El panorama no pinta nada bien. Vienen semanas, meses muy complicados. Esta segunda y violenta oleada de Covid, la temporada de influenza estacional, los hospitales saturados y las obligadas restricciones a la movilidad dibujan un fin de año de verdadera pesadilla.
Usted, por favor, mantenga las medidas de higiene, use siempre cubrebocas; sea riguroso con eso del distanciamiento social, con mantener al menos metro y medio de distancia de las personas en las calles, en los negocios, en las empresas.
Pero todo esto no será garantía de nada, desagraciadamente, por los miles de indolentes e irresponsables, los fiesteros que hacen caso omiso a todas las recomendaciones.
Ante esto, y no es broma, lo invito a que se convierta en un soldado en la indispensable e impostergable cruzada contra la estupidez.
Si en su camino se cruza con uno de estos indolentes, y las probabilidades son altas, bien se podría tomar un minuto y decirle, lo más claro posible y guardando la sana distancia, que está en riesgo y que lo pone a usted en riesgo.
Muy despacio, ya que obviamente es de muy cortas entendederas, dígale que desde hace ocho meses sufrimos una pandemia y que hoy está más fuerte que nunca. Que el Covid no es un juego, que ya ha matado a más de 92 mil mexicanos, casi 2 mil 400 de ellos coahuilenses, y que con su actitud se pone en riesgo, pone en riesgo a su familia y especialmente lo pone en riesgo a usted, que no tiene la culpa de su estupidez.
Y aléjese lo más rápido que pueda, ya que el tonto suele ser impredecible y hasta violento. Tal vez si todos hacemos esto, el de señalarle en su cara a los irresponsables, que lo son, algunos entiendan, por fin, que se están convirtiendo en verdaderos criminales sociales y cambien… Créame, vale la pena el esfuerzo con tal de que el próximo año no sea tan hostil como este 2020.
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