Amigas y amigos, esta semana hubo asuntos de la mayor importancia, las medidas del Gobierno federal para contener el paso de los migrantes, así como la grave crisis de salud en el país, aunada al desabasto de medicamentos junto a las desafortunadas declaraciones del presidente López Obrador, que se suman a la realidad en la que hoy estamos inmersos.
Entre todo esto, no podemos soslayar la transformación del discurso presidencial respecto del Tren Maya, ya que ahora, lo que comenzó como un proyecto financiado con participación privada, ha sido planteado como un proyecto que dependerá única y exclusivamente de recursos federales, pareciera que no hay recursos que alcancen, y por ello quieren echar mano de la captación de divisas del sector turístico de México.
No sobra señalar que de la recaudación que se obtenía por concepto del turismo, se destinaba un 10% al Fonatur, un 20% a Migración y el 70% restante a la promoción de México como destino turístico de clase mundial.
Bajo el nuevo discurso, ahora estos recursos se canalizarán para financiar el proyecto del Presidente, quien además dijo –que esto va subiendo porque afortunadamente hay más turistas– sin embargo, hay que decirlo, actualmente, México ya no es sexta potencia turística a nivel mundial.
Desde finales del año pasado se ha difundido globalmente tanto en el World Economic Forum como por la Organización Mundial de Turismo, que México ya no está en la lista de los 10 países más visitados del mundo.
Sostener que se destinarán 8 mil millones de pesos recaudados del cobro de impuestos a turistas extranjeros es inexacto por decir lo menos, hay que reconocer que el flujo de turistas extranjeros al país ha disminuido por la ola de violencia y la inseguridad.
Es ilusorio su cálculo de captación de divisas como inversión para el Tren Maya, ya que, si bien se ha registrado un incremento del turismo en playas, hay que decir que se trata de turismo nacional, es evidente la reducción del turismo extranjero en nuestros destinos, esto sin considerar la reducción en las tarifas hoteleras, que es lo que ha permitido sostener los resultados cuantitativos que se sostienen.
No es novedad un anuncio como este, tampoco es novedad el estilo de cancelar programas y fondos para desviarlos a los caprichos del momento, ni es novedad anticipar el fracaso de estas decisiones tal y como ha ocurrido con la venta del avión presidencial, la cancelación del proyecto del Aeropuerto en Texcoco o como el caos que se ha generado derivado de la desaparición del Seguro Popular y la errática puesta en marcha del Insabi para el que se tomaron los recursos del Fondo para Enfermedades Catastróficas.
Lo único catastrófico ha sido el resultado, ahora tocará el turno al sector turismo; esto sin considerar el grave impacto ambiental que representa el Tren Maya, un proyecto como tantos otros, sin visión ni planeación.
Sin embargo, pese a que el Gobierno sigue sosteniendo estimaciones optimistas –que no tienen fundamento en la realidad– nada se ha dicho del trazado sobre áreas de difícil acceso o en zonas y áreas naturales protegidas; tampoco sobre el costo de operación y mantenimiento que exige un proyecto como este.
Imaginar cientos de miles de pasajeros por semana, no es suficiente, por el contrario, esto conlleva considerar las condiciones climáticas extremas que se esperan para la región.
Las lluvias intensas e inundaciones de las zonas bajas, derivadas del cambio climático, también significan altos costos de mantenimiento, sobre todo para garantizar las medidas de seguridad indispensables.
Es fundamental atender y prever con una visión sustentable y sostenible el cuidado de los hábitats que permitan la supervivencia de las especies en peligro de extinción, lo que es a todas luces irresponsable es desviar los recursos de promoción turística a una obra de infraestructura que carece de planeación.
Ahora no solo se trata del caso omiso sobre los estudios ambientales, los previsibles impactos y las implicaciones reales del Tren Maya, el cual amenaza zonas protegidas de alta importancia, sino el impacto adverso sobre el segmento de Turismo, no solo por la falta de estrategias que permitan remontar el camino, sino por la afectación directa al desviar recursos vitales para el sector.
Les agradezco mucho su lectura, deseándoles un feliz fin de semana, nos volvemos a leer la próxima semana.
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