Seguridad
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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 9 de julio del 2021 a las 20:48
Ciudad de México.- A pesar de que, indiscutiblemente, en la colectividad social la imagen del narco es la de los hombres, cada vez más se demuestra que muchas mujeres han estado a la cabeza de los grupos de crimen organizado desde hace más de un siglo, de acuerdo a lo declarado por un especialista al Financial Times.
Claro ejemplo de la figura de la mujer como líder en los grupos del crimen organizado es Emma Coronel Aispuro, recientemente detenida por las autoridades de Estados Unidos por haber presuntamente participado activamente en el trafico de narcóticos en el mercado internacional.
Cecilia Farfán Méndez, docente del Centro de Estudios Mexicanos-Estadounidenses de la Universidad de California en San Diego, señaló que nadie hubiera reparado en la aprehensión de Coronel Aispuro, si esta no hubiera sido identificada como la esposa de Joaquín, “El Chapo”, Guzmán, capo de la droga mundialmente reconocido.
Acuñando la figura de la “paradoja de la invisibilidad”, Farfán Méndez, insistió en que el foco de los medios de comunicación fue el hecho de que la estadounidense ex reina de belleza era pareja sentimental de “El Chapo” y no precisamente por los delitos que se le imputaban sobre su participación en actividades ilícitas.
La especialista señaló que, derivado de los estereotipos sobre la figura femenina dentro de los grupos delincuenciales, construyen una imagen colectiva que coloca a las mujeres como “una excepción y no como una regla” en el mundo del narcotráfico.
En su artículo “Women make good crime bosses too”, Cecilia Farfán sostuvo que, además de ello, se suele posicionar a las féminas dentro de este grupo como parte de los vínculos familiares o romaticos, lo que a su vez provoca que se oculten “las funciones gerenciales que desempeñan” en estos colectivos.
Otra de las grandes figuras femeninas inmiscuidas en el narcotráfico fue Ignacia Jasso, conocida como “La Nacha”, la cual se posicionó como una de las grandes lideres del narco, lugar que se ganó por crear el primer cártel de la droga trasnacional mexicano.
Otra “celebridad” fue María Dolores Estévez Azuleta, Lola “La Chata”, reconocida dentro del crimen organizado por haber sido pionera en infiltrarse en los elementos de inteligencia de México, consiguiendo con ello sobornarlos, además de impulsar el cohecho dando a policías y empresarios grandes cantidades de dinero para que dejaran que pudiera hacer sus actividades sin la menor preocupación.
A pesar de todas estas historias, el papel de las mujeres sigue siendo supeditado a los “estereotipos de género”, los cuales “asumen que las mujeres normales o reales no son violentas, y mucho menos delincuentes”, señala la académica.
La especialista puntualizó que, ante esta lógica, se desconoce que las mujeres también toman la decisión de enlistarse a las acciones ilícitas, pues cotidianamente se les suele ver como las víctimas, sin embargo, aseguró que estas “pueden ser tanto perpetradoras como víctimas”, lo que trae como consecuencia un trato desigual, no solo ante la ley sino ante la sociedad, en el procesamiento de las presuntas delincuentes.
En el presente, la Oficina de las Naciones Unidas de la Droga y el Delito encargó un documento que se focalice en las cuestiones de genero que perjudiquen la Convención contra la Delincuencia Organizada, es decir, “trascender la percepción de que Coronel es principalmente la esposa de tú-sabes-quién”, indicó Farfán.
Con información de Debate.
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