Coahuila

Publicado el jueves, 18 de marzo del 2021 a las 03:53
Saltillo, Coah.- “No te rindas y siempre busca tu lugar y tus sueños”, es la frase que quedará para siempre en la memoria de Olivia Marines Segovia, misma con la que recordará a su papá Víctor Manuel Morán García, quien falleció a consecuencia de Covid-19 en noviembre de 2020, tras una batalla que para ella y su familia duró 25 días.
“Realmente y oficialmente es mi tío, pero desde muy pequeña él me crió, entonces yo siempre lo vi como mi papá, lamentablemente el 22 de noviembre fallece por Covid, por la enfermedad temida por muchos”, explicó la joven enfermera de profesión.
Aunque a ellos no los unía un lazo de sangre, Olivia siempre fue considerada una hija más para sus tíos, y una hermana más para sus primos, por ello, la muerte de su papá adoptivo es uno de los dolores más grandes por los que ha pasado.

Víctor Manuel estuvo presente en muchos momentos clave de la profesionista de la salud, la llevó a innumerables partidos de beisbol y softbol de su equipo de corazón, los Potros de Zapalinamé; bailó con ella el vals al cumplir sus 15 años y la tomó del brazo orgulloso cuando se graduó como enfermera.
“Él fue una persona que en el ámbito del beisbol y softbol, lo han escuchado nombrar porque le encantaba todo eso, él tenía su equipo de beisbol, su casa llena de trofeos”, recordó.
A 4 meses…
Aunque en el mes de marzo se cumplen cuatro meses de su partida, el tiempo no ha sido suficiente para asimilar su ausencia, pues sigue doliendo como el primer día.
“Su esposa, Juana Gabriela, pues todavía a la fecha obviamente le duele, le llora. A todos, sus hijos de sangre y a mí nos queda él si hubiera…, sin embargo, ya no se puede hacer nada más que agradecer el tiempo y los momentos”, añadió Olivia.
Pensaron en una simple gripa
Víctor Manuel fue de las personas que contadas ocasiones visitó a un médico, por lo que a mediados de octubre, cuando presentó síntomas leves de resfriado, pensaron que con los días pasaría y fue la misma Olivia quien se encargó de su cuidado, sin embargo, de un día para el otro sus niveles oxígeno bajaron y decidieron llevarlo al Hospital General.
“Mi primera opción fue llevarlo ahí conmigo, para estar al pendiente de él, se interna un 28 de octubre y pues fue un trance que muchos han escuchado de esta enfermedad, un día estás bien, tres no y luego vuelves a estar bien, así fue su camino en la enfermedad. Lo intuban y pues lamentablemente no salió como queríamos que saliera. Él cumplió en el hospital sus 63 años, me acuerdo que le cantamos ahí ya dormidito sus Mañanitas.
“Uno como personal de salud sabe cuándo ya de plano la persona está en sus últimos momentos, fue un domingo que fui como a las 9 de la noche, me estuve un ratito con él, ya yo lo veía pues mal, apagarse poco a poco, yo ya no podía estar ahí, por mí, no porque no me lo permitieran, yo ya me sentí mal”, detalló Olivia, al recordar todo lo que vivieron durante las semanas que su papá estuvo internado.
La llamada más triste
Pocas horas después de retirarse del hospital, alrededor de las 12 de la noche del 22 de noviembre, recibió la llamada que tanto temía de uno de sus compañeros, quien le avisó que su papá había fallecido.
“La verdad fue muy duro, somos una familia que toda la vida nos enseñaron a que vamos a morir y nos van a enterrar, jamás pensamos que lo despediríamos en cenizas ni en nada de eso, y cuando se viene esto pues no hay otra opción”, explicó Olivia, ya que, debido a las disposiciones sanitarias, no pudieron velarlo ni tener el tiempo de que sus amigos y seres queridos le dieran el último adiós.
Por ello, optaron en montar un pequeño altar en la casa de Olivia, debajo de un gran crucifijo colocaron una mesa donde reposan las cenizas de Víctor Manuel, junto a tres fotografías, la de un primo, la de su abuelo Lázaro y la de su papá, y al pie varias veladoras y una cruz de cal.

Dolor y tristeza
Aunque el cubrebocas y los anteojos ocultan la mayor parte del rostro de Olivia, en sus ojos aún se refleja el dolor y la tristeza al recordar las últimas semanas que ella y su familia han vivido, en las que un enemigo invisible que los especialistas nombraron como el virus del Sars-Cov-2 les arrebató a dos de sus grandes amores, sin embargo, no dudó en agradecerle a Dios por todos los momentos que disfrutaron a su lado.
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