Arte

Publicado el lunes, 26 de abril del 2021 a las 06:11
Ciudad de México.- En el piso de su recámara, Felipe Leal (Ciudad de México, 1956) jugaba a hacer ciudades con cajas de cartón, popotes, plastilina y restos de madera, o se entretenía dibujando fachadas deterioradas que se encargaba de arreglar con sus lápices de colores. En esos hobbies infantiles se forjó la vocación del “arquitecto de la ciudad”.
Se asume como un defensor y promotor de las áreas colectivas y de convivencia.
Como cabeza de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México, durante el Gobierno de Marcelo Ebrard (2006-2012), rescató, por ejemplo, la Alameda Central, primer jardín público en América; renovó la Plaza de la República, donde se ubica el Monumento a la Revolución, y creó el Corredor Basílica, que permitió recuperar el entorno de la Basílica de Guadalupe, el sitio más visitado en la Capital.
Cree que lo hecho en la Ciudad de México tuvo eco en otras localidades del país, como Mazatlán y Veracruz, que también se preocuparon por restaurar sus malecones.
Leal, quien hoy ingresa al Colegio Nacional aspira a lograr ciudades “más extrovertidas” con la gente en las calles y las plazas públicas, como sucede en Oaxaca o Nueva York.
Es un arquitecto que confía en la capacidad de transformación de la arquitectura a partir de la intuición, pero respaldada con argumentos, como cuando, de forma inesperada, el trolebús en el que hacía un recorrido con Ebrard se detuvo en la esquina de Eje Central y Madero, y entonces se dirigió al Mandatario y le soltó: “Esa calle (Madero) debe ser peatonal”. El Jefe de Gobierno, recuerda, lo miró sorprendido, y Leal argumentó: “Ya la he caminado; son 700 metros, cinco cuadras, y no hay ninguna entrada de estacionamiento”.
Dos semanas después, Ebrard tenía sobre su escritorio la propuesta del Corredor Madero, hoy el andador más transitado de la urbe. Para lograrlo, hubo que vencer la resistencia de los comerciantes, quienes –el arquitecto estaba convencido– serían los más beneficiados.
Cree que un buen gobernante debe saber escuchar a los arquitectos, y trae a cuento varios ejemplos: Richard Rogers, Premio Pritzker 2007, fue consultor de la alcaldía de Londres.
“En México lo tuvimos con la Autoridad del Espacio Público. Éramos el brazo asesor del Jefe de Gobierno. Han seguido los proyectos de entonces, quizá no con ese equipo, pero se dejó una semilla”, señala en entrevista Leal.
No obstante, en 2019, el Gobierno capitalino, ya bajo la Administración de Claudia Sheinbaum, extinguió al organismo creado en 2008, y anunció que sus recursos pasarían a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), de la que Leal también fue titular en el sexenio de Ebrard, y a la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse).
Apartado ya del servicio público, al que no planea volver, Leal sigue con su práctica profesional. Trabaja en la recuperación del Parque Papagayo, de 22 hectáreas, en Acapulco.
La trayectoria de Leal se verá ahora recompensada con su ingreso a las 18:00 horas, al Colegio Nacional (Colnal) como nuevo miembro, en un acto que será transmitido por las plataformas digitales de la institución. Será apenas el tercer arquitecto en unirse al Colnal, después de José Villagrán García (1901-1982) y Teodoro González de León (1926-2016).
Dedicará su lección inaugural a Las Huellas de la Memoria y los Pasos al Devenir.
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