Arte

Publicado el jueves, 20 de mayo del 2021 a las 05:00
Saltillo.- El olor de los libros es algo que encanta y encandila a los lectores. Entre los aromas que encierra están el del papel, la tinta y el tiempo, pero durante toda la pandemia de 2020 sumó otra tonalidad, la libertad. Así lo ve Norma Zapata, directora de la Librería del Fondo de Cultura Carlos Monsiváis, que después del cierre completo de sus actividades por la cuarentena y la modesta venta en el umbral de su entrada, por fin abrió sus puertas para que los lectores entren, recorran y caminen por una librería que Zapata siempre ha dicho “es de ellos, de los clientes”.
Para la directora “los libros fueron un antídoto”, especialmente para los niños, pues en los cuatro días que lleva abierta han sido los títulos infantiles y juveniles los que han repuntado –y mantuvieron, hay que decirlo– las ventas del recinto las cuales, como era de esperar, se vieron mermadas durante su cierre. Pero que han visto una alza del 52% en comparación con el formato de ventanilla que mantuvo desde octubre pasado.
Eso habla, apunta Zapata, de la necesidad que los lectores tenían de explorar nuevamente los estantes de “La Monsi”, la cual actualmente está renovando su catálogo, el cual también se detuvo. De hecho, si uno entra al negocio localizado en la esquina de Ramos Arizpe y Cuauhtémoc, frente a la Alameda, se encontrará con títulos esparcidos y cajas repletas de volúmenes que invitan a hundirse en ellos para buscar la siguiente lectura.
Público y libros
Así, el acervo de 60 mil libros que usualmente tiene la librería ha comenzado a rotar para insuflar nueva vida a la vieja casona. Aun así, la catalogación de devoluciones y llegada sigue en proceso para dar un mejor servicio a los visitantes, explica Zapata, quien agrega que apenas termine la catalogación de libros ya se podrán dar a conocer las posibles ofertas y descuentos, razón por la que es necesario mantenerse al tanto de su página de Facebook.
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Todo estaba muy frenado, parado y cancelado. Entonces durante la cuarentena no recibimos nada, más que del Fondo, hasta ahorita que hemos recibido ya stock de Planeta, Educal y Larousse, eso es bueno porque tenemos que ir actualizándonos, ya que los visitantes no pueden venir y encontrarse nada más lo mismo. Entonces ahorita estamos en un proceso para que nos lleguen las cosas que las editoriales están manejando”, explicó.
Si bien los libros son el pilar principal sobre el que se sostiene “La Monsi”, el otro son las actividades culturales que mes a mes llenan la Sala Julio Torri: presentaciones de libros, talleres, pláticas y conferencias que se planean retomar de forma presencial próximamente, aunque aún sin fecha definida.
Pero que en el contexto de la pandemia no se detuvieron, pues las redes sociales continuaron con algunas de ellas como lecturas. Para la directora, es necesario retomarlas para reactivar la faceta de centro cultural que ha permeado en el espacio libresco y, a la vez, apoyar a los creadores locales que necesiten de un punto para sus actividades.
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Siempre hemos estado en contacto con nuestros clientes, en este momento, a través de las redes sociales que fue de donde se impartieron las actividades. No hemos dejado a nuestra clientela en ningún momento. Por eso vamos a continuar con las actividades presenciale, principalmente trabajando con maestros de escuelas, que son quienes nos piden algunos temas y aquí los investigamos, los tratamos y si no dominamos el tema, buscamos a expertos en ello”, detalló.
Cuidado para todos
Y para que esta reactivación cultural sea posible, el público es el otro pilar necesario. Si bien los niños son los que se revelaron como los héroes de la librería como muestran las ventas de libros enfocados en ellos, “La Monsi” es para todos, y así se ve cuando los tímidos clientes comienzan a llegar poco a poco y no en grupos, como antes, a un lugar que ayer recibió su tercera desinfección.
Para Zapata es importante que sepan que “la librería es un lugar seguro y estamos trabajando siempre para que lo sea. Sanitizamos constantemente y pedimos que siempre usen cubrebocas”, además de que al interior del recinto solo se permiten cinco clientes por ahora, un número que seguramente crecerá más adelante si se acatan las normas de salubridad.
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A todos nos gusta venir a la librería y ver los libros y hojearlos, por eso ahora solo se aceptan cinco personas dentro porque usualmente están en diferentes áreas. Esto para que se sientan seguros y puedan ver todos los libreros a su gusto y confianza, porque nuestros productos están en contacto con la gente, pero es algo que no se lo podemos quitar”, comenta la directora, quien añade feliz que “este año cumplimos nueve años y haremos una fiesta grandota para celebrar que, aunque hemos pasado situaciones muy difíciles, aquí seguimos”.
Así, la Carlos Monsiváis se quita las restricciones de encima y recibe, nuevamente y después de un largo año, a sus clientes para que ellos disfruten, también, la libertad que dan los libros.
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