Vida
Por
Redacción
Publicado el domingo, 30 de mayo del 2021 a las 11:08
México.- La increíble diversidad genética del tomate le ha permitido adaptarse en diferentes regiones con una amplia diversidad de condiciones ambientales, una cualidad que también le ha ayudado a sobrevivir a lo largo del tiempo.
Los especialistas estiman que este fruto tiene su origen en alguno de los territorios que hoy conforman la extensión latinoamericana entre México y Chile.
De hecho, algunos de estos expertos creen que hace más de 60 millones de años, cuando un meteorito impactó la península de lo que hoy es Yucatán, trajo consigo un importante cambio climático que acabó con los dinosaurios y un gran número de especies en el planeta, pero no pudo con el tomate.
De acuerdo con los registros históricos, el tomate salió del Continente Americano cortesía de los conquistadores españoles, quienes mostraron al mundo este fruto que los aztecas llamaban xitomatl, palabra cuyo significado es “fruto con ombligo”.
El tomate es un alimento rico en carbohidratos complejos, con gran porcentaje de contenido acuoso y de fibra que le brindan una baja densidad energética.
Además, es uno de los frutos con mayor micronutrientes, entre los que destaca su contenido en potasio, vitamina C, vitaminas del grupo B y, sobre todo, ácido fólico.
Otros componentes son los carotenos, como la vitamina A y el licopeno, que le dan una riqueza de antioxidantes al tomate.
De igual forma, este fruto posee pocas calorías, gracias a que la mayor parte de su peso, cerca de un 95%, corresponde a agua.
Su sabor agridulce se debe a una pequeña cantidad de azúcares simples y a algunos ácidos orgánicos, responsables de que este sea apetitoso y digestivo.
Gracias a sus propiedades, el tomate ofrece grandes beneficios al organismo, principalmente al contribuir en una dieta más sana y nutritiva.
Asimismo, su riqueza se expresa en la gastronomía a través de diferentes guisos, salsas y complementos de ensaladas que le aportan un sabor sin igual a cada platillo.
Investigadores señalan que en el mundo se han desarrollado cerca de 20 mil variedades con formas, colores y aromas peculiares; la mayoría rojos, pero también hay amarillos, naranjas, rosados y verdes.
En México se utiliza el tomate de diferentes manera, sobre todo en forma de puré, para condimentar y sazonar multitud de platillos, como el arroz rojo, por ejemplo.
Más allá de la frontera culinaria, la totalidad de la planta del tomate es un aliciente para la salud del organismo, pues sus propiedades no solo se concentran en el fruto, ya que las hojas tienen aplicaciones medicinales.
Las hojas del tomate tienen propiedades cicatrizantes que se pueden aprovechar por medio de las infusiones para aplicar sobre las heridas superficiales.
Por otro lado, la pulpa del tomate puede ser utilizada para tonificar e hidratar la piel del rostro, mientras que el fruto cuenta con propiedades depurativas, por lo que se recomienda incluir el tomate
en la dieta de las personas que presentan colesterol alto.
De acuerdo con la botánica, se considera fruta a la parte de la planta que contiene las semillas, por lo tanto, el tomate entra en esta categoría a pesar de que no suele servirse como postre. La confusión viene de finales del siglo 19, cuando la controversia llegó a la Suprema Corte de Estados Unidos al aprobarse una ley que asignaba impuestos a las hortalizas importadas, pero no a las frutas. Por esto, las compañías que importaban tomates argumentaron que estaban exentas del impuesto, pero el gobierno estadunidense alegaba que al servirse en ensalada o como parte de la comida, y no como postre, se trataba de una hortaliza.
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el cultivo del tomate rojo ocupa el cuarto lugar en el valor de la producción agrícola en México, por lo que estiman que para el 2024 la cosecha ascienda a las 5.76 millones de toneladas, planeando exportar cerca del 67% de este alimento al resto del mundo

Hay ciertas ocasiones en las que requerimos quitarle las cáscara o piel a los tomates maduros, el cual es un proceso que puede ser algo complicado, pero existen algunos trucos que nos pueden facilitar esta tarea.

