Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 19 de abril del 2021 a las 09:42
Brasil.- La comunidad de Aracoiaba, en Brasil, está conmocionada luego de revelarse que un bebé de 8 meses murió tras morder un cable de un cargador de celular que se estaba conectado a la electricidad, así lo confirmó la policía de esa zona, la cual todavía investiga este dramático hecho.
Mamedes Xavier, representante de la policía, confirmó a OGlobo que el menor de edad estaba en la casa de su madre el viernes cuando ocurrió este hecho. Según se reveló, el conector para electricidad era propiedad de la mujer.
“ Todavía estamos en la debida diligencia. Pedimos un peritaje en el lugar para analizar mejor la situación. La información inicial es que llevaba un teléfono celular y el niño se metió el cordón en la boca y lo mordió. Fue entonces cuando sucedió el shock eléctrico”, dijo el funcionario.
De acuerdo al informe policial, la madre alertó a los servicios de emergencias luego de presenciar el hecho, pero nada pudieron hacer pues al arribar al sitio el menor ya no contaba con signos vitales.
Las autoridades comunicaron que las investigaciones también se harán mediante el Consejo de Tutela, organismo que se encarga de garantizar la seguridad de los menores de edad, el cual tomará declaraciones a vecinos y testigos del caso.
“ Además de la rendición de cuentas, está la pérdida causada a esta familia por la muerte de este niño”.
El cuerpo del niño fue enviado al Instituto de Medicina Legal para los exámenes de rigor. Su padre llegó a ese lugar horas después para reconocerlo y organizar la ceremonia fúnebre.
La madre del pequeño no será formalizada por ningún cargo, ya que el hecho se está siendo investigando como un “lamentable accidente”.
Sobre el hecho también se refirió el Jefe de Acciones Preventivas del Cuerpo de Bomberos de aquella ciudad, Werben Monteiro, quien indicó que los cargadores de teléfonos celulares son objetos sumamente peligrosos para los niños, más aún cuando están conectados a la corriente eléctrica.
“ Los niños siempre deben ser supervisados. Cuanto más pequeño es el niño, más grave es la lesión. Un niño de ocho meses gatea y siente curiosidad por todo”, indicó.
Con información de Milenio
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