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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 14 de marzo del 2021 a las 14:42
Tokio.- El japonés Shoji Morimoto, de 37 años de edad residente en Tokio, recibe cientos de solicitudes para que desempeñe una labor a la que se ha dedicado desde hace varios años y por la que cobra 100 dólares por cada servicio: no hacer nada.
Aunque se graduó de un pregrado en Física y estudió un posgrado en terremotos, Morimoto creó un exitoso negocio en el que se alquila a él mismo para ofrecer servicios básicos como comer, beber y ofrecer respuestas simples en conversaciones.
“ Para resumirlo sencillamente, en un principio creía que no estaba hecho para un trabajo normal o para cosas que requieran mucha actividad. Eso me tenía pensando y se me ocurrió si, por el contrario, yo servía para ‘hacer nada’. Así comencé con este servicio”, dijo Morimoto a la periodista Mónica Jaramillo, en diálogo exclusivo con SEMANA.
“ No hago ‘cualquier cosa’. Yo no hago nada. Sobre esas reglas, antes he mencionado que puedo comer o tomar algo, puedo responder cosas sencillas, pero más allá de eso no debo hacer nada más”, agregó.
Así, Morimoto comenzó en junio de 2018 a alquilarse como alguien que “no hace nada” a través de su cuenta de Twitter. Hoy Morimoto tiene 270 mil seguidores en la red social en donde se anuncia con el siguiente mensaje:
“ Solo necesita pagar 10 mil yenes (alrededor de 2 mil pesos), el transporte, comidas y gastos diversos en los que se pueda incurrir. Pero no hago nada más que beber y dar respuestas simples”.
#としまえん pic.twitter.com/XQpAjiuVez
— レンタルなんもしない人 (@morimotoshoji) August 30, 2020
Por supuesto su peculiar historia no tardó en llamar la atención al grado que, luego de que el programa local 72 horas hiciera una entrevista a Morimoto, su negocio de alquiler creció en número de usuarios y hasta sirvió de inspiración para hacer libros y cómics.
El hombre es tan exitoso en su modelo de negocio que, afirma, ha recibido más de 10 mil solicitudes por sus servicios, no obstante solo ha aceptado entre dos y tres mil.
“ Intuitivamente, si el trabajo es ‘no hacer nada’, lo aceptaré y lo rechazaré si no funciona. Por lo general, rechazo solicitudes de recados como ‘¿Puedes comprarme algo?’ Sin embargo, el criterio es aún más voluntarioso, todo depende de mi estado de ánimo”, explicó.
Lo que más le piden
Como ya te mencionamos el japonés no acepta que lo contraten para realizar mandados, de verdad él no quiere hacer nada y cobra por ello, pero eso no quiere decir que no encuentre un mercado para sus servicios.
De acuerdo con Morimoto la mayoría de sus clientes lo contratan como una especie de confidente. Afirma que escucha mucho la frase: “No puedo decirle a nadie sobre esto, solo quiero decírtelo a ti”, de manera que se ha enterado de muchos secretos de la gente de Tokio. Compartió además que lo más disfruta es escuchar acerca de cosas en las que normalmente no piensa o que están más allá de su comprensión.
Además de las confidencias suele acompañar a personas que se sienten solas. Por ejemplo, asistió a una ceremonia de boda; estuvo al lado de una mujer que le pidió que la acompañara mientras presentaba un divorcio; y se sentó detrás de un hombre que estaba siendo juzgado, quien solo quería sentir que alguien lo apoyaba.
Sin embargo, antes de que creas que es un negocio sin riesgos, Morimoto también ha dicho que se ha enfrentado a situaciones extrañas como cuando uno de sus clientes quería contratarlo para que lo escuchara hablar sobre la experiencia de matar a una persona, porque no podía contárselo a los demás, lo que lo hizo sentir realmente incómodo. Otro le confesó que era creyente de cierta religión, pero ese credo es fuertemente criticado por la sociedad japonesa.
Con información de El Universal
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