Ahora sí, vámonos con todo y hasta donde tope. Que ya se permiten los bailes, que se reabren estadios, parques, albercas, palapas y los juegos infantiles; que se eliminan restricciones y aumentan aforos para espacios públicos y cerrados y que se avanza en el regreso a clases presenciales… que ya estuvo bueno de vivir bajo el yugo de un virus y que cada quien se la juegue, literalmente, para recuperar espacios de la “antigua normalidad”, presuntamente bajo protocolos de la “nueva”.
Pues sí, la gran mayoría de la población ya no aguanta. Urge recuperar los espacios económicos, académicos y, pues ya entrados en esta lógica, también los del esparcimiento. Habría que olvidar esa máxima de que la nueva normalidad pondera la recuperación económica, que se vuelve a salir a las calles, pero para producir, no para divertirse. No, eso fue insostenible y realmente nunca nadie actuó bajo esa lógica. Entonces para qué simular, vamos a bailar, a convivir en antros, en bares y cantinas que operan ya en los horarios “normales”, los de siempre.
Pues sí, pero habría que tener presente que aún estamos bajo la pandemia, que el virus sigue en nuestras calles, y que si bien parece menguar en su capacidad de propagación y letalidad, pues siguen registrándose contagios y muertes.
Ya resultaría hasta ocioso, pero solo para molestar a los que están hartos de las cifras, de las estadísticas, van los datos oficiales del menguado impacto del virus en Coahuila en los últimos ocho días, del pasado miércoles a este: 638 nuevos contagios, 80 diarios en promedio, y 66 decesos, ocho en promedio. Aunque implican tragedias, dramas familiares, las cifras son mucho menores comparadas con los registros diarios de 300 contagios y 30 decesos que sufrimos en diciembre y enero, pero el virus sigue en nuestras calles.
En fin, quién sabe qué sucederá mañana, pasado, pero por lo pronto que cada quien asuma cabalmente la responsabilidad de su propia salud y la de su familia, y ojalá que los indolentes e irresponsables al menos no perjudiquen a nadie más y que las autoridades, pero espacialmente todos nosotros como sociedad, no nos arrepintamos por estos pasos hacia una dudosa normalidad y paguemos con una tercera oleada allá por mayo, lo que hagamos y cómo lo hagamos en estas semanas.
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