Amigas y amigos, esta semana deseo compartir con ustedes una reflexión acerca de la crisis sanitaria por la que seguimos atravesando.
Si bien podemos tomar como punto de partida el 23 de marzo como la fecha de inicio, cuando el Gobierno federal dio el anuncio de lo que denominó Jornada Nacional de Sana Distancia, misma que concluyó el pasado 1 de junio, los resultados están muy lejos de ser los deseados, ya que no solo no se ha estabilizado la curva de contagios, sino que día con día vemos el incremento de las cifras de decesos.
No es una cuestión de percepción o de supuestos ajustes en los datos estadísticos que maneja el Gobierno federal, han pasado más de 120 días desde entonces y seguimos teniendo cualquier cantidad de irresponsables pretextos y justificaciones, en la voz del encargado de hacer frente a la pandemia.
Los números son tan claros como fríos, baste con hacer un repaso de las declaraciones del subsecretario López-Gatell, 10 días antes del inicio del confinamiento o de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 13 de marzo, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, señalaba con relación al Festival Vive Latino (realizado en la Ciudad de México) que no era “indispensable” hacer cancelaciones, esto sin considerar aquello de que la fuerza del Presidente era moral para justificar sus giras por el país.
Para el 8 de abril, mencionó que los números de la pandemia era 8 veces más grandes de lo que se veía, asimismo en esos días anticipaba que la temporada más difícil de la epidemia se registraría entre abril y mayo.
Luego manejó que el pico máximo de la pandemia registraría un intervalo de fechas posibles, mientras las cifras arrojaban un evidente aumento en los casos de contagio, lo mismo que de fallecimientos.
Para el 20 de abril, las cifras oficiales reconocían 712 muertes en nuestro país y se nos informaba que se estaba “aplanando la curva”, esto sin olvidar que en todo momento el doctor López-Gatell ha desestimado el uso del cubrebocas, afirmando incluso que era de “nula utilidad”.
Quince días después, el 4 de mayo, el número de muertes registradas arrojaba una cifra de 2 mil 271 confirmadas por Covid, mientras tanto en el discurso, se ha insistido –y se insiste– “que la curva se aplanó”, solo que el 19 de mayo la cifra fue de 5 mil 666 personas fallecidas y para el 3 de junio, había aumentado a 11 mil 729 mexicanos fallecidos.
Así, bajo estas circunstancias se concluyó la Jornada Nacional de Sana Distancia, dando lugar a la incorporación de actividades con semáforo rojo en todo el país desde el 1 de junio.
Respecto al pico de la epidemia, si bien es cierto no puede haber algún tipo de predicción exacta, también es cierto que, lo que sí se ha ajustado, es el discurso al paso de estos meses.
De abril o mayo como estimado del pico de la pandemia, pasamos al “reconocimiento” a inicios de junio como el momento más crítico –12 de junio– el doctor López-Gatell señaló textualmente, “ya lo del pico y la fecha del pico y que si esto es el Himalaya y demás, ya no tiene mucho sentido que hablemos de eso”, y mencionó que la epidemia no es una sola.
Así que, efectivamente si dejamos a un lado el tema del pico de la pandemia, la realidad es que el 3 de julio se registró una cifra de 29 mil 843 decesos, tan solo 21 días después la realidad del coronavirus y la fallida estrategia para la Prevención y Promoción de la Salud, alcanza los 42 mil 645 fallecimientos en nuestro país.
Ante la falta de sensibilidad y de manejo de la pandemia, nuevamente, por parte de López-Gatell, quienes resienten y resentimos día con día somos las y los ciudadanos, que ante una variación de indicaciones desde lo más básico, como el uso del cubrebocas, generan diferentes visiones y criterios y una vez más polarizan a nuestra sociedad.
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