Queridas y queridos amigos, ahora sí estamos por concluir el año, sin duda un 2019 que dio inicio con grandes expectativas que lamentablemente solo se quedaron en buenas intenciones.
Desde el inusitado desabasto de gasolina en el mes de enero, hasta el alarmante aumento de la violencia e inseguridad en nuestro país, como los hechos registrados apenas el viernes en Zamora, Michoacán.
En febrero, sobrevino la crisis de las estancias infantiles.
En marzo, el Gobierno de la 4T dejó al descubierto el desaseado proceso de operación del proyecto para el Aeropuerto en Santa Lucía.
En abril, abordar el tema de la reforma educativa dio paso al primer ejercicio de bloqueos en la Cámara de Diputados que pusieron en vilo los trabajos legislativos; al final, como todos sabemos, las modificaciones constitucionales aprobadas, no mejorarán el derecho a la educación de la niñez y juventud mexicanas.
En mayo, Andrés Manuel López Obrador, declaró desierta la licitación para construir la Refinería de Dos Bocas, a pesar de ello, el Presidente, lejos de atender las advertencias, decidió “zanjar” la dificultad, anunciando que la coordinación, administración y supervisión del proyecto, recaerá en Sener y Pemex.
En junio, la mayoría de Morena, aprobó el Plan Nacional de Desarrollo (PND), un instrumento que no cumple con los fines del proyecto nacional, ni con los requisitos de contenido y estructura que estipula la ley.
Para julio, Carlos Urzúa dejo el cargo como secretario de Hacienda; las razones no fueron desconocidas; el desacuerdo con el PND, así como la inviabilidad de los proyectos de Santa Lucía, Dos Bocas, el Tren Maya o Corredor Transístmico.
En agosto, en el rubro de género, se llevó a cabo una concentración de grupos de feministas; en la Ciudad de México, se dañaron monumentos y mobiliario público, todo esto derivado del hartazgo de la sociedad ante la falta de atención y sobre todo de soluciones ante el incremento de los índices de violencia contra la mujer y concretamente de feminicidios que se registran en nuestro país.
En septiembre, en la glosa del Informe, hubo que señalar al nuevo secretario de Hacienda que el Gobierno planteaba invertir en Pemex, tres veces más que el total destinado a transporte, salud, educación, seguridad y agua en su conjunto, esto sin considerar el nulo crecimiento económico.
En octubre, mientras se recibía el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), con el presupuesto más bajo de los últimos 20 años en materia de medio ambiente, por cierto: se suscitó un hecho sin precedentes en Culiacán, Sinaloa, con un operativo que puso en duda la capacidad de respuesta operativa del Gobierno de la República.
En noviembre, se registró el ataque contra la familia LeBarón; al mismo tiempo, en San Lázaro se llevó a cabo otro bloqueo sin precedentes que no solo paralizó los trabajos legislativos, sino que dio paso a la aprobación exclusiva de Morena del PEF, sumando –por cierto– en el Senado, el polémico nombramiento de la titular de la CNDH, también con la responsabilidad exclusiva de Morena, cerrando el mes con los hechos ocurridos en Villa Unión, Coahuila.
Finalmente, diciembre, se lo lleva el anuncio del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos de América del Norte y Canadá (T-MEC) entre negociaciones al estilo de la 4T, sin claridad y excluyentes.
No, ese México que los actores de la 4T dicen que “les dejaron” no es heredado, es el México que hemos construido todos, Roma no se hizo en un día, pues México tampoco, porque ninguno nació ayer empezando por el Presidente, más de seis, no solo vieron la historia, fueron parte activa de ella y hoy, nuestro país no va bien y no va bien desde que se erradicó la autocrítica, desde que se decidió etiquetar a cualquiera que esbozase un ejercicio crítico, desde que un grupo de cercanos colaboradores paulatinamente se ha ido reduciendo a un séquito de secundadores complacientes.
Ya en su momento lo comenté, cuando no hay compromiso y responsabilidad para autoevaluarse, no es posible medirse y lo que no se puede medir, no se puede mejorar y lo que no se mejora se degrada siempre.
Concluir un ciclo abre la puerta a una nueva oportunidad, hago votos para que así sea y México retome el rumbo, mientras tanto les deseo un Feliz Año Nuevo 2020, en compañía de sus seres queridos que haya armonía, paz y unidad familiar.
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