Ciudad de México-. Hace un año, autoridades del gobierno hicieron un llamado a la ciudadanía a quedarse en casa, para evitar que el coronavirus se propagara en el país. Esto provocó que muchas actividades no esenciales se realizaran en el hogar, mientras otras, como el transporte público eran necesarias para transportar a una parte de la población.
Sin embargo, muchos mexicanos seguían sin creer en el coronavirus y salían a las calles sin las medidas sanitarias, lo que provocó que muchos conductores del transporte público se contagiaran y gran parte muriera.
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Fue un problema muy complejo porque como en muchos lugares, alguna gente no creía en la situación fuese real, mucha gente la interpretó como otro tipo de cuestiones, incluso políticas, también teníamos compañeros en la misma situación”, señaló en entrevista Nicolás Galván, transportista de la Ciudad de México.
Esto provocó que se utilizaran medidas para su propia salud, desde cubetas con cloro para limpiar el dinero en los microbuses y poder llegar a su domicilio en la situación de llevar de la manera menos posible el contagio.
“Hoy la mayoría de los microbuses se limpian con agua y con cloro cada ocasión que llegan a las bases terminales, tuvieron que hacer esta situación de limpieza porque la realidad es que si se vio que hubo un número de infectados bastante alto en toda la ciudad.
Algunos otros tratando de ser cautos, “ponían una cubeta con agua y cloro, el dinero que les daban en cambio lo echaban ahí y llegando a la base sacaban el dinero”.
Para los taxistas tampoco fue la excepción debido a que las autoridades capitalinas solicitaron a los choferes protección para su transporte, lo que de alguna manera también significó parte de un impacto monetario ante las pérdidas de ingresos.