ESTE MES se cumplen 9 meses del inicio de la pandemia que ha puesto de rodillas al mundo y que a pesar del esfuerzo, gubernamental, médico y social, las cifras de muertes y contagios no cede.
CUANDO PARECIERA que las cosas van mejorando, que se ve una luz en el camino, se da un relajamiento que invariablemente nos hace retroceder un paso.
No pasa un solo día sin que nos enteremos que un amigo, vecino o familiar se contagia o fallece, nuestro modo de convivir socialmente ha cambiado para siempre.
AUN Y CUANDO esté la vacuna disponible se habla de que es un 90% eficaz, significa que un 10% de la población en México estará en riesgo, es decir 13 millones potencialmente, es una cifra que escandaliza, un 90% no es suficiente.
DESCONOZCO la efectividad de otras vacunas, sarampión, rubéola, viruela, polio Etc.. Qué porcentaje de efectividad tiene su vacuna, pero dejar un 10 % de la población vulnerable es un muchísimo.
MUCHO SE HABLA de los chinos como creadores de este virus, otros se lo atribuyen a un murciélago, la verdad es que aún hoy quedan muchas dudas sobre él, como cuánto dura su inmunidad. En el tema de medicamentos aun hoy, a casi un año no se sabe a ciencia cierta cuál es el más efectivo, algunos indican que el dióxido de cloro, otros que con puro paracetamol.
EN PRIMER LUGAR, el Sector Salud aplica Remdesivir, en segundo la Hidroxicloroquina, en tercer lugar una combinación de Hidroxicloroquina con Azitromicina y en cuarto Tocilizumab, este último es un anticuerpo dirigido contra una molécula.
EXISTE OTRO método llamado Plasmaferesis. Este último se refiere a transfusiones de plasma de enfermos recuperados, esta última busca introducir en los enfermos anticuerpos
EXISTE OTRO muy cuestionado por el Sector Salud y que quienes lo han ingerido lo consideran muy efectivo y hasta hoy no he escuchado alguien que haya fallecido por usarlo y es el DIÓXIDO DE CLORO.
EL DIÓXIDO DE CLORO es el producto que se utiliza para la potabilización de agua, es decir, se usa como antimicrobiano, también para la desinfección de superficies en la industria alimentaria y en industrias potabilizadoras.
COMO NO SOY médico y menos investigador, voy a transcribir un artículo de la científica e investigadora Sonia de Pascual, miembro de Instituto de Ciencia y Tecnología de alimentos y nutrición, mismo que a mi juicio considero el más completo.
SONIA DE PASCUAL señala que no existe una sola investigación que corrobore que este producto sirva, ni para estas enfermedades ni para ninguna otra. Señala que es una moda que viene desde hace unos pocos años y que vende el dióxido de cloro como cura para el cáncer, el autismo, el sida y ahora la Covid-1.
EL USO DEL Dióxido de Cloro, no tiene ninguna base científica. No hay una sola publicación que corrobore que se trata de un compuesto activo para estas enfermedades ni para ninguna otra.
ESTÁ AUTORIZADO en todo el mundo con ese propósito a unos niveles máximos de 0,8 ppm y con esas cantidades no es tóxico. Es importante saber que este producto no está autorizado por las autoridades sanitarias como medicamento.
SI FUERA UN fármaco tendría un control por parte de las autoridades, que no tiene. Eso quiere decir que si lo compras no sabes ni siquiera qué concentración de dióxido de cloro tiene, entonces, tampoco se puede decir si lo que hay en el mercado es incluso tóxico porque no hay un control sobre ello.
EN EL AÑO 2018, la Agencia de Alimentación y Medicamentos estadounidense (FDA por sus siglas en inglés) prohibió su venta para cualquier uso medicinal. En Europa no hay aún nada en ese sentido porque debe ser una moda que viene de Estados Unidos. En cuanto a su toxicidad la científica señala que no lo es si no se ingiere excesivamente.
PARA QUE lo sea hacen falta concentraciones doscientas veces más altas que las que puedes encontrar como máximo en el agua potabilizada. A esas concentraciones altas provoca irritación de las vías respiratorias por inhalación del gas y síntomas que ahora que estamos con el coronavirus nos pueden resultar familiares porque son sibilancias, tos, opresión en el pecho o disnea, es decir, dificultad respiratoria.
ESTA TOXICIDAD se ha descrito cuando ha habido un vertido o una intoxicación por accidente en una potabilizadora. Si no es casi imposible llegar a concentraciones tóxicas. Los ensayos en animales de experimentación no han demostrado que sea mutagénico pero en esas concentraciones altas sí se ha visto que la madre puede trasmitir al feto problemas de desarrollo neuronal y de tiroides.
PERO LO MÁS importante es que no hay evidencias de que sirva para algo que no sea desinfectar. No es lejía porque la lejía es hipoclorito sódico, aunque los mecanismos de acción a la hora de la desinfección son similares en ambos productos.
EL MENSAJE que hay que mandar es que ninguna de las acciones que describen los anuncios que lo publicitan en internet tiene base científica. Esos anuncios se centran en narrar anécdotas. Por ejemplo, dicen que a una persona le diagnosticaron un cáncer incurable y de repente se recuperó.
NO HAY NINGUNA evidencia científica que demuestre que sirve para algo. En el caso del dióxido de cloro en microdosis creo que lo que están vendiendo es agua potable señala la científica Sonia de Pascual.
Más sobre esta sección Más en Opinión