El Covid-19 se sigue expandiendo por el país. Si bien la mayoría de los casos son de los llamados importados, lo cierto es que es urgente que se homologuen criterios para evitar su propagación horizontal.
Y aquí surgen dudas. Cada Estado toma las medidas que cree pertinentes mientras que el Gobierno federal sigue anclado en el carril de baja velocidad.
Resulta por decir lo menos inquietante que, en estados como Jalisco, el Gobernador llame a la ciudadanía a un aislamiento voluntario, bajo el criterio de que más valen días o semanas de sacrificio, que enfrentar meses de contingencia sanitaria.
Pide también cancelar los vuelos procedentes de países o regiones donde el virus se encuentra fuera de todo control.
Pero en cambio, el Presidente plantea como tema discutir si hay que saludarnos tocándonos el corazón, o si es mejor hacerlo con los codos.
¿Qué parte de que con el coronavirus no se juega no se ha entendido aún?
¿Qué parte de que el distanciamiento social es la receta más adecuada para evitar escenarios como los de Italia, España o incluso Estados Unidos no terminados de asimilar?
En fin, a los ciudadanos nos toca seguir cuidándonos, aplicar todas las medidas recomendadas de higiene y evitar al máximo posible salir de casa, ya que por lo visto, de las autoridades, de los más altos niveles, solo podemos esperar mensajes encontrados y ambigüedades.
No cabe duda, hasta en una contingencia de la seriedad y gravedad como la que enfrentamos, México es un país surrealista.
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