas el propio secretario de Programación y Presupuesto. Esta situación haría que se pagaran intereses más bajos, además estimularían la negociación de plazos de pago más cómodos para el país y otras condiciones que no impongan la hipoteca de la soberanía nacional.

Para el candidato presidencial existen otros elementos, como la necesidad de fortalecer los mercados internos, medida que va íntimamente ligada a la elevación de los salarios, ya que el comercio interno no podrá fortalecerse si no hay poder de consumo de los propios mexicanos. Cuauhtémoc está convencido de que el excedente para impulsar el desarrollo deberá surgir del fortalecimiento de los mercados internos. En forma de crítica a la modernización proclamada por Salinas de Gortari dijo: “La modernidad que yo entiendo es que el desarrollo económico vaya acompañado del mejoramiento social, de la elevación del nivel de vida de los mexicanos, lo que constituye el fin primordial del esfuerzo colectivo del país”.

Nosotros no creemos, apuntó, que la modernización sólo se sustente en avances tecnológicos, o en el despunte económico de algunas empresas, esto es un espejismo y nada más. Sobre el deterioro que han sufrido los salarios en los últimos cinco años, Cárdenas aseguró que esto nos ha llevado a situaciones de miseria en una magnitud nunca vista en la historia postrevolucionaria de México. De seguir por esta pendiente el país lleva el riesgo de perder la estabilidad social por la violencia. Por eso, dijo, hay que tomar medidas para que los trabajadores del campo y de la ciudad recuperen el poder real de sus salarios para evitar un estallido social.

Cuauhtémoc no está en contra de que México pida préstamos al exterior, pero considera que cada uno de los empréstitos deben darse a conocer al Congreso de la Unión, sobre todo en lo que respecta a sus condiciones de pago y al destino que se les dará los préstamos, cosa que el actual gobierno no ha hecho, a pesar de las constantes exigencias de algunos diputados federales. Cauteloso en su punto de vista sobre los préstamos, el candidato presidencial argumentó que no podía asegurar si él seguiría pidiendo o no préstamos al exterior, “lo que le puedo decir es que se debe de hacer conforme lo marca la Constitución, aprovechando los financiamientos externos que nos ofrezcan, siempre y cuando convengan al país, considerando su aplicación y las condiciones de pago de la nación, sin establecer compromisos que lesionen la soberanía nacional”.

Reconociendo la interdependencia económica internacional dijo: “no podemos dejar de pensar que en un momento dado habrá que recurrir al apoyo financiero del exterior, pero condicionados a nuestros intereses, que no impongan cargas sobre la economía popular”. Acerca de la responsabilidad que tiene en la crisis nacional el candidato priista Salinas de Gortari, nuestro interlocutor fue directo en su respuesta: “No puede desligarse la corresponsabilidad del licenciado Salinas en el diseño y ejecución de las políticas económicas que ha puesto en vigencia el actual gobierno. Evidentemente que la responsabilidad general es de todo el equipo de gobierno, pero principalmente del presidente Miguel de la Madrid“.

Sobre su expulsión del PRI contestó: “fui expulsado mediante un comunicado público por una dirigencia ilegítima que ha violado los principios y estatutos del partido”. Aclaró que previamente a su expulsión se había afiliado a un partido distinto al PRI y había aceptado su postulación como candidato presidencial. “A mí me vino la expulsión del PRI después de que di pasos que me colocaron al margen del partido oficial”. Hasta este momento Cuauhtémoc Cárdenas ha sido el único expulsado, pero no hay duda que sus demás compañeros de la corriente democrática están en una posición de sanción, y por qué no decirlo hasta de expulsión, porque están apoyando decididamente su candidatura. “Yo considero, señaló, que la dirigencia ilegítima del PRI no ha procedido en contra de ellos, debido a que aceleraría el desgranamiento que ya está sufriendo el partido oficial en todo el país”.

Las causas que generaron la expulsión del PRI de Cárdenas Solórzano y que lo condujeron a continuar su lucha fuera del partido oficial, fueron las exigencias que continuamente le manifestó a Jorge de la Vega Domínguez, en el sentido de que se observaran los procedimientos que señalan los estatutos para la selección de candidato a la presidencia de la República y lo referente a la toma de decisiones internas. “Su respuesta, apuntó, fueron las violaciones que se conocen y el circo que se montó para seleccionar al actual candidato”. A pregunta del columnista señaló: “Yo ingresé al PRI, vía la CNC en 1967. Mi padre respetó mi decisión, pero él no era miembro del PRI”. Efectivamente don Lázaro nunca perteneció al Partido Revolucionario Institucional, él militó en el Partido Nacional Revolucionario (PNR), y posteriormente en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) que se constituyó en 1938 durante su mandato presidencial.

