Los datos oficiales del Gobierno del Estado nos dicen que se han registrado casi 39 mil casos de Covid desde que inició la pandemia, y que esta ha cobrado cerca de 2 mil 800 vidas. Pero esto es, lamentablemente, solo la punta del iceberg. Este virus acecha hoy a más de 290 mil coahuilenses que se encuentran en situación de vulnerabilidad crítica.
Hablamos que potencialmente este virus podría multiplicar por siete su número de víctimas, tanto en contagios como en decesos en las próximas semanas, cuando el frío exponga en toda su crudeza a los sectores más indefensos, y por lo tanto propensos, a caer en las garras del Covid.
Hablamos de las miles y miles de familias coahuilenses que hoy no tienen prácticamente nada, que sobreviven en la pobreza, marginación, hacinamiento y que no tienen acceso ni a información oportuna y veraz, ni a los elementos básicos de autoprotección… vaya, ni siquiera acceso regular al agua potable.
Y es que, al margen del severo daño sanitario y económico, lo que ha hecho esta pandemia es gritarnos que fuimos, somos y seremos un país y un estado de grandes desigualdades, de un verdadero abismo entre los pocos que tienen todo y los muchos que no tienen nada.
Esta pandemia nos grita que tenemos como sociedad una gran asignatura pendiente con los más vulnerables y que hoy, al menos en Coahuila, hay 290 mil personas que con mucha facilidad pueden caer presas de este virus.
Sí, el escenario que se dibuja para las próximas semanas es francamente dramático. Ojalá que las autoridades, y nosotros mismos como ciudadanos, cada quien en la medida de sus posibilidades e interés, podamos hacer algo por aquellos que hoy nos necesitan más que nunca.
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