En un comal caliente asa la cebolla junto con el ajo hasta que tengan un tono obscuro, mueve constantemente para que los todos los lados se cocinen uniformemente. Retira del fuego. Licúa junto con el chile guajillo hidratado, el orégano, el agua y el cubo de consomé de tomate hasta integrar por completo.
Vierte lo licuado en una olla con aceite de oliva caliente, cocina a fuego medio bajo por 8 minutos. Retira del fuego y mantén caliente hasta su uso.
En un bowl coloca el camote en cubos, con ayuda de un aplasta papas, presiona hasta obtener un pureé; añade la calabaza, la zanahoria, la cebolla en polvo, el ajo en polvo, el comino, la fécula de maíz, el chile cuaresmeño, el huevo, la avena molida y el cilantro, mezcla e integra hasta obtener una consistencia manipulable
Toma un poco de la mezcla y con ayuda de tus manos, forma una pequeña esfera, luego aplasta hasta formar una tortita de medio centímetro de grosor. Sobre un sartén caliente con aceite de oliva, cocina las tortitas por ambos lados a fuego medio bajo. Escurre en papel absorbente.
Sirve las tortitas bañadas con salsa de tomate, acompaña con queso Cotija y decora con hojas de cilantro.
Agrega un poco de mantequilla derretida a la preparación de camote, le dará un sabor singular y delicioso.

Precalienta el Horno a 200° C.
Calienta una sartén a fuego medio con el aceite de oliva y cocina la cebolla y el ajo. Agrega el jitomate, el elote y las calabazas, cocina 3 minutos y añade el puré de tomate, las especias y sazona a tu gusto.
Coloca la preparación anterior en refractarios aptos para horno. Acomoda los jitomates cherry y cubre con el queso Oaxaca deshebrado. Hornea durante 15 minutos tapando con papel aluminio hasta que se derrita el queso. Sirve caliente.
Puedes cambiar el queso Oaxaca por cualquier otro tipo de queso y añadir pollo deshebrado.

Precalienta el horno a 200° C.
Coloca en una charola para horno, la cebolla, jitomate, ajos con cáscara y una pizca de sal para sazonar. Rocía con aceite de olivo y hornea durante 10 minutos.
Agrega las aceitunas y hornea durante 5 minutos más, agrega el pistache junto con el tomillo, albahaca y el romero, para que no se quemen y hornea durante 5 minutos más hasta obtener un color uniforme.
Retira todos los ingredientes de la charola cuando estén perfectamente rostizados sin que se quemen.
Quita la cáscara del ajo y agrega a la licuadora.
Licúa ingredientes con cilantro fresco y un poco de albahaca fresca y sazona.
Decora con un poco de hojas de albahaca frescas y crutones de pan.
Se dejan los ajos con cascara para que no se quemen al hornear y no de sabor amargo, el sabor del ajo se intensifica al 100.

En una olla a fuego medio derretir la margarina sin sal y sellar el pollo hasta que esté doradito por todos lados.
Agregar la cebolla y el ajo y acitronar junto con el pollo removiendo constantemente. Añadir almendra y el perejil, remover bien para mezclar los ingredientes.
Verter el agua y añadir el sazonador Knorr Tomate Sazonador de Tomate y disolverlo bien. Tapar la olla y cocer por 25-30 minutos a partir de que hierva. Retirar del fuego, reposar 5 minutos y servir.

Cortar una tapa a los tomates y vaciar la carne con ayuda de una cuchara, estrujando suavemente.
Salar por dentro y colocar boca abajo sobre un papel de cocina un buen rato.
En una olla grande, cocer en abundante agua hirviendo y salada las papas peladas y troceadas.
Escurrir bien las patatas, machacar con un tenedor en un cuenco.
En un cazo, colocar las patatas hechas puré al fuego, y añadir los huevos sin dejar de remover.
Agregar tambien la mantequilla y salpimientar.
Precalentar el horno a temperatura media.
Engrasar una fuente de horno con un poco de mantequilla y colocar los tomates rellenos con el puré.
Meter en el horno durante 20 minutos.
Meter en el horno precalentado a temperatura media unos 20 minutos.

Corta por la mitad los jitomates. Corta en cuartos los pimientos morrones
En un tazón mezcla los jitomates, garbanzos, paprika, jugo de limón, sal y pimienta.
Desinfecta la lechuga y separa las hojas. Monta la ensalada sobre hojas de lechuga y adorna con hojas de eneldo.
Si no encuentras jitomates cherry, los puedes sustituir por jitomate uva o por jitomate saladet.

Cortar pan y parrillar.
Untar diente de ajo cortado a la mitad.
Cortar jitomate a la mitad y untar sobre el pan.
Rociar aceite de oliva.

Se licúan los pimientos, jitomates, pepinos, ajos, pan, aceite, vinagre, y sal al gusto hasta lograr una crema ligera. Se puede agregar agua al gusto para hacer menos espesa la sopa.
Se refrigera la sopa por al menos 30 minutos ya que se tiene que servir muy fría.
Se tuestan las rebanadas de pan cortado en cubitos.
Para preparar los acompañantes estos se cortan y acomodan en diferentes platos (1 jitomate, 1 cebolla, y 1 pepino).
Use verduras frescas y jitomates maduros para un buen gazpacho.
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