Cuauhtémoc Cárdenas está seguro de su triunfo electoral, por eso mismo le preguntamos si creía que el sistema respetará la victoria de un candidato que no sea Salinas de Gortari. “Efectivamente, dijo, el triunfo de carácter electoral que implique el cambio y relevo de los cuadros de gobierno, no se va a dar como una concesión graciosa, aun cuando se ganen las elecciones. Por eso se nos plantea, a todos los que estamos involucrados, el reto de estar debidamente organizados para hacer valer la voluntad popular que se expresa en el resultado de la elección. Creo que seremos capaces de organizarnos y de tener la suficiente cohesión para defender y hacer respetar el voto. Nos planteamos, aclaró, realizar una acción dentro de los marcos legales, atendiendo el compromiso de responder al mandato que recibamos de los mexicanos”.

Con respecto al candidato panista, Manuel de Jesús Clouthier dijo: “considero que todas las tendencias políticas deben de manifestarse, porque es muy sano para la vida democrática del país, que las contiendas y las diferencias ideológicas puedan dirimirse precisamente por la vía electoral. Considero que el ingeniero Clouthier es un fiel representante de las tendencias políticas que sostienen a su partido. Creo que es positivo que las posiciones políticas estén tan claramente expuestas y representadas por quienes están contendiendo en esta lucha electoral. Considero que el modelo o proyecto político que trata de desarrollar el Partido Acción Nacional va en contra de los postulados de la Revolución Mexicana, y creo que el proyecto de Acción Nacional es coincidente con el proyecto que está sosteniendo el candidato oficial (Salinas de Gortari), sólo se diferencian en la forma distinta de presentarlo. Sin embargo, Acción Nacional lucha por el respeto al voto, y en el otro caso no, pero respecto al modelo económico, a la dependencia con el exterior, es lo mismo”.

Sobre la violencia que puede generarse en el país, agregó que hay algunos indicios como son: El deterioro de los niveles de vida de la población, que los está llevando a extremos de peligrosa desesperación, porque se les está reduciendo la posibilidad de alimentarse a sectores muy importantes de mexicanos. El sistema, concluyó, está perdiendo la capacidad de darles oportunidad a la mayoría de los ciudadanos de mal alimentarse. Si esto no se modifica, dentro de pocos años estaremos presenciando un ambiente de miseria generalizada entre las capas populares, y esto es el medio en donde se incuban los estallidos sociales, independientemente del signo o la bandera que los conduzca”.

Quizás esto último sea lo que más le preocupa a Cuauhtémoc Cárdenas, pues sabe que la última opción de la ideología de la Revolución Mexicana es la reorientación de las políticas del sistema, de lo contrario el sistema está en riesgo de perder su hegemonía y el poder ante otras fuerzas que no concuerdan con las aspiraciones de 1910. Cárdenas fue bastante claro en su postura política, pues él no pretende hacer una nueva revolución como lo aspiran algunos de los dirigentes que lo apoyan, lo que persigue es darle viabilidad al proyecto revolucionario de 1910, mediante la reorientación de las políticas económicas y sociales del gobierno mexicano, como una forma de salvaguardar la soberanía nacional, de lograr la justicia social y de democratizar al sistema.

Por esta razón Cárdenas se ubica como hombre del sistema, pues pretende salvarlo más que destruirlo. Por eso creemos que ante el avance político de otras fuerzas contrarias, ideológicamente, al actual régimen, los gobernantes tendrán que dejar a un lado su intolerancia suicida. Del gobierno mexicano depende la radicalización que sufra Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Hasta ahora ha mantenido su institucionalidad, luchando dentro de los cauces legales. El sistema tiene la última palabra…

Nota.- La presente entrevista la realice el 4 de diciembre de 1987, luego que fue publicada, Cuauhtémoc Cárdenas se inconformó, básicamente por mis apreciaciones personales que daban cuenta de su falta de motivación y entusiasmo, de su cautelosa y evasiva actitud para no responder preguntas que lo comprometieran y de sus intervenciones desprovistas de agitación y liderazgo; además de señalar su fría actitud y sus muestras de preocupación y frustración, y sobre todo por mí insistencia a preguntarle cuál sería su conducta hacia los ordenamientos del Fondo Monetario Internacional, que le dictaba a México sus manejos de la economía nacional.

Sin embargo, los comportamientos y preocupaciones de Cuauhtémoc de las que di cuenta en el texto de la entrevista me darían la razón, pues por lo mismo perdió las elecciones de 1988 frente al priista Carlos Salinas de Gortari; luego volvería a perder en 1994 ante el candidato priista, Ernesto Zedillo Ponce de León; y finalmente, en su tercera participación como candidato presidencial, fue derrotado por el candidato del PAN, Vicente Fox Quezada.

En 1989 fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD), a través del cual obtuvo el triunfo en 1997 como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, en donde estuvo solo dos años, pues renunció a su cargo para contender nuevamente en las elecciones presidenciales del 2000. En 2005 quiso volver a participar como candidato presidencial, pero en el PRD la mayoría apoyó a Andrés Manuel López Obrador, obligando a Cuauhtémoc a declinar a su favor. Renunció al PRD el 25 de noviembre de 2014, luego de ser traicionado por la mayoría perredista que migró a Morena con López Obrador. Cuauhtémoc Cárdenas, “el líder moral de la izquierda”, fue olvidado, hasta marzo de 2026 cuando Claudia Sheinbaum lo nombró Presidente Honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex, y de allí hasta su muerte. Descanse en paz.

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