Ya nadie se acuerda pero hoy se cumple una década del homicidio de Alejandrina Martínez Macías, exdelegada del Centro SCT en Coahuila, quien fue ultimada el 19 de abril de 2010 en su domicilio ubicado en un fraccionamiento privado al norte de Saltillo.
Entonces el caso no se tipificó como feminicidio pese a que reunía los elementos necesarios (lesiones infamantes, acoso laboral y amenazas previas), y ni siquiera al día de hoy la investigación está concluida pues a decir de la Dirección General de Delitos de Alto Impacto de la Fiscalía General del Estado, el expediente se encuentra “en trámite”, como consta en el oficio FGE-UT/538/2020 dirigido a quien esto escribe con fecha 20 de marzo del presente año.
Como se recordará, la exfuncionaria federal de 51 años, originaria de Torreón, ocupó el referido cargo de marzo de 2004 a febrero de 2008 y al momento de su muerte mantenía un litigio laboral contra la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en el sexenio de Felipe Calderón, reclamando la vigencia legal de su nombramiento.
Inclusive dos semanas antes del asesinato, el 7 de abril, había manifestado su desacuerdo público con Jesús de León Tello, hoy dirigente del PAN en la entidad, por haber ocupado este la Delegación del Centro SCT a partir del 1 de abril.
“Hago de su conocimiento que hasta el día de hoy continúo teniendo el cargo de directora general del Centro SCT Coahuila, desconociendo la razón por la cual el C. Jesús de León Tello aceptó dicho encargo, ya que dicha (sic) plaza se encuentra en un proceso jurídico en tribunales federales”.
El antecedente fue rescatado por Zócalo Saltillo en su edición del 21 de abril de 2010. No obstante la atención del tema se desvió al difundirse a la opinión pública, posterior al asesinato, que una cantidad importante de dinero en efectivo (alrededor de 7 millones de pesos) fue localizada después de catear su casa, la escena del crimen.
En el ejercicio de sus funciones, cabe señalar, Alejandrina tuvo conflictos con el Sindicato de Trabajadores de la SCT y dos semanas antes de su salida material, en febrero del 2008, empleados tomaron las instalaciones del Centro SCT en Saltillo pidiendo su destitución.
Un trabajador doméstico de la exdelegada, Pascual Tello Cubillo, formuló el 26 de abril de 2010 una queja en la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila, identificada con el folio CDHEC/063/2010/SALT/MP/P1, en poder de quien esto escribe.
A grandes rasgos en dos cuartillas de testimonio describe su versión como testigo del hallazgo y levantamiento del cadáver, y una maniobra ministerial –con tortura incluida de la Policía Investigadora de la Fiscalía General– para inculparlo.
“Me preguntaron por qué la mataste, ya supimos que tú fuiste, suelta la sopa y te echamos la mano con el licenciado, si no te van a dar 60 años. En eso me empezó a golpear el pecho uno de los policías con la mano abierta, en la cabeza también. Insistían diciendo que por qué la había matado, que ya me había cargado la chingada, que soltara la sopa, que así ha pasado en otros casos y que no había necesidad de ponerme una chinga”.
“Seguían hostigándome con las mismas preguntas y en eso entre varias personas me golpearon en la parte baja de la espalda, también con el puño cerrado en ambos lados, y me dijeron que me iban a bajar a las celdas, que ya tenían lista la chicharra, que iban a llegar los chilangos por mí, y yo les pregunté quiénes eran, y me respondieron que esos llegaban encapuchados”.
Cortita y al pie
Se debe tomar con reserva pues fue Humberto Moreira quien lo afirmó, pero el exgobernador del Estado declaró el 22 de julio de 2010, al finalizar un evento en San Juan de Sabinas, que Alejandrina le había llamado días antes de su muerte para solicitarle una cita, la cual no pudo concretarse ya que dicho encuentro se celebraría un día después de ser asesinada. Lo anterior fue difundido el 23 de julio de aquel año por el periódico Reforma.
Y cito textualmente un párrafo revelador de la nota titulada “Liga Moreira a crimen a ‘compadre’ de Ejecutivo”, publicada por el medio de comunicación: “durante la llamada, Martínez le alcanzó a decir que la quería matar el compadre del Presidente (…) en la entidad, el único compadre que se le conoce al presidente Calderón, es el senador Guillermo Anaya”.
Llama la atención que, aunque por separado y en hechos distintos, los panistas 1 y 2 de Coahuila resultan señalados.
La última y nos vamos
Alejandrina Martínez Macías vivía sola y murió a causa de 13 lesiones ocasionadas con arma blanca (nueve en el tórax y cuatro en el cuello). Sin embargo a 10 años del atentado contra su vida no hay culpables. Ni el material ni el intelectual, suponiendo que –dadas las circunstancias políticas– exista el segundo. ¿Por qué la impunidad?
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