El estadio Saltillo fue el antecedente del actual parque Madero. El antiguo campo donde se practicaba el beisbol, el atletismo, el futbol americano y se llevaban a cabo las festividades cívicas escolares.
Se localizaba frente a la Alameda Zaragoza, en la confluencia de las calles Ramos Arizpe, Purcell, Obregón, Salazar y Colón, para mayor exactitud forma parte de la manzana donde ahora se ubica la Escuela Secundaria Federico Berrueto Ramón y la primaria Anexa a la Normal, donde el constructor de la obra, el gobernador Braulio Fernández Aguirre, intentó que ahí funcionara la Benemérita Normal del Estado, abandonando el legendario y emblemático edificio de Aldama y Cuauhtémoc, lo cual originó la protesta de intelectuales, maestros y gente de Saltillo. Entonces la Normal volvió a su recinto original.
En el estadio Saltillo, se escribieron grandes páginas de la historia deportiva de nuestra ciudad.
Le decían “El Vetusto”, cuyos sinónimos son: Decrépito, achacoso, añoso, viejo, caduco, decadente. Yo lo veía grandioso, fuerte, potente, pues su construcción todavía aguantaría unos años más, sin embargo, el gobernador Fernández Aguirre ordenó su demolición porque el anterior gobernador, el general Raúl Madero González, había construido un nuevo estadio, denominado Parque de Beisbol Francisco I. Madero, en homenaje a su hermano el prócer de la democracia, sacrificado impunemente.
El estadio Saltillo –mientras existió de pie– se ofrecía a la colectividad de la capital coahuilense como una moderna obra que edificó el gobierno de Jesús Valdés Sánchez, honorable médico, benefactor de la comunidad saltillense.
El domingo 14 de noviembre fue inaugurado, corría el año de 1937.
Ahí se jugaron los mejores juegos del beisbol mexicano de la época, con su pléyada de peloteros y sus hazañas que son recordadas por la gente de mi edad y que aún vive en este valle.
También el estadio Saltillo fue recinto del futbol amateur, deporte que se practicó por muchos años en dicho lugar con equipos participantes muy famosos, que citarlos nos llevaría a omitir alguno. Fue escenario de justas atléticas y de peleas de boxeo, donde la figura del momento era el chaparrón del Ojo de Agua, el internacional Otilio “Zurdo” Galván, campeón Gallo de México y de Norteamérica, lo que ahora equivale al Consejo Mundial de Boxeo.
Al día siguiente de la inauguración del Saltillo, se enfrentaron las potentes novenas profesionales del beisbol mexicano Agrario, de la ciudad de México, y los Alijadores de Tampico, en una serie de tres encuentros.
Así rezaba el volante de inauguración del Estadio Saltillo:
“Obra del Gobierno de Coahuila Equipado con Amplificación de Sonido.
El Comité que suscribe tiene el honor de invitar a usted y a su familia a las Festividades de Inauguración del Estadio Saltillo, organizado por el Gobierno del Estado, con la colaboración del 40 Regimiento de Caballería y el Departamento Autónomo de Educación Física.
Saltillo, Coah., noviembre de 1937
Atentamente: Gral. Alberto Zuno Hernández, Prof. José Trinidad Pérez y Prof. Hugo del Pozo”.
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