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Coahuila

México, cómo dueles…

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 6 años

Lo invito a hacer un ejercicio simple de sumas. Tal vez el resultado le advierta que en realidad nos falta mucho para ver esas famosas luces al final del túnel.

Uno.- En poco más de cinco meses, del 18 de marzo hasta hoy, la pandemia ha matado a 66 mil mexicanos y de hecho nuestro país tiene una de las tasas más altas de letalidad al coronavirus por las comorbilidades, ya que somos un país de obesos, hipertensos, diabéticos y fumadores, pero también estamos llenos de indolentes, omisos e irresponsables que no asimilan la necesidad de la autoprotección, y mucho menos, el elemental cuidado de quienes los rodean.

Dos.- Somos un país profundamente desigual en términos sociales, económicos y culturales, y las condiciones de la “nueva normalidad” lo único que hacen es exhibir en toda su plenitud esa desigualdad que hoy arrebata hasta la esperanza a los que menos tienen.

Tres.- Somos un país violento, muy violento. De hecho, este año se perfila como el más violento de la historia reciente, ya que se registran en promedio 96 homicidios dolosos al día. Sí, el baño de sangre está en su apogeo.

Cuatro.- A estas alturas el señalar que padecemos una clase política/gobernante profundamente corrupta es un axioma, pero hay que añadir que está salpicada de payasos. Lo que sucedió en los últimos días en la Cámara de Diputados, a propósito de la renovación de la Mesa Directiva, con esos diputados en subasta que brincaban de bancada en bancada, demostró que el recinto parlamentario es a veces, muchas desgraciadamente, un circo lleno de payasos sin un ápice de compromiso ideológico-partidista, y mucho menos respeto por los que habrían votado por ellos.

Cinco.- Somos un país lleno de procastinos, esos que dejan de lado lo importante, lo necesario, por aquello que les es cómodo, justo en el momento en que la nación grita que se necesitan ciudadanos resilientes, los que son capaces de adaptarse, de luchar ante situaciones adversas, de salir adelante.

En fin, a mí la suma me advierte que, en realidad, más allá de contingencias y coyunturas, nos falta mucho, realmente mucho para efectivamente ver esas mentadas luces al final del túnel.

A ver qué resulta luego de que haga, si le late, su propia suma.

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