Arte

Publicado el jueves, 27 de mayo del 2021 a las 05:19
Saltillo, Coah.- Para Natanel Espinoza, director de la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila (OFDC) solo hay una forma de mejorar: arriesgándose. Ya sea con los sonidos, los compositores, las texturas y los colores musicales que presenta en cada concierto, es por ello que hoy, en la cuarta presentación de su temporada Allegro, presentan un instrumento no muy usual como solista: la flauta.
Bajo la interpretación de la rusa Marina Vakorina, el ensamble presentará el Concierto para Flauta y Orquesta de Jacques Ibert, pero antes del platillo principal, se tendrá uno especial: el dramático, tenso e intenso Preludio de la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner.
Según apuntó el director “este programa tiene un elemento distinto, porque la flauta no es el instrumento más común cuando hablamos de solistas, aunque hay muchos conciertos para este. Pero es más usual que las orquestas tomen piano, violín o chello, que son los más predominantes, por eso el hecho de traer a la maestra María responde a tener un menú variado de solistas y timbres.
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Además el repertorio que se escogió buscaba otro lenguaje, un reto más atrevido y por eso encontramos este gran concierto de Ibert, porque lo más viable hubiera sido escoger a Mozart que a cualquiera le llena el oído, pero queríamos otra cosa”, explicó a Zócalo en entrevista.
Así, el programa que se presentará hoy a las 20:30 horas en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler, y del que Zócalo regalará dos cortesías, se complementa con la Sinfonía No. 2 en Re mayor de Johannes Brahms, mostrando un tríptico de composiciones que se contrapuntean y aumentan la tensión entre ellas debido a su diversidad sonora.
Crear semilleros
Para el también chelista, esas variaciones presentan un reto para el escucha, en este caso “la obertura de los conciertos, que tiende a ser ligera, festiva y tener un final espectacular que prepara al público para lo que viene. Pero en esta ocasión el Preludio de Tristán e Isolda es todo lo contrario, porque es profunda y dramática, tiene elementos que la hacen espectacular no por el virtuosismo sino, precisamente, por lo profunda que es y que dejará con ganas del concierto que sigue”.
Así, la cuarta presentación de la temporada, Allegro, busca ser también una apertura a la “experimentación” de compositores, pues según adelantó Espinoza, se está pensando en interpretar composiciones de autores como Gustav Mahler y Johann Strauss, esto porque “Saltillo ya tiene seis años de música clásica, y creo que es necesario que debamos sorprender al público y que tengan otro tipo de experiencias”.
Así, además de los conciertos mensuales que organiza la orquesta, Espinoza señala que la educación musical es necesaria para que los públicos sigan creciendo e ir más allá del que ya tienen cautivo, y se refiere a aquel que ha crecido con la reactivación de actividades.
Así, el director mantiene una serie de pláticas con alumnos universitarios para acercarlos a la música clásica, pero también han ido presentándose en escuelas primarias con distintos ensambles. Actividades que dejaron de ocurrir por la cuarentena, pero que se retomarán.
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(Estar en las escuelas) es una labor que no se puede dejar de hacer, necesitamos estar ahí, pero otro de los proyectos de promoción musical en la niñez es crear un semillero de músicos, y aunque todavía no tenemos cómo hacerlo sí tenemos la materia prima que son los maestros, y estos son miembros de la Filarmónica.
Queremos acercar a las familias a la Orquesta Filarmónica del Desierto, ya sea con ensambles infantiles o juveniles”, finalizó.
Para ganar las cortesías, basta presentarse en las oficinas de esta casa editorial en Blvd. Venustiano Carranza 5280, colonia Rancho de Peña.
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