Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Ramón Rojo Villa, líder de Sonido La Changa enfrenta problema de salud Buscan a familiares en Nuevo León tras trágico choque en la Matamoros-Reynosa El INE fija topes de gasto para diputaciones federales rumbo a 2027 Lluvias afectan zona norte de Coahuila; causan cierre de vados y avenidas Binance sufre hackeo y congela más de 2 mil 500 millones de dólares para evitar robos

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Vestida y alborotada

Por Sonia Villarreal

Hace 6 años

Hay ocasiones en que suceden cosas que no puedes creer, que si no las ves, las escuchas, o las vives, simplemente… No las crees.

Hace unos días estuve en una pequeña ciudad del centro norte de nuestro país, un pueblo hermoso de los que conocemos como “Pueblos Mágicos”, atardecía, pero aún tenía un poco de tiempo libre, así que entré a una pequeña fonda a trabajar en mi computadora.

Estaba sumamente concentrada cuando derrepente se armó un alboroto en el lugar. Había una chica vestida de novia, joven, no más de 30 años, lloraba y maldecía al hombre que sin escrúpulo alguno la había dejado plantada en el altar. No era lugareña, ella, su familia y amigos, se habían trasladado desde otro estado para realizar el importante acontecimiento, lo sé porque no paraba de decirlo.

Nada la detuvo para manifestar escandalosamente sus sentimientos. Pasaban los minutos y no podía concentrarme en lo que hacía, disimuladamente la miraba y luego fingía leer la pantalla. Así estaba cuando vi a un niño de escasos 6 o 7 años acercarse a ella, le compartió del helado que en ese momento consumía en aquella fonda.

La chica lo miró y fue amable, lo aceptó con una sonrisa, es increíble lo que un acto tan noble y sencillo como ese puede detonar. Yo no era la única que estaba pendiente de aquella escena, y por la reacción de todos los presentes, creo que sentimos la misma emoción: Uno tras otro se fueron poniendo de pié para abrazar a aquélla joven mujer. Yo tenía la piel de gallina, pero no sabía si ser parte de aquél emotivo momento o solamente observar.

El niño, sin saberlo, fue empático, era imposible que entendiera la magnitud de lo que pasaba, pero tuvo la capacidad de sentir su tristeza y sin pensarlo, la entendió, la comprendió, he hizo lo que estaba en sus manos para consolarla.

Estaba conmovida, pero en medio de aquella escena que imaginas “solo pasa en las películas”, la joven mujer pidió un teléfono, pasaron unos segundos antes de que alguien pudiera ofrecérselo, mientras, secaba sus lágrimas y trataba de borrar el maquillaje que corría por su cara. Cuando tuvo el teléfono hizo una llamada hablando entre sollozos.

Entregó el teléfono y se fue al baño mientras cada quien regresaba a lo que estaba haciendo en el momento en el que ella entró. Yo volví mi atención a la computadora reflexionando en lo que acababa de vivir cuando se escucharon unos aplausos. En esa llamada que realizó, pidió a su familia que llevaran todos los regalos que había recibido y los empezó a repartir, así, al azar, envueltos en elegante papel blanco.

Ya no había lágrimas en su rostro, había paz y una marcada sonrisa. Fue increíble, pero en tan solo unos minutos todos entendimos que lo importante no solo es vivir, sino vivir con humanidad, aunque te hayan dejado vestida y alborotada cuando vas hacia el altar. Y tú…¿Qué opinas?.

Notas Relacionadas

Dejan al IEC acéfalo por un año más; vetan propuesta

Hace 4 horas

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 5 horas

Minino sin uñas

Hace 5 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 5 horas

Minino sin uñas

Hace 5 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 5 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas