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Publicado el jueves, 29 de octubre del 2026 a las 05:34
Ciudad de México.- Tras cuatro días de silencio, David Silva Rojas, escritor peruano señalado por presuntamente usar Inteligencia Artificial (IA) para escribir Donde el agua trabaja, novela ganadora del Primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, por fin emite una reacción, y niega la acusación.
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Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de Inteligencia Artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla”, aseguró.
Una investigación del diario español El País, revelada el 23 de octubre, señaló que, según la plataforma Pangram -una de las herramientas de detección de contenido generado por IA más populares del mercado-, dicha novela había sido escrita por IA en un 99 por ciento.
De comprobarse, el autor habría violado las bases del concurso, que prohíben el uso de herramientas de IA.
Incluso, ante la noticia, la editorial Almadía suspendió la gira de la novela por ciudades de Europa.
En contraste, diversos autores consideraron poco seria la información de El País, pues Pangram, pese a su popularidad, ha arrojado falsos positivos.
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La novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a Ica (su ciudad natal) para trabajar en el sector agrícola. Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona, reuniendo en una voz imaginada experiencias y sensaciones que me habían dejado aquellos testimonios. Al principio no pensaba escribir una novela. Esa decisión llegó después”, explicó Silva Rojas en sus redes.
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Cuando decidí convertir aquellos fragmentos en una novela, preparé un cuaderno de notas en el que establecí cómo comenzaría la historia, cuál sería su conflicto principal y hacia qué desenlace quería conducirla”.
Aseguró conservar versiones anteriores del manuscrito, cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación que dio origen a la novela.
El silencio que guardó se debe, dijo, a que ha estado reuniendo y organizando esa documentación para entregarla a Almadía y colaborar con la revisión anunciada.
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Entiendo que la inteligencia artificial plantea preguntas importantes para la literatura y para las editoriales. Sin embargo, considero que los resultados de una herramienta de detección, por elevados que sean sus porcentajes, no deberían tomarse como una prueba definitiva de cómo fue escrita una obra sin examinar otros elementos”, señaló.
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