O jalá seamos responsables –a los que tenemos la gran tarea de comunicar me refiero– y seamos conscientes de que la desgracia, no es para lucrar, ¡y menos con un entierro!
L a mujer que se ha ido es la viuda de Óscar Olaf Cantú Ramírez; para quien no le recuerde le digo: Montemayor llegó por Salinas –pero nunca sin ese, su gran amigo–
A la partida del gran Olaf, Malena sacó la casta, hizo de su profesión, su modo de manutención… –no sé si Martínez le conservó su pensión–
F uera, como haya sido –al estilo Calderón– a nuestro gremio le pido: mesura y consideración… el muchacho puede ser otra víctima –y necesita atención–
P.D. Agradezco en lo infinito el espacio en este gran diario, sin embargo es momento de cerrar este ciclo profesional… a Francisco y a Sergio, mi respeto sin medida; a mis lectores les digo: Es hasta luego –No despedida–
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