Espectáculos
Por
@Frank Estrada
Publicado el domingo, 9 de agosto del 2009 a las 14:00
Saltillo, Coah.- El circo es un arte. Pero es también un testimonio vivo de los tiempos, la arqueología viva que expone la vocación humana hacia el asombro, la diversión y, por qué no, el ensayo confortable de nuestros miedos.
El circo Atayde ha logrado mantener vivo el arte circense, insertándolo por vías naturales entre lo moderno y lo clásico. Esta institución, cuya vida rebasa un siglo, abrió el telón a este medio para atestiguar la vida detrás de la pista y el reto que cada día enfrenta este espectáculo.
PISTA SALVAJE
La función abre con un espectáculo que recrea la majestuosidad del circo romano: el domador de tigres. Tras bambalinas, Octavio juega con sus 16 tigres de bengala que responden a sus indicaciones y mimos como si fueran gatos consentidos.
“Ellos deben sentir que los cuidas, que los quieres. Si no sienten eso van a tender a no obedecerte y a ser agresivos. Hay que ganárselos, hay que ser su amigo. También se trata de establecer una especie de respeto mutuo.
“Por la mañana los sacamos, lavamos las jaulas, luego los regresamos y les damos su agua. Comen una dieta a base de pollo. Quizá por la tarde ensayamos un poco. Por la tarde hay que estar cuidando que no les dé mucho el sol, que tengan agua, que no se acumule la suciedad en su jaula”, afirmó.
En su trabajo con ellos no hay miedo porque ya son parte de su cotidianidad, pero no faltan algunas incertidumbres que se resuelven durante los ensayos previos.
“Miedo no, sí son nervios de repente cuando están en celo las hembras. Obviamente tratas de cuidarte más. Pero miedo no”, confiesa.
Mientras Octavio realiza su acto, Josafath, quien desde los 6 años trabaja con dromedarios, camellos y caballos, realiza ajustes finales en la víspera de su aparición.
“Me gusta lo que hago, me gusta entrenar a los animales. Se requiere de mucho ensayo, mucho entrenamiento, hay que estar con ellos. Son tranquilos, son nobles los camellos, se manejan muy bien. Tienen que tener respeto allá dentro, respeto hacia ti para que puedas trabajar con ellos para que salga bien el show”, confesó.
Héctor, domador de un majestuoso búfalo de Arizona, es una muestra del vínculo que artistas y animales generan durante la convivencia cotidiana y la preparación que exige el circo; a la vez, su ejemplar da fe de la preocupación de los dueños por traer animales que pocas veces se ven en México y del sumo cuidado que se les brinda.
“Es una experiencia muy padre trabajar con animales y convivir con ellos, no todos tienen el privilegio de hacerlo. Vivir con un animal así es algo fuera de lo normal.
Los animales necesitan ser tratados bien y volverse tus amigos”, afirma.
“Es una preocupación respecto a que las generaciones nuevas conozcan el circo clásico, conozcan estos animales que no hay en ningún otro lugar en México. Es el esfuerzo de mantener vivo a uno de los espectáculos más antiguos del mundo, la evolución del talento humano”, confiesa Jim Gardner, encargado de los animales del circo.
INTERMEDIO
Más de 50 trabajadores alistan la pista para la entrada de los tigres. Se preparan las protecciones, las luces, las estructuras donde los animales realizarán sus suertes. Este primer esfuerzo expone el despliegue de recursos que la empresa destina para lograr un espectáculo de calidad.
“No somos un circo más. En ningún circo de México en la actualidad vas a ver los espectáculos de Atayde Hermanos, y a precios realmente tan accesibles para un espectáculo que requiere tanta inversión, que tiene tantos animales, esta carpa con tecnología de punta, talento internacional, etcétera”, afirma Jim Gardner, encargado de los animales.
Nuestra ciudad puede considerarse privilegiada por estar dentro del mapa de la gira, aunque esa atención también ha sido producto del refinamiento del público saltillense, que valora la importancia de este espectáculo.
“El circo es un espectáculo costoso y por ello los empresarios no lo llevan a todos lados. Saltillo es ya una de las plazas marcadas de visita obligatoria para Atayde Hermanos, porque aquí nos va bien, porque es un público exigente y porque son generosos cuando algo les gusta, también estrictos cuando no les gusta. Es una ciudad que conoce de espectáculos”, afirma Cuchara, payaso chileno de gran renombre.
TALENTO HUMANO
En un país donde los cruceros son escuelas de reflejos y donde voladores de Papantla pueblan las alturas, el malabarismo y el reto a la gravedad resultan naturales.
“Los mejores trapecistas a nivel mundial son los mexicanos. De hecho aquí se realizó por primera vez el cuádruple salto mortal. Los mejores malabaristas que hay en Europa son mexicanos”, nos ilustra otro payaso de la legión chilena.
No obstante, el trapecio y los malabares, entre otras disciplinas físicas del circo, requieren mucha preparación y no están exentas de riesgos.
“Yo acabo cansadísimo de los ojos porque tienes que estar enfocando muy bien cada aparato porque no es un acto de magia. Todo lo que avientas tiene que caer y tienes que cogerlo de nuevo. Es mucha vista, mucha concentración, mucha coordinación y reflejos”, comenta el malabarista.
Scarlett es la contorsionista del circo, un talento que ha desarrollado y que perfecciona todos los días con un arduo entrenamiento.
