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Por
Leticia Espinoza
Publicado el domingo, 20 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Antes se podía seguir el camino de los arroyos ubicados en las faldas del cerro Zapalinamé, precisamente por donde se encuentran los pozos de agua Zapalinamé 5 y 6, pues la presencia de piedras bola hacía posible que los caudales de agua llovediza corrieran por estas cuencas, sin embargo, hoy la situación es diferente.
La vegetación ha proliferado en el interior de los arroyos: huizaches, magueyes, lechuguillas, biznagas e infinidad de cetáceas se han apoderado de las paredes y la superficies, pues la tierra suelta que ahora tienen ha permitido su crecimiento, debido al saqueo de piedra bola que años atrás diferentes compañías explotaron indiscriminadamente.
Y lo que nuestros ancestros conocieron, para las nuevas generaciones es muy raro, porque el ecosistema se ha modificado.
Desde hace tres años, Gilberto Hernández Ovalle pastorea sus 130 cabras por el lugar y declara que el panorama es el mismo: “No he visto camiones que vengan por piedra, desde los 10 años he venido y camino casi tres kilómetros entre la loma, pero siempre me he encontrado con un montón de plantas que se me atraviesan y hacen más difícil que cruce los arroyos”.
Sin embargo, la piedra bola además de no dejar que se extendiera la flora, tenía una función más importante, servir como filtro de agua para seguir alimentando los mantos freáticos que se encuentran en el lugar.
Hoy por hoy, los arroyos naturales se confunden, pues los niveles de piedra bola disminuyeron desde hace mucho, sin posibilidad de su recuperación y se tardarán años para que esto suceda.
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