Espectáculos

Publicado el jueves, 29 de diciembre del 2016 a las 10:05
Saltillo, Coah.- Ejemplo de que es posible mantenerse fiel a las más profundas convicciones, aún en los momentos más difíciles, es la historia de Desmond Doss, el soldado estadunidense que estuvo en la guerra sin empuñar arma alguna y luego obtuvo la medalla de honor del Congreso de Estados Unidos.
Su historia inspiró al actor y director Mel Gibson para realizar la cinta Hasta el Último Hombre, la cual llega esta semana a las pantallas mexicanas, demostrando que no tiene empacho alguno con relatar de manera descarnada los alcances de la barbarie humana, como ya lo hizo en La Pasión de Cristo y Apocalypto.
A la cabeza del reparto de la cinta que aspira a varios Globos de Oro está Andrew Garfield, quien podría llevarse el galardón de Mejor Actor de Drama por el papel de Doss, uno de los cabos que estuvo en medio de una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial en la bahía de Okinawa, la isla japonesa en la que él salvó a más de 75 hombres.
Doss se rehusó a utilizar armas debido a sus ideas adventistas, pues creía que aunque la guerra estuviera justificada, matar no lo estaba, por lo que decidió servir en el ejército como médico, y logró evacuar solo a los heridos en las líneas de la base enemiga. Sus principios le impedían llevar consigo cualquier tipo de objeto que pudiera hacer daño a otros, como cuchillos o pistolas, y determinó que, sin importar las circunstancias, no sucumbiría a la violencia de su entorno.
Durante su misión Doss fue herido con una granada y por francotiradores, y más tarde fue el primer objetor de conciencia en obtener la medalla de honor del Congreso estadunidense.
“Me fascina cómo siguió siendo fiel a sí mismo pese a una presión enorme para que se volviera algo que no era”, aseguró Andrew Garfield a la prensa en el pasado festival de Venecia, respecto a su personaje.
El intérprete de Spider-Man dijo sentirse conmovido con la historia que pretendía contar Gibson, por eso no dudó ni un momento en enrolarse al proyecto.
“Leí el guión y me pareció muy poderoso. Pensé: ‘¡Que nadie lo haga, quiero ser yo!’. A veces llegan proyectos que te golpean y te piden subir a bordo. Normalmente, yo no escojo, dejo que mis entrañas elijan por mí”, agregó.
Condición humana “La violencia, como el sufrimiento, muestra a los personajes en situaciones extremas. Cuando son más ellos mismos. A nadie le gusta sufrir, y a mí menos que nadie. Pero como cineasta quiero explorar el dolor de los personajes. Cuando éstos son más ellos mismos”, especificó.
Con Hasta el Último Hombre, el ganador el Oscar asegura buscar lo que siempre ha buscado como realizador: uno, que el filme entretenga y emocione al público; y dos, que éste tenga cierto valor educativo al contar algo interesante.
Como valor agregado, en este filme, en particular, Gibson asegura conseguir algo que es difícil: contar una historia que sirve de ejemplo a otros.
“Te eleva espiritualmente. Esa es la tercera condición del filme. Un valor espiritual intangible. Por eso lo he dirigido”, subrayó.
En la cinta también participan Teresa Palmer, Hugo Weaving, Rachel Griffiths, Sam Worthington y Vince Vaughn.
Gibson externó a la prensa europea que insiste en plasmar la violencia en sus filmes porque ésta “forma parte de la condición humana”.
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