“Tienes que entrenar diario, muy duro para poder hacerlo bien. En la mañana me tengo que levantar para calentar, ensayar todas mis figuras. Lo desarrollé ensayando”, dice la bella joven entre movimientos coreográficos, mostrando que su lenguaje es el del cuerpo.
Estos actos requieren de mucha preparación, el entusiasmo para elegirlo como carrera, pero también casi en todos los casos es producto de la herencia: un gusto que pasa de generación en generación, lo que vuelve a estos artistas una casta privilegiada.
“El circo es mi vida. Siempre he estado aquí”, afirma Scarlett con pocas pero contundentes palabras.
“Es un poco tradición, pero también porque me gustan mucho los deportes. Soy la cuarta generación de una familia circense, pero ninguno de mis familiares era malabarista. Mi madre dominaba todos los actos, menos los malabares. Mi papá hacía equilibrismo y otros actos, pero ninguno era malabarista”, afirma.
A pesar de las dificultades, las gratificaciones siempre son superiores, como nos cuenta Denisse, trapecista de Atayde.
“Mi acto no es un acto de trapecio normal. No sólo estoy arriba, sino que voy arriba y abajo, trabajando diversas evoluciones sobre el mismo trapecio sin impulso ni otra fuerza más que la mía.
“Siento un poco de nervio, quizás, al principio. Pero llega un momento en que se te olvida lo que estás haciendo porque en verdad disfrutas tu trabajo. Yo me olvido, me pierdo entre la luz, entre la música y empiezo a disfrutarlo”.
LOS SABIOS DEL SHOW
La risa no es fácil de conseguir ni explicar. Es un impulso instintivo, diríamos biológico, que además contiene las verdades del mundo: George Orwell comentaba que en la obra de Shakespeare los bufones suelen ser los sabios, los que esconden bajo la risa la quintaesencia de todas las emociones.
De las cortes reales de bufones a los arlequines franceses, los payasos se han convertido en los amanuenses de la risa. Curiosamente, esta tradición ha tenido su más profundo refinamiento en Chile, país con gran tradición de payasos.
“Es un poco difícil hacer reír, tenemos una gran responsabilidad. Hay familias que a lo mejor tienen algún problema y se vienen a desahogar al circo, y a nosotros nos corresponde intentar regalarle a la gente un ratito de felicidad, de olvidar un poco al mundo”, comenta el patriarca de una de las dos familias de payasos chilenos en el Atayde.
“Nos preocupamos porque las rutinas vayan más allá. México es un país muy grande, cada ciudad tiene su cultura y por ello cada público está acostumbrado a distintos tipos de espectáculos, un sentido del humor distinto. Uno tiene que estarse preparando todo el tiempo, leer, comunicarse con los niños, conocer otros espectáculos, porque ahora es más difícil hacer reír”, reflexiona Cuchara.
Dos familias chilenas de payasos, ambas cuarta generación, se presentan en este espectáculo. Curiosamente se conocían de toda la vida, pero apenas se reencontraron en el Atayde tras varios años de no verse. Así, talento, tradición y camaradería se juntan en esta legendaria compañía.
“Para nosotros es un orgullo trabajar en el circo más importante de México, que está dentro de los 7 circos más importantes del mundo, entre más de 5 mil circos. Un circo que se preocupa por presentar un espectáculo de calidad para toda la gente”, afirma Espárrago.
VIVE EL CIRCO
Para el maestro de ceremonias, el reto actual del circo mexicano no radica en la competencia del entretenimiento virtual, los videojuegos o lo que ofrece la televisión, sino en la dignidad que los empresarios cirqueros imprimen a sus shows.
“El reto más grande que puede enfrentar el circo mexicano es que otros circos hagan fraude al público. Que en lugar de presentar actos de circo como se debe, se dediquen a presentar pagotes, muñecos, cobrando precios que dan risa. Entonces se está acabando un poco lo clásico, el artista se va a otros países porque están acabando el circo presentando esos espectáculos. En Atayde Hermanos no pasa esto”, afirmó el maestro de ceremonias, caracterizado como Monsieur Loyal.
Por lo tanto, la sobrevivencia del circo sólo depende de quienes lo hacen, siempre y cuando lo asuman con arte y respeto. Por el lado del público, el circo persistirá gracias a que ofrece algo que ya muy pocos espectáculos son capaces de otorgar: el encuentro con la historia.
“Siempre va a haber público para circo cuando mantengas una línea de calidad. En otros países hay más cultura de circo porque es un espectáculo antiguo, recordemos que se inventó en la Roma Imperial, que la tradición de los payasos, malabaristas y otras atracciones circenses fueron parte de las cortes de los reyes en Inglaterra. En México Atayde ha velado por darle dignidad de arte al circo”, concluye Monsieur Loyal, maestro de ceremonias.
¡NO TE LO PIERDAS!
» A un lado de Soriana Echeverría.
» Funciones 18:30 y 20:45 horas.
» Costos: Grada: 90 adultos y 70 pesos niños.
Luneta: 120 adultos y 100 pesos niños.
Palco: 200 adultos y 150 pesos niños.
» Hasta el 11 de agosto.
Notas Relacionadas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 5 horas
Más sobre esta sección Más en Espectáculos
Hace 7 horas
Hace 9 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 13 horas
Hace 15 horas
Hace 19 horas
Hace 19 horas
Hace 21 horas
Hace 21 horas