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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 7 de marzo del 2021 a las 17:36
Rusia presumió en agosto de ser el primer país en autorizar una vacuna contra el coronavirus, una proclamación recibida entonces con escepticismo porque no había completado sus ensayos.
Seis meses más tarde, mientras crece la demanda por la vacuna Sputnik V, los expertos vuelven a cuestionar si Moscú puede atender los pedidos de todos los países que la quieren.
Eslovaquia recibió 200 mil dosis el 1 de marzo, a pesar de que la Agencia Europea del Medicamento, el regulador farmacéutico en la Unión Europea, apenas empezó el jueves a revisar su uso en un proceso acelerado. El Presidente de la afectada Chequia dijo haber escrito directamente al Presidente de Rusia, Vladimir Putin, para conseguir una remesa.
Se espera la entrega de millones de dosis más en países de América Latina, África, la antigua Unión Soviética y Oriente Medio, dentro de una campaña de diplomacia rusa basada en las vacunas.
“La Sputnik V llega con confianza a conquistar Europa”, dijo en la televisora estatal Russia-1 la presentadora Olga Skabeyeva.
Dmitry Kiselev, presentador de la cadena proKremlin, amplió la hipérbole el mes pasado, afirmando: “La vacuna rusa contra el coronavirus, la Sputnik V, es la mejor del mundo”.
Los canales estatales de televisión han cubierto extensamente las exportaciones de vacunas, citando elogios a Rusia en el extranjero y ofreciendo reportes sobre las dificultades que están teniendo los países con las vacunas occidentales.
Las primeras críticas a la Sputnik V han remitido tras un reporte de la prestigiosa revista médica británica The Lancet sobre que las pruebas a gran escala habían confirmado su seguridad, con una tasa de efectividad del 91 por ciento contra el virus.
Eso podría ayudar a mejorar la imagen de Rusia a una de potencia científica, tecnológica y benevolente, especialmente después de que otros países sufrieran desabastecimiento de vacunas contra la COVID-19 porque los países ricos están acaparando las versiones hechas en su territorio o por una capacidad de producción limitada de los fabricantes.
“El hecho de que Rusia esté entre los cinco países que pudieron desarrollar con rapidez una vacuna (…) permite a Moscú presentarse como una potencia tecnológica de conocimiento, en lugar de una bomba de petróleo en decadencia”, dijo el analista de política exterior Vladimir Frolov.
Algunos expertos dicen que aumentar el uso de vacunas de China y Rusia, que no han sido tan populares como las occidentales, podría ser una forma más rápida de aumentar el suministro global. Otros apuntan que Rusia quiere ganar influencia geopolítica.
“Putin está utilizando (la vacuna) para mejorar una imagen muy deteriorada de la capacidad científica y tecnológica de Rusia”, dijo Lawrence Gostin, profesor de la Universidad de Georgetown y director del Centro de Colaboración en Legislación Sanitaria Nacional y Global de la Organización Mundial de la Salud. “La está utilizando con objetivos geoestratégicos en zonas donde Rusia querría tener esferas de influencia”.
Otra cuestión es si Rusia puede cumplir. China ha proporcionado millones de dosis a otros países, pero por ahora, la producción de Sputnik parece ser muy inferior a la demanda.
“Tuvieron éxito más allá de sus sueños más salvajes en términos de que esta vacuna fuera de verdad un producto viable, comercializable”, dijo Judy Twitt, profesora de ciencias políticas en salud global en la Universidad Commonwealth de Virginia. “Han hecho todas estas promesas explícitas e implícitas a gente dentro y fuera de Rusia sobre el acceso a este producto que ha resultado ser inesperadamente bueno. Y ahora están tratando, luchando, buscando la forma de cumplir todas esas promesas”.
Rusia también tiene que cuidar de los suyos. Las autoridades han anunciado planes de vacunar al 60 por ciento de los adultos, o aproximadamente 68 millones de personas, para finales de junio.
La campaña de vacunación en Rusia ha sido lenta en comparación con otros países. Para finales de febrero se había vacunado a unos cuatro millones de personas, o menos del tres por ciento de la población. Eso podría deberse en parte a los reparos generalizados entre los rusos a confiar en las vacunas.
El Fondo Ruso de Inversión Directa, que financió y comercializa la vacuna en el exterior, no respondió a una petición de comentarios sobre cuántas dosis irán a otros países. La entidad ha dicho en el pasado que recibió peticiones de 50 países por 2 mil 400 millones de dosis.
Airfinity, una compañía de análisis científicos con sede en Londres, estima que Rusia aceptó proporcionar unos 392 millones de dosis a otros países y está en conversaciones con gobiernos para proveer al menos 356 millones más.
A juzgar por la producción y las exportaciones hasta ahora, “Rusia está muy lejos de poder cumplirlo”, dijo el director general y fundador de Airfinity, Rasmus Hansen.
Rusia manufacturó poco más de dos millones de dosis el año pasado, entre reportes de que los productores locales tenían problemas para comprar equipamiento y fabricar el segundo componente de la vacuna de dos dosis.
Con información de Sinembargo
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