Reflexionando sobre la crisis sanitaria que atravesamos, me es difícil distinguir si el avance de la tecnología es un factor que nos hace más llevadera esta cuarentena, lo que es más preciso, este confinamiento; aclarando que cuarentena, proviene del término italiano “quaranta giorni” que se refiere a 40 días, el que a su vez proviene del latín “quadraginta” que literalmente quiere decir cuatro veces diez.
¿Por qué confinamiento y no cuarentena?, la utilización de esta técnica preventiva es de origen religioso, ya que se menciona en la biblia, en el pentateuco, la referencia data de hace 3400 años aproximadamente y era utilizada para combatir la lepra; pero científicamente, carece de fundamento, pues, salvo raras excepciones, el periodo de incubación de las enfermedades transmisibles es menor a esos 40 días, de hecho el coronavirus que causa la enfermedad Covid-19 tiene un periodo de incubación que va de 1 a 14 días según los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud; pero supongo que, mejor que sobre y no que falte.
El término empezó a tener fuerza en Venecia, Italia, porque lideró el combate con fuertes medidas sanitarias contra la pandemia de la Peste Negra hacia 1348, lo cual me parece contradictorio, pues actualmente es uno de los países más devastados por el coronavirus.
Ahora bien, sí una persona enferma o sospechosa de estar contagiada de una enfermedad transmisible es aislada para evitar que la enfermedad se propague, estamos en presencia de una cuarentena, pero, en el caso concreto que atraviesa la población mundial, es un fenómeno inverso; estamos voluntariamente en distanciamiento social, es decir confinados para no contagiarnos y no por estar enfermos.
Estas técnicas de prevención sanitaria son versátiles y varían dependiendo del tipo de enfermedad que se está combatiendo, el confinamiento es bastante agresivo pero efectivo, otra de esas medidas es lavarse constantemente las manos muy bien con agua y jabón, confieso que empiezan a dolerme las manos de tanto que me las he lavado en estos días, pero como dijera mi abuelo, el miedo no anda en burro.
A estas alturas, la sensación que percibo en las manos, no sé si es física o mental, pero es latente y me hace recordar históricamente hay referencias a este fenómeno, el primero que se viene a mi mente es el magnate Howard Hughes, quien hizo importantes aportaciones a la aviación, además de ser el primer multimillonario, entre muchas otras cosas, sin embargo poseía trastorno obsesivo compulsivo, realizaba una serie de rituales que lo hacían ver como un excéntrico, de un comportamiento lunático en general.
Entre esas manías, estaba la de lavarse o desinfectarse las manos constantemente, esta aversión por la suciedad la había desarrollado debido a su madre, que padecía misofobia, miedo a la suciedad o a contaminarse por microbios; a causa de ello, desde niño su madre lo aislaba de los gérmenes, lo bañaba a diario y lo tallaba con un potente jabón de legía; es evidente que en su madurez a Howard se le acentuó el trastorno obsesivo que lo aisló hasta su muerte, sin embargo para la historia su genialidad es indiscutible.
Otro personaje histórico que estuvo en confinamiento fue Bram Stoker, pero a diferencia de Hughes, su confinamiento fue por causas médicas, Bram estuvo los primeros siete años de su vida en cama aquejado por una parálisis que le impedía caminar, por ello su madre le contaba historias de fantasmas y misterio para hacerle más llevadero el encierro, de ahí nacería su gusto por el género del suspenso y el terror.
Si aún no lo han identificado, éste novelista irlandés, es el padre del famoso Conde Drácula, es el creador de la novela gótica que homogenizó las leyendas rumanas de vampiros y encumbró el personaje tal y como lo conocemos, de hecho varias películas están basadas en su obra, como la realizada en 1992 por el director Francis Ford Coppola y que se intitula Drácula de Bram Stoker.
No solo ha inspirado películas, recientemente se lanzó una serie para la televisión por el canal británico BBC One, y replicada en la famosa plataforma de streaming Netflix, la que como era de esperarse es una variante bastante interesante de la obra original de Stoker, pues se respetan los icónicos personajes, con un giró bastante inteligente pues deja entre ver al vampirismo como una epidemia y no como una cuestión de carácter religioso, además de que se manejan distintos escenarios y tiempos, la verdad bastante recomendable para hacer este confinamiento más llevadero a la usanza de la madre de Stoker, con una buena historia de terror.
La tecnología hace la diferencia de vivir un confinamiento en la actualidad, que una cuarentena en los tiempos de la peste bubónica, si bien estamos confinados, no estamos aislados como antaño; pues tenemos videollamadas, todo un mundo en línea a nuestra disposición y podemos sentir cerca a nuestros seres queridos aun durante una pandemia